Óptica Tomé Cano, más de 15 años cuidando la mirada
Irene Modino y Sergio Mesa combinan tecnología de vanguardia, lentes de última generación y gafas con inteligencia artificial con una atención cercana

Instalaciones de Óptica Tomé Cano. | / ED/LOT
En pleno corazón de Santa Cruz de Tenerife, Óptica Tomé Cano lleva más de una década dedicada al cuidado de la visión, una de las dimensiones más esenciales de nuestra relación con el mundo que nos rodea. Lo que nació como un negocio familiar se ha convertido con el tiempo en un referente del sector en la isla, un establecimiento donde la tecnología más avanzada convive con algo que no se fabrica en ningún laboratorio: la confianza que se gana cliente a cliente.
Al frente del proyecto están Irene Modino Trujillo y Sergio Mesa Díaz, socios que han sabido conservar la esencia familiar de la casa mientras la conducían hacia una óptica moderna, exigente y atenta a cada novedad del sector. Su filosofía cabe en cuatro palabras que repiten como un compromiso: experiencia, innovación, calidad y cercanía.
“Más de 15 años en este oficio nos han enseñado que cuidar la salud visual va mucho más allá de ofrecer unas buenas gafas o incorporar la última tecnología. Significa escuchar, asesorar y conocer de verdad las necesidades de cada persona que confía en nosotros”, explican ambos socios.
Durante todos estos años, la óptica ha crecido y evolucionado sin desprenderse de sus raíces. La apuesta por productos de máxima calidad, por las primeras marcas y por un servicio que responda también después de cada compra ha cimentado una clientela fiel que regresa año tras año. En una ciudad donde el comercio de proximidad conserva todavía su peso, Óptica Tomé Cano ha sabido ocupar ese lugar de establecimiento de confianza al que se vuelve cuando algo falla, cuando cambia la graduación o simplemente cuando apetece estrenar montura.
Un examen visual a medida
La puerta de entrada a Óptica Tomé Cano es un examen visual completo y personalizado. En su gabinete de optometría, el equipo evalúa la salud ocular de cada paciente antes de proponer cualquier solución, porque la graduación solo cuenta una parte de la historia. Los hábitos, la profesión, las aficiones o las horas frente a las pantallas pesan tanto como las dioptrías a la hora de elegir la lente adecuada.
Esa forma de trabajar se traduce en una oferta amplia que abarca la corrección de la miopía y la presbicia, las lentes de contacto, las monturas de primeras marcas y la gafa deportiva para quienes corren, pedalean o entrenan al aire libre, una costumbre muy arraigada en una isla donde la luz intensa acompaña los doce meses del año.

Sergio Mesa, responsable de la Óptica Tomé Cano. | / ED/LOT
La innovación ha marcado la evolución de la óptica. Entre sus apuestas destacan las lentes progresivas Varilux XR Series, situadas entre las más avanzadas del mercado, que ajustan la visión de cerca, intermedia y lejana al comportamiento real de cada usuario. Para despejar temores, la casa ofrece una garantía de adaptación a las nuevas progresivas, un respaldo que tranquiliza a quienes dan el paso por primera vez.
El establecimiento también ha abierto sus vitrinas a las gafas inteligentes Ray-Ban Meta, incluido el modelo Scriber Gen 2, pensado para usuarios con graduación. Estas monturas con inteligencia artificial permiten hacer fotos, escuchar música o recibir indicaciones por voz, y el equipo de Tomé Cano ha descubierto en ellas una herramienta valiosa para personas con baja visión, que ganan autonomía en su día a día. En la óptica muestran todas sus posibilidades y comprueban si pueden ayudar al cliente o a algún familiar.
«Hoy contamos con equipos de última generación que nos permiten realizar estudios visuales cada vez más precisos, pero después de más de dos décadas tenemos muy claro que la mejor tecnología de una óptica sigue siendo su equipo humano. Nuestro mayor valor son las personas», subraya Sergio Mesa.
Cercanía antes, durante y después
En Tomé Cano, la relación con el cliente no termina cuando sale por la puerta con sus gafas nuevas. El servicio postventa forma parte del compromiso de la casa, con ajustes, revisiones y un acompañamiento constante durante todo el proceso. Sus responsables parten de una idea sencilla, que detrás de cada graduación, de cada lente y de cada montura hay una persona distinta, con necesidades también distintas, y que dedicar tiempo a escucharla es la mejor inversión posible.
Esa vocación de servicio se extiende a los detalles prácticos. La óptica ofrece financiación sin intereses en el propio local, sin papeleos y en apenas cinco minutos a través de Frakmenta, además, facilita la petición de cita por teléfono o WhatsApp, una comodidad muy apreciada en la capital tinerfeña.
El objetivo es que nadie se sienta en Tomé Cano como un cliente más, sino que encuentre un equipo de confianza al que acudir para proteger algo tan valioso como la vista. Avanzar con la mejor tecnología sin renunciar nunca al trato humano ha sido la fórmula de una óptica que resume su manera de entender el oficio en un lema tan claro como elocuente, “Mimamos tus ojos”. Más de 15 años después, la mirada de Tenerife sigue en buenas manos.
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