15 de febrero de 2020
15.02.2020
AMALGAMA

Habermas y el 'linker faschismus'

Jürgen Habermas, el 5 de junio de 1968, ante las inequívocas atrocidades del comunismo, en un artículo publicado en Frankfurter Rundschau, definió el "fascismo de izquierda"

14.02.2020 | 22:44
Habermas y el 'linker faschismus'

Jürgen Habermas, el 5 de junio de 1968, ante las inequívocas atrocidades del comunismo, en un artículo publicado en Frankfurter Rundschau, definió el "fascismo de izquierda", pues no encontraba otra forma de mantener alejada a la Escuela de Frankfurt del ámbito de la violencia y el terrorismo practicados especialmente entonces por la izquierda. Casi una década después, en el texto Probe für Volksjustiz, publicado en Der Spiegel, el 10 de octubre de 1977, matizó un poco este epíteto, que provocó bastante daño al cartel justiciero de la izquierda en Occidente, de forma que dijo ahí: "El miércoles por la noche, el ARD transmitió por la Radio Bávara, una manifestación en la que Mühlfenzl asume la acusación popular originada en Franz Josef Strauss. El Sr. Dregger, también presente, declaró que la Escuela de Frankfurt estaba en el origen del terrorismo? podría ceder ante el impulso de justificarme, con las insistentemente repetidas declaraciones, entre 1961 y 1969, contra todo tipo de violencia en nuestro país". Y sigue, en efecto, Habermas, justificándose en el texto: "Me sorprendió en Hanover, en 1967, la retórica de la violación de las reglas que los activistas de derechos civiles habían practicado con éxito en el sur de los Estados Unidos. Pregunté por qué se cree que se necesita una ideología voluntarista que, en las circunstancias actuales, debe llamarse fascismo de izquierda. Hoy creo que mi declaración en ese momento fue una reacción exagerada". Habermas, en este artículo termina diciendo que Josef Strauss, después de que España se quedara soltera de Franco (escribía esto en 1977), lo que pretendía era "francoizar" la República Federal.

Otro filósofo, posteriormente, Bernard-Henri Lévy, en Left in Dark Time (2008) denomina la actitud izquierdista como neoprogresismo, nueva barbarie, fascismo rojo, y la describe antiliberal, antiamericana, antisemita y proislamofascista. En el análisis de Henri Lévy se advierten las derivas altamente agresivas de la izquierda. Otro usuario del concepto "fascismo de izquierda" es el sociólogo Irving L. Horowitz, autor de Ganadores y Perdedores: Polaridades Sociales y Políticas en América, de 1984, donde analiza el texto de Vladimir I. Lenin La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, en el cual el dictador proletario señala a los pequeño-burgueses de ideas anarquistas, como enemigos de la clase obrera, que debe ser totalitaria. Siempre el enemigo es el individuo, y el objetivo es la colectivización y la ingeniería social.

Horowitz, fallecido en 2012, en su libro, señala que el "fascismo de izquierda" resurgió en los Estados Unidos en los años ochenta del pasado siglo provocando una separación entre la retórica y la realidad totalitaria, de forma que impulsó enormemente lo políticamente correcto como forma totalitaria de incidir en los discursos políticos. El concepto "fascismo de izquierda" se ha popularizado, casi tanto como el mote, ya manido, que la izquierda y la ultraizquierda dan a todas las políticas contrarias, sin hacer distingos entre moderados y radicales, casi en una oposición schmittiana, de amigo-enemigo: para la izquierda, todo el centro derecha es ultraderecha y fascista. Y para la derecha es a la inversa, el centroizquierda es ultraizquierda y comunista.

La simbología de este enconamiento, en el que poco falta para llegar a las manos en la mayoría de las democracias, la podemos tener en Trump no saludando a la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi, en el discurso del estado de la Nación, y posteriormente, a la propia Nancy Pelosi rompiendo el discurso de Trump en varios trozos que deja tirados sobre la mesa; o bien a una representante del partido Die Linke arrojando ofensivamente a los pies del presidente electo de Turingia, liberal, un ramos de flores, para darle la espalda despectivamente por haber sido elegido con el apoyo de la ultraderecha.

Podemos terminar con otro filósofo que ha cogido el testigo del concepto "fascismo de izquierdas", Peter Sloterdijk, en una entrevista de Michael Klonowsky, en la revista Focus ( Die Freigabe aller Dinge, 2005): "Los demócratas después de 1945, en su celo antifascista, subestimaron crónicamente el fenómeno del fascismo en su extensión global. La verdad es que el fascismo osciló entre Lisboa y Shanghai. Todo el siglo XX está impregnado de afecto fascista? Eso hizo al fascismo de izquierdas presentarse como comunismo, como una trampa para los moralistas.

Mao Tse-tung nunca fue otra cosa que un nacionalista chino fascista de izquierda que inicialmente utilizó la jerga de la Internacional de Moscú. Comparado con la alegre exterminación de Mao, Hitler aparece como un cartero desvencijado? La maniobra ideológica más masiva del siglo fue que el fascismo de izquierda acusó en voz alta a las derechas de fascismo. Realmente se trataba de una autoamnistía? La izquierda radical se había dado la absolución, y el icono Mao era una garantía de su comprensión del buen terror. Los productos en descomposición de esta hipermentira nos ponen nerviosos hasta nuestros días". Y en un mundo globalizado, como era de esperar, ya la hipermentira ha llegado Europa y generará una durísima confrontación.

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