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Canarias se enfrenta a un ‘tsunami’ de trastornos por ansiedad

Cuatro de cada diez isleños sufre un problema mental crónico | Los expertos apuntan a la pobreza y el trabajo precario como detonante de estas afecciones psicológicas

Una sanitaria atiende a una pareja de personas mayores en un centro de salud. Andrés Gutiérrez Taberne

Canarias se enfrenta a un tsunami de trastornos mentales comunes, como la ansiedad. Con cuatro de cada diez canarios sufriendo algún tipo de afección psicológica, el Archipiélago es la comunidad con una mayor tasa de prevalencia de este tipo de patologías crónicas. Una cifra que, además, duplica la del resto de España, situada en un 28%. Los expertos y asociaciones de pacientes consideran que esta situación de desventaja de Canarias frente a otras comunidades parte de la relación con la situación socioeconómica de las Islas, caracterizada por una alta inestabilidad laboral e incertidumbre por el futuro. 

El informe anual del Sistema Nacional de Salud 2020-2021, editado por el Ministerio de Sanidad y que hace énfasis en los datos de 2019, lo deja claro: los canarios son más proclives a sufrir problemas de salud mental que el resto del país. Para los expertos, las razones subyacen en el sistema socioeconómico que impera en las Islas, caracterizado por «unos altos índices de pobreza» y una continua «indefensión laboral», como resalta el vicepresidente de la Federación Salud Mental de Canarias, Miguel Tome. El Ministerio también especifica que son estas condiciones de desigualdad las precursoras de los trastornos de salud mental, pues como incide «se observa un claro gradiente social en ambos sexos, los hombres y las mujeres con nivel de ingresos muy bajo padecen el doble de trastornos mentales que los de mayor nivel de ingresos». 

Tampoco ha ayudado a mejorar estas cifras el abordaje de la patología en el sistema sanitario canario. Durante años, se ha tratado a estos pacientes únicamente con recetas farmacológicas que, a la larga, han cronificado los problemas mentales convirtiéndolos en trastornos debido a su alta tasa de adicción. Los ansiolíticos son los fármacos más utilizados en Canarias después de los analgésicos. «Tenemos un problema grave», resume la directora de Programas Asistenciales del Servicio Canario de la Salud (SCS), Elisabeth Hernández. Y es que, según este informe del Ministerio de Sanidad, Canarias es la tercera comunidad española que más benzodiacepinas consume.  

El Archipiélago es la tercera región que más ansiolíticos e hipnosedantes consume cada día

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Adictos a los ansiolíticos

En las Islas se venden 44,6 dosis por cada 1.000 habitantes al día (DHD), mientras que, a nivel nacional el consumo se encuentra en 34,2 dosis. Los últimos datos publicados por la Consejería de Sanidad –que datan de 2015–, muestran que al menos 124.000 personas en las Islas consumían diariamente este tipo de fármacos, lo que corresponde a un 5% de la población. Una circunstancia que se ha agravado con la pandemia porque «desde agosto y septiembre de 2020, las demandas de consultas psicológicas no han parado de crecer», explica Wenceslao Peñate, presidente del Colegio de Psicólogos de Santa Cruz de Tenerife. 

Los psicofármacos son una verdadera «una adicción escondida» en Canarias, con un volumen de consumo casi tan importante como el del alcohol. «Esto no significa que los fármacos no sean necesarios para tratar los síntomas», resalta Tome, pero, como insiste, hay muchos cuadros diagnósticos que podrían resolverse sin mayor complicación con un abordaje sanitario integral, que apostara por resolver tanto la salud física (con medicamentos) como la mental (con apoyo psicológico). 

«Hay muchos trastornos comunes que llegan a los centros de salud y no requieren de medicación», resalta, por su parte, Peñate, que calcula que, muchos de ellos se podrían resolver en «8 o 10» sesiones con terapia psicológica. Además, como explica el psicólogo, en estas consultas «se les proporcionaría a estas personas unas herramientas y estrategias sencillas con las que abordar un nuevo problema si surgiera». 

