19 de septiembre de 2020
19.09.2020

Infraestructuras críticas y ciudades del futuro

Toyota y el estudio de arquitectura danés BIG proyectan en Japón una ciudad del futuro que sitúan justo debajo del emblemático monte Fuji

18.09.2020 | 22:50
De arriba a bajo, imagen, bajo el monte Fuji en Japón, de la nueva Woven City, diseño de BIG. Patios entre las casas de la ciudad del futuro de Toyota. Sobre estas líneas, el futuro tal y como lo imaginan Toyota y los arquitectos BIG.

Es curioso que, en este momento tan tempestuoso, donde el día a día nos sorprende, cuando en Canarias no solo aguantamos las consecuencias de la pandemia, sino otra ola de emigración ilegal, sin embargo, en otros lugares del mundo, en estas mismas circunstancias, o parecidas, este mismo verano, un estudio de arquitectura danés BIG esté diseñando una "ciudad prototipo del futuro" con edificios de madera y vehículos autónomos para la empresa de automóviles japonesa Toyota y que lo hayan presentado al público estos meses. ¿Son infraestructuras críticas para el futuro?

La llaman Woven City, y la primera fase de su desarrollo utiliza el patrimonio histórico, eso me gusta, porque parte de una antigua fábrica de automóviles. Cuando finalice la obra dicen que albergará a 2.000 personas que probarán los vehículos, la robótica y casas inteligentes, en lo que BIG llama un "entorno del mundo real". No sabemos qué mundo será ese, porque después de la pandemia igual el mundo se parece más al Walden Dos de Skinner que a lo que conocíamos antes. Yo no sé ustedes pero la pandemia me rompió la vida en dos, la de antes y la de ahora, y son como dos ríos paralelos que no sé si se volverán a encontrar, y creo que este proyecto es algo así, como un futuro que quizás será así y empiece desde cero o no, como una oportunidad única para crear un mundo nuevo que Toyota parece que va a intentar. Dice BIG que parte desde cero, pero nunca es así, porque tiene en cuenta todo lo aprendido por ellos y por la humanidad hasta ahora, y porque respeta esa vieja fábrica.

Ese potencial tan inmenso que revelan BIG y Toyota en sus planes para la ciudad del futuro lo sitúan justo debajo del emblemático monte Fuji en Japón, que es para los japoneses como el Teide para los canarios, un emblema, algo mágico, una montaña que da fuerza y llena de energía. No han abandonado sus planes de comenzar la construcción en el 2021, a pesar de la pandemia y quieren hacer una ciudad que esté como entretejida y sea humana a la vez que esté a la última en tecnología. Una ciudad de 70 hectáreas con algunas cosas que no son tan originales pues ya Foster las probó en Dubai como los vehículos autónomos, aunque aquí se incluyen diseños exclusivos como el Toyota e-Palette. También contiene en su diseño calles más pequeñas, que serán para otros modos de transporte personal, como bicicletas, scooters y, de nuevo, la marca con sus nuevas ideas, el i-Walk de Toyota, y luego un tercer tipo de calle, de la que en la Europa histórica sabemos mucho, será totalmente peatonal. Una ciudad más ordenada que el desorden de nuestras callejuelas históricas, como las del barrio gótico de Barcelona, y no sé si eso me gustará más o menos, seguro que va con la forma de vida de los japoneses.

Hay en el diseño algo impropio de BIG que no logro entender: Los edificios de toda esa ciudad "tejida" se construirán con madera y paneles solares colocados en los techos. ¿Serán esos techos tan feos como los que diseñan actualmente la mayoría de los ingenieros? Espero que no, porque la quinta fachada, la que se ve desde los aviones, desde los satélites y nos llega a través de Google Earth y de las imágenes a vista de pájaro que internet nos regala, también es importante, cada día más. Pero sí me gusta del diseño una vieja historia europea y china, que es la organización de las casas alrededor de patios centrales, conectados por calles y parques peatonales, con toda la vida, y el frescor, y la tranquilidad, que esos patios sabemos en países como Grecia, España, o Italia nos dan.

Ingels, la estrella de BIG, lo llama una ciudad porosa, que deja que la economía, la vida social, el comercio y la cultura se entremezclen por toda ella. O sea, nos tejen una ciudad para que la tecnología no nos aísle sino que nos una, para impulsar que conectemos más entre nosotros (cuando podamos volver a tocarnos y abrazarnos). Todo impulsado por una combinación de energía solar, energía geotérmica y tecnologías ligadas al uso del hidrógeno. Me gustaría viajar pronto a verla hecha realidad.

*Abogada y doctora en Arquitectura. Investigadora de la Universidad Europea

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