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Derecho por sentencia | El hombre que logró en los tribunales un permiso laboral para cuidar a su hijo

«Uno se siente estafado con la vida y con la falta de empatía de la sociedad»

Alberto Toledano, guardia civil de Tráfico, explica cómo le cambió la vida la atención a su hijo autista y se muestra preocupado por la falta de residencias para estas personas

El agente de la Guardia Civil de Tráfico Alberto Toledano en la plaza del Adelantado de La Laguna. | | CARSTEN W. LAURITSEN Carsten W. Lauritsen

La vida de Alberto Toledano y su esposa cambió de forma significativa hace más de doce años. Entonces, este guardia civil de Tráfico y su pareja