Tenerife continúa siendo, pese a la pandemia, o precisamente por ella, la Isla paraíso de los italianos. Una especie de mito atractivo que, según el cónsul transalpino, Silvio Pelizzolo, “lleva a querer vivir o jubilarse aquí sin ni siquiera haber estado nunca. Sólo por referencias más o menos directas”. La estimación es de unos 30.000 súbditos del país de la bota –no todos están registrados–, la mayoría en el Sur. Pelizzolo sentencia: “Más o menos los mismos que hace un año antes del coronavirus, pero con otro perfil. Se han ido muchos que trabajaban en la hostelería, pero han llegado otros con el proyecto de invertir en la vejez o desde una perspectiva profesional con el teletrabajo como base”.

El cónsul continúa: “Siguen viniendo y se han quedado muchos, aunque es cierto que la crisis de la hostelería ha llevado al ERTE o al regreso a casa a muchos otros”. Pero aclara con ironía: “Siempre tiene que haber pizzas para llevar”. Considera que “los trabajos ahora son de mayor calidad, pero la masa de empleados siguen en el sector servicios”. Y apostilla: “Una parte de la gente está fija y otra, por temporadas. Allá la alta es el verano y en invierno, vienen aquí”.

Pelizzolo subraya: “Llegan más jubilados, siguen comprando casas o estableciéndose empresas, incluso durante la época más dura de la pandemia. Tenerife es un destino muy atractivo para los italianos. Aunque la cosa esté más o menos igual en cuanto a los efectos del coronavirus, allí piensan que en la Isla todo está mejor”.

Volverá el turismo.

Una cuestión de mentalidades que casi mitifica haber estado, estar o venir por primera vez a la Isla. Un deseo de vivir en ella. El cónsul es optimista sobre el retorno del turismo: “Volverán esos 440.000 viajeros que cifra la estadística de AENA. De hecho, ya están retornando. Alpitour ha elegido Tenerife como primer destino para la reactivación turística”. Pelizzolo está “seguro de que van a volver, porque son muy fieles a este destino”. En cuanto a los plazos, “depende de la velocidad en la vacunación”. En este sentido, el sábado aterrizaba en el aeropuerto Tenerife Sur el segundo vuelo de la temporada programado por Alpitour con turistas italianos. Una operativa complicada por las restricciones en los viajes y los controles sanitarios. En ambos casos los aviones estaban el cien por cien. Serán cerca de 20 vuelos operados por la aerolínea Neos Air que tiene previsto realizar Alpitour entre Italia y Canarias durante marzo, abril y mayo.

Otro aspecto a resaltar es la emigración. Silvio Pelizzolo subraya: “Creo que el actual presidente del Consejo de Ministros, Mario Draghi, tiene peso específico en Europa y eso puede ser positivo”. Y apostilla: “La inmigración afecta de manera similar a Italia y Canarias. Al parecer, se trabaja en un posible frente común ante Bruselas. Me parece muy bien, porque en el norte de Europa ven el fenómeno de otra manera”. El cónsul considera que “la comunidad italiana está muy bien integrada y así lo sienten. Destacó el trabajo del Ayuntamiento de Adeje, donde coexisten más de cien nacionalidades, y del alcalde, José Miguel Rodríguez Fraga”.

Integración y perfil.

Rechazo los guetos, las urbanizaciones cerradas solo habitadas por italianos”. Lo reflexiona el biólogo Carlo Morici, con más de 25 años de residencia en la Isla, aunque considera que son “los extranjeros que más y mejor se integran sin formar exactamente una comunidad”. La profesora Emanuela Guidi, con más de once años en Tenerife, valora sobre el efecto llamada: “Tengo una conocida con cuatro hijos que viene en junio a quedarse”. Cree que “ahora arriban otro tipo de profesionales italianos relacionados con el teletrabajo y no es ya la oleada masiva dirigida a la hostelería”. Añade: “Ya son varios los compañeros italianos en la enseñanza que empiezan a dar clase. El perfil es más abierto y no se limita a las pizzerías. De hecho, muchos han retornado porque con la pandemia no encuentran lo que vinieron a buscar. Pero han llegado otros”. Una anécdota para demostrar lo extenso del fenómeno migratorio italiano: “Un lugar perdido de Nueva York. Un solo edificio sin nada más alrededor. ¿Qué es? Una pizzería. Y con italianos”. El hostelero Vinzenzo Parenza, 34 años, valora “esta maravillosa Isla como un lugar ideal para vivir. Aquí he tenido a mi hija María Victoria (3 años) y aquí quiero que crezca”.

Visita institucional.

