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Tras los incendios forestales

La Sociedad Española de Ornitología, preocupada ante la posibilidad de caza en zonas calcinadas

El colectivo exige a la Junta que establezca moratorias sobre algunas aves en la Sierra de la Culebra hasta que la cobertura vegetal se recupere

Un ciervo en el suelo tras el incedio de la Sierra de la Culebra. Emilio Fraile

Seo BirdLife, la Sociedad Española de Ornitología, ha exigido a la Junta de Castilla y León que tome medidas para que se vele por la prohibición de cazar en zonas afectadas por los incendios, siendo una de ellas la Sierra de la Culebra, al menos hasta que se recupere mínimamente la cobertura vegetal.

Entre las consecuencias sobrevenidas por los incendios, la pérdida de biodiversidad es una de ellas. Con la quema de las miles de hectáreas, se han perdido también miles de nidos, motivo por el que las especies aves, sobre todo las que crían en el suelo, se han quedado sin zonas para refugiarse, criar o alimentarse, entre otras cosas.

La legislación estatal y la cinegética de la Comunidad Autónoma indican que no se debe autorizar la caza de media veda, estableciendo motivos biológicos de acuerdo a las circunstancias. Por ello, se pueden declarar moratorias temporales en las zonas arrasadas. Seo BirdLife advierte que “este verano ha sido un desastre para la naturaleza en Castilla y León y no podemos permitir la caza cuando los animales no tienen ni donde comer ni donde refugiarse. Si a un año muy duro desde el punto climatológico, se suman los graves incendios y encima se les dispara a los pocos animales que quedan, no quedará nada”.

Vacas en las zonas calcinadas por los incendios. Emilio Fraile

También han matizado que no se oponen a que dicha actividad se realice cuando las poblaciones cinegéticas sean elevadas, como ha sucedido en numerosas ocasiones con la paloma torcaz o los jabalíes. Sin embargo, está en contra de que se pretenda cazar una especie “gravemente amenazada” y en un momento en el que “se producen condiciones climatológicas adversas e incendios de dimensiones nunca vistas”.

Nicolás López, delegado de Seo BirdLife, incluye los corzos entre las especies para las que no debería autorizarse la caza, alegando que, ante una situación de incendios, los animales no tienen ninguna opción de refugiarse, proponiendo que se implanten los “días de fortuna”. Es decir, días en los que no se puede disparar, “como cuando la nieve ocupa todo el suelo y nieva mucho, la propia legislación cinegética en Castilla y León indica que no se puede cazar”. Se apoyan también en la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Diversidad que dice que “no se debe autorizar el aprovechamiento cinegético de especies que presenten un estado de conservación desfavorable”, como es precisamente el caso de la codorniz.

Posición de la Junta

Añaden que la Junta es conocedora de estas circunstancias y posee los datos sobre el estado poblacional de la especie. Las estadísticas anuales de caza del Ministerio indican que anualmente se cazan alrededor de 1.150.000, lo que representa una “presión” cinegética para una especie en peligro.

La orden de veda de 2022 de Castilla y León ha establecido cupos para la caza de codorniz, algo que la Sociedad de Ornitología califica como “insuficiente” por el declive poblacional, la sequía extrema, la climatología adversa y el hecho de que el cereal se haya recogido mucho antes y a la codorniz le queden muchos menos lugares para poder criar y refugiarse.

La codorniz, en peligro

La codorniz está categorizada como especie “en peligro” por el declive que sufre su población. Por este motivo, ha sido incluida en el “Libro Rojo de las Aves de España”. Además de los incendios, otras circunstancias han provocado este hecho: es un ave depredada fácilmente por otros animales; migratoria, algo que le añade vulnerabilidad al afrontar una serie de riesgos durante el trayecto a África durante el invierno y la explotación cinegética presente en el continente; delicada, le afectan mucho todas las circunstancias que se produzcan con el uso del suelo y el estado en el que se encuentre.

Cabe añadir que determinadas prácticas agrícolas intensivas, el uso de semillas blindadas y la recogida con maquinaria de cereal de variedades tempranas, que provoca que los animales sigan criando en el suelo y se destruyan los nidos, han incrementado los riesgos de la especie.

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