11 de junio de 2019
11.06.2019

Dieciocho kilómetros de terror

El miedo de los policías locales que persiguieron a la guagua conducida por dos delincuentes por Guía de Isora y Santiago del Teide es que llegara a Alcalá o Los Gigantes, donde podía haber ocurrido una tragedia

11.06.2019 | 06:13
Los daños generados en la unidad de Titsa fueron cuantiosos, después de que los acusados no quisieran salir voluntariamente.
Dieciocho kilómetros de terror

El uso del arma, la última opción

No es nada fácil cortar el paso a una guagua ocupada por dos hombres con un largo historial delictivo y con pocas ganas de respetar a las fuerzas de seguridad. El suceso registrado en la madrugada del pasado domingo, cuando dos delincuentes robaron un vehículo de transporte público y circularon de forma muy peligrosa por Guía de Isora y Santiago del Teide, no fue fácil de gestionar para los policías locales que participaron en su captura.

Uno de ellos explicó ayer que "nuestra principal preocupación era que llegaran a Alcalá o Los Gigantes, donde hubieran hecho un desastre". Los agentes municipales también temían que se cruzaran con coches de frente. La concejal de Seguridad de Guía de Isora, Ángeles González, aclara que, afortunadamente, solo hubo un coche que circulaba en dirección contraria y pudo evitar la colisión sin problema alguno.

La penúltima hazaña de Pedro A.A.M., alias El Chiratal y Damián S.P. comenzó en la estación de guaguas del casco de Guía de Isora, junto al campo de fútbol; un espacio abierto al público en el que nunca habían ocurrido delitos, ni siquiera actos vandálicos, según González. Lograron activar la apertura del vehículo de Titsa y arrancaron. Ambos circularon sin luces y bajo la influencia de bebidas alcohólicas. Ya desde ese momento, un vecino alertó a las fuerzas de seguridad de lo que ocurría e identificó plenamente a los autores.

Desde el casco de Guía se dirigieron por la carretera insular TF-82 hasta Chío, donde pararon frente al bar Brisas de Chío. Ahí, algunas personas, volvieron a llamar a las fuerzas de seguridad, ya que comprobaron lo anómalo de la situación y conocían a los ocupantes de la guagua.

En ese punto empezó la persecución de los policías locales de Guía de Isora a Pedro y Damián, ambos vecinos del casco de Guía, con numerosos antecedentes e, incluso, con ingresos en prisión.

La estrechez de la vía hacía inviable poder adelantar a la guagua, por lo que los policías locales se limitaron a seguirla a cierta distancia.

Los delincuentes se dirigieron hacia Tamaimo por el tramo de La Vetita, que se caracteriza por tener muchas curvas y ser muy angosto. Además, el vehículo de transporte público llevaba las luces apagadas y en muchos momentos ocupó el carril en sentido contrario.

Al llegar a Tamaimo, giraron hacia la carretera de Puerto de Santiago, es decir, en sentido contrario por la vía donde se celebra la famosa Subida de Tamaimo (TF-454). En ese tramo, llegaron a parar la guagua y dar marcha atrás para destrozar el vehículo radiopatrulla de Guía de Isora. No lo consiguieron. Y un agente municipal se bajó y realizó los primeros disparos a la rueda delantera derecha de la unidad de Titsa. Al seguir su marcha, vieron el automóvil de la Policía Local de Santiago del Teide y lo arrollaron sin miramientos.

La situación empezaba a ser crítica, ya que al llegar a la rotonda podían girar hacia Alcalá o entrar en Los Gigantes. En ese cruce, acabó la carrera de Pedro y Damián, tras 18 kilómetros de terror. De nuevo, uno de los policías locales de Guía de Isora disparó contra la rueda para evitar que reanudaran la marcha. No quisieron entregarse. Los funcionarios tuvieron que romper los cristales de las ventanas de la guagua para poder entrar y atraparlos. Damián S.P. presuntamente ejerció de chófer, aunque carece de permiso de conducción y había consumido droga. También fue el que más resistencia ofreció al ser detenido. Mide casi dos metros y pesa unos 90 kilos. Un policía local de Santiago del Teide logró reducirlo.

¿Fue necesario el uso del arma? Uno de los agentes que participó en la persecución señaló que, "evidentemente, se trataba de detener o inmovilizar la guagua con medios propios: el patrulla atravesado en medio de la vía no fue capaz". Aclaró que "la otra alternativa era el uso del arma, siempre bajo los principios básicos del uso racional de este medio (congruencia, oportunidad y proporcionalidad), para conseguir nuestro objetivo y evitar que pusieran en peligro nuestra integridad física y que pusieran en riesgo a otras personas".

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