El embajador de Italia, Riccardo Guariglia, ha realizado recientemente una visita institucional a Tenerife. Estuvo en el Cabildo con su presidente, Pedro Martín. Allí abordaron temas sobre la comunidad italiana y la manera de fortalecer la cooperación económica y cultural. Especial énfasis se puso en los asuntos migratorios y en las posibles sinergias. Guariglia ha visitado también las oficinas de la Ventanilla Consular de Arona, activa desde el pasado diciembre, y las de la agencia consular que tomará el relevo de la Ventanilla, con más funciones y servicios a disposición de la comunidad. Por último, ha presenciado, en el Auditorio de Tenerife, la representación de la ópera Il Matrimonio Segreto. Guariglia ha culminado estos intensos días con el reconocimiento a la labor del cónsul Silvio Pelizzolo. Este recibió, por sus 17 años de ejercicio consular, la orden Caballero de la Estrella de Italia (Cavaliere dell’Ordine della Stella d’Italia).

Vinzenzo Parenza y Michele Pagano. Socios, treintañeros, italianos y residentes en Tenerife desde hace siete años. Regentan dos restaurantes, las Pizzería Manammé, en Santa Cruz y La Laguna, con expectativas de crecimiento en otros lugares de la Isla. Su experiencia vital es idéntica. Nacidos en el Sur, criados en el Norte y emigrantes a Londres antes de la aventura del negocio en la Isla. El take away, la comida para llevar, ha sido su salvación en la pandemia, aunque tuvieron que enviar a trabajadores al ERTE. Las razones para elegir Tenerife: “La calidad de vida –clima, mar, Teide, buen pescado, la gente...– frente al estrés y el caos de Milán”. Ellos representan a ese amplio sector dedicado a la hostelería.

Vinzenzo Parenza y Michele Pagano

Emanuela Guidi, italiana del norte (milanesa), llega a Tenerife en septiembre de 2010 por recomendación médica. El clima de la Isla es ideal –”el de Milán, simplemente horrible”, valora– para los problemas cardíacos de su hijo. El niño mejora y ella se queda. Ya son tres décadas de sus 56 años las dedicadas a la enseñanza. Allí, en la Universidad Bicocca, la última fundada en Milán; aquí, en la de La Laguna donde fue contratada como autónoma en el Servicio de Idiomas en 2011 para dar clases de Inglés. Ahora ya es fija. Valora: “Muchos como yo hablamos un español horrible y debemos mejorar. Me siento como en casa, muy bien, con muchos amigos canarios y sin percibir nunca ningún punto de rechazo”. Estos son días de feliz reencuentro con sus padres. Reside en el Sur.

Emanuela Guidi.

Carlo Morici (Mesina, Italia, 1974) cumplirá 47 años en julio. Es licenciado en Biología especializado en palmeras. También es conocido por sus proyectos de paisajismo. Pero, sobre todo, es el hombre del Palmétum, al que ha dedicado dos décadas de su actividad profesional hasta que ha contribuido a ponerlo en el mapa. El profesional –no se integra en ninguna corriente migratoria– es precisamente el motivo que le trajo a la Isla en las Fiestas del Cristo de La Laguna de 1995, con 21 años, aunque antes había estado de vacaciones. Se considera “totalmente integrado”. De hecho, “nunca me he movido entre italianos sino con gente de aquí”. Reside en Santa Cruz, se mueve mucho por el Norte le encanta Anaga.

Carlo Morici

El rostro de su país en la Isla

Silvio Pelizzolo es el rostro de Italia en Tenerife. Desde 2004 (3.000 italianos en la Isla) ocupa el cargo de cónsul. Este milanés de 58 años, con casi tres décadas de residencia, se desvive por ayudar a sus compatriotas y aclara que su casa está en la sede de Santa Cruz. Pero es crítico: “Tienen derechos, pero también deberes. A veces exigen cuando llevan años sin registrar nada y lo quieren para ayer”. Aunque no se trate ya del boom de hace unos años ni se pueda hablar de Pequeña Italia en el Sur, “la comunidad, mayoría en Arona (11.500, la segunda tras la española), Adeje (6.500) o la capital (2.200) se mantiene en número”. Incluso, en Arona ha llegado a subir en mil personas. Cabe destacar la presencia en Granadilla, San Miguel, Puerto de la Cruz o Candelaria. Los principales trámites a resolver son los papeles: pasaporte, cédula o certificados de nacimiento, matrimonio o defunción. Aclara: “Existe la obligación de estar al día en los datos, pero hay quien se ha casado, se ha divorciado y tiene tres hijos y no ha registrado nada”. Valora: “Muchos tienen doble nacionalidad y proceden de Latinoamérica (Venezuela, Argentina, Uruguay...). Suelen llegar con algún contacto previo”. Tal vez por eso, en esta provincia hay una colonia mucho mayor que en la oriental. Su mejor recuerdo es “resolver problemas y recibir las gracias”. El peor, “el derrumbe del edificio de Los Cristianos, en el que murieron dos italianos”. No quiere terminar sin “agradecer la colaboración de AENA y del director de Tenerife-Sur, Luis López, por los vuelos de repatriación durante la pandemia”.