04 de julio de 2020
04.07.2020
LA PENÚLTIMA PALABRA

Verdaderamente falso

04.07.2020 | 00:01
Verdaderamente falso

Así se denominaba la exposición, hace más de treinta años, en la Fundación Cartier: Vraiment Faux. Cuadros, monedas, documentos, esculturas, miniaturas que, por una parte, se exhiben como fraudes y por otra como documentos del gusto.

Relación endiablada la que opone falso a verdadero. Si falso se opone a verdadero, verdadero necesita, a su vez, de ser auténtico (Eco). Verdaderamente falso quiere señalar también la diferencia entre un auténtico falso y un falso de pacotilla.

Pero no es lo mismo una atribución errónea, que un falso concebido para engañar (Zeri).

Leyenda quiere que el papa Silvestre salvara de la lepra a Constantino, quien en agradecimiento le donó inmensos territorios de Italia. Puede que algo le regalara (el palacio de Majencio) pero en ningún caso, un estado pontificio entero. Estamos en el siglo IV. Más de mil años después, un filólogo del Renacimiento, Lorenzo Valla, al servicio de Alfonso V de Aragón pudo mostrar que la Donatio Constatini era un falso, señalando, en el plano de la expresión, que la palabra sátrapa que aparecía en el documento no podía existir en el año 340.

El Medioevo, época de altísima signicidad, estaba repleto de falsas reliquias. No importaba el exagerado número de clavos de Cristo. Por semejanza poseían eficacia simbólica.

Hoy todos hablan de fake. En F for Fake de Orson Welles se cuenta que un dibujo que Picasso reconocía como suyo en realidad era falso. Ante tamaña evidencia pretendió justificarse: ¿es que Picasso no puede hacer sus propios falsos?

Julio Caro Baroja ante un cuadrito de su tío Ricardo Baroja pudo probar que no era así porque lo había pintado él mismo. Habrá que pensar que, como el mito, el falso no lo es para el que lo enuncia sino para el que lo denuncia.

Las noticias en la guerra (Bloch) siempre se han propagado epidémicamente aceptando: "Sé que es falso pero lo creo" (Croce).

Ahora, en plena manipulación del consenso con mentiras como instrumento de poder, las falsas noticias son un arma de desestabilización (Eco). La palabra del diablo. Diabolis Vox.

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