02 de mayo de 2019
02.05.2019

Este es el motivo por el que no debes cepillarte los dientes justo después de comer

Descubre las claves para conocer cuándo y cómo debe ser tu cepillado para lucir una sonrisa perfecta

03.05.2019 | 08:11
Cepillarse los dientes después de comer es un error frecuente

Siempre hemos escuchado que tenemos que lavarnos los dientes después de cada comida, pero no debemos tomárnoslo al pie de la letra ya que, justo después de comer no es recomendable hacerlo, sino que lo ideal es esperar un tiempo.

Hay expertos que incluso recomiendan cepillarlos sólo dos veces al día en lugar de tres y durante dos minutos en vez de tres. Estas son las recomendaciones para que nuestro cepillado sea más eficaz:

Esperar media hora

Aunque parezca lo más lógico, lavarse los dientes nada más terminar la comida no es lo mejor. Esto es debido a que en ese momento estaríamos frotando el ácido (PH) que hemos ingerido -el mayor enemigo de nuestros dientes- contra ellos, por lo que provocaremos un efecto más duradero.

Este ácido hace que la superficie de los dientes, el esmalte, se debilite y, al cepillarnos, lo extendemos por la boca, aplastando las bacterias contra los dientes. En cambio, si esperamos media hora, haremos que la saliva que produce nuestra boca ya haya eliminado parte de ese ácido. Si hemos ingerido azúcar, este procedimiento es más necesario.

Enjuagarse

En lugar de cepillarnos los dientes, lo que sí podemos hacer nada más acabar de comer es enjuagarnos la boca con agua o con un colutorio, aunque éste resaca la boca, por lo que tampoco conviene abusar de él. Esto facilitará que los niveles de PH se vayan estabilizando. Muchos expertos consideran que incluso es mejor esto que el propio lavado.

Es conveniente completar el cepillado con hilo dental. Foto: Shutterstock

Movimiento adecuado

Lo más importante a la hora de cepillarse los dientes es hacerlo de arriba a bajo. Hacerlo de izquierda a derecha provocará extender la suciedad y facilitará que la porquería se encaje debajo de la encía.

Mucha gente se olvida también de que es tan importante cepillar los dientes tanto por delante como por detrás, así como los espacios entre ellos (es bueno completar el cepillado con hilo dental) y la lengua. Es más importante cepillarse bien que hacerlo durante mucho tiempo.

Además conviene no hacer un cepillado demasiado fuerte, especialmente hacia la encía, ya que podría dañar la sensibilidad dental. Con respecto a las encías es conveniente un ligero masaje con los dedos.

Primero, sin pasta

Resulta aconsejable realizar un primer lavado sin pasta, ya que así notaremos más la suciedad y todas las partes de la boca, por lo que lograremos un lavado más exhaustivo. Y es que si echamos demasiada pasta desde un princpio, se producirá un efecto de espuma que nos impedirá ser conscientes del lavado que estamos realizando, pues produce una sensación irreal. Además, la pasta ayuda más a dejar un buen aliento que al hecho de la limpieza en sí mismo.

Antes de ir a la cama, lavarse siempre

El momento más necesario y efectivo en el que lavarse los dientes es antes de irse a la cama. El motivo es que durante la noche perdemos salivación, lo que hace que las bacterias tengan más manga ancha. Por ello, es importante que las eliminemos todas antes. Curiosamente, este cepillado es el que más se nos olvida.
Además, no hay que pasarse con la frecuencia. Si comemos seis veces al día, no debemos cepillarnos cada vez.

El cepillo eléctrico resulta más eficaz a la hora de sacar la placa. Foto: Shutterstock

La conveniencia del cepillo eléctrico

Existen varias teorías sobre si es conveniente el cepillo eléctrico. Tiene sus pros y sus contras. Por una parte, resulta más eficaz a la hora de sacar la placa mientras que, por otra parte, el hecho de que el cabezal sea más pequeño hace que tengamos que ser más atentos en la limpieza al tener que pasar diente a diente.

Por otra lado, las comidas que lleven vitamina A, como melón o zanahoria; vitamina C, como el tomate; o vitamina D, como los huevos o la leche, ayudan a una buena salud bucal. También alimentos como el pescado azul, los cereales o los frutos secos. Por el contrario, alimentos con azúcar, especialmente los refrescos, o el picoteo entre horas, no son recomendables.

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