Los trastornos mentales más comunes en Canarias son los menos graves. No en vano, pese a las altas tasas de incidencia de estas patologías, el Archipiélago se encuentra cerca de la media española en lo que se refiere a hospitalizaciones (16,7 pacientes por cada 10.000 habitantes). Los canarios tampoco destacan entre los cuadros depresivos más graves –más comunes en Castilla y León o Valencia–. Solo el 3,8% de los mayores de 15 años en las Islas aseguran padecer un cuadro depresivo, la mitad que la media nacional (7,5%). «La mayoría de los trastornos en Canarias son comunes, es decir, leves o moderados», ratifica Peñate. El trastorno de salud más frecuente en las Islas es la ansiedad, que padece el 14% de los canarios. 

Esto supone que, de nuevo, Canarias se sitúa en los primeros puestos de España en este tipo de diagnósticos. Es, de hecho, la tercera comunidad (detrás de Valencia y Baleares) con más casos de este trastorno psicológico provocado por la constante «preocupación acerca del futuro», como insiste Peñate. 

Preocupa, además, que esta misma tendencia se repita en menores de 25 años. «Son la primera generación de jóvenes a los que les ha tocado vivir peor que sus padres», recuerda Peñate. La crisis económica de 2008 afectó en gran medida a Canarias, y esto hizo que muchos jóvenes se hayan visto con dificultades para «financiar su vida». «Tienes unas perspectivas económicas muy grises, caracterizadas por trabajos precarios y una constante dependencia de sus padres», resalta el psicólogo. 

Dentro de los cuadros ansiosos, los más comunes en Canarias son los trastornos de ansiedad generalizada. Estas personas sienten una preocupación excesiva y de manera continua, lo que les puede llevar a sentirse inquietas, nerviosas o cansarse fácilmente. Estos pensamientos activan «una actividad fisiológica», que además, desencadena otros síntomas como la pérdida de apetito o la falta de sueño. Y aunque su abordaje no es tan complicado como el que suscita un trastorno mental grave(esquizofrenia o la depresión), «tienen un gran peso en Atención Primaria, y probablemente condicionen otros indicadores, como la frecuentación hospitalaria», explica Hernández. 

Canarias, manos a la obra

El Gobierno de Canarias, consciente del creciente problema que suscita la falta de recursos para cuidar la salud mental de la población, lo está abordando a través del Plan de Salud Mental (2019-2023) y la Estrategia Integral de Atención Primaria y Comunitaria (2022-2023). Para el Ejecutivo regional, la salud mental es una de las principales prioridades del sistema sanitario público en estos momentos y más aún tras la pandemia. Sanidad ha anunciado que va a construir nuevos hospitales de días para trastornos mentales graves, varias unidades de media estancia e infanto-juveniles, así como una unidad de salud mental comunitaria. Incluso ha anunciado que va a activar un servicio de atención a menores con graves trastornos de conducta, financiado con 4,2 millones de euros para 14 plazas. 

En lo que se refiere al problema de la ansiedad, Sanidad va a pilotar este año un proyecto de patología mental común, que se iniciará con 18 psicólogos clínicos con el objetivo de realizar una labor preventiva y evitar la cronicidad. Aunque es un primer paso en el desarrollo de un abordaje completo para los pacientes que permita paliar la gran demanda asistencial; ni los pacientes, ni los expertos quieren que los esfuerzos se frenen ahí, pues consideran que serían insuficientes. 

«Tenemos absoluta colaboración con la Administración, pero en esto es necesario entender que las personas necesitan mucho más», resalta Tome. El vicepresidente de la Federación recuerda que todas las personas pueden desarrollar un problema de salud mental a lo largo de su vida, y que, si no se aborda correctamente, corre el riesgo de que se cronifique y convierta en trastorno. Por esta razón, incide, es necesario por ello entender que detrás de un diagnóstico «hay una persona y una familia que sufre». Por esta razón, defiende la necesidad de poner a disposición de estas personas los recursos necesarios en todos los ámbitos de la sanidad pública para que puedan solventar sus problemas porque también «tienen derecho a ser felices». 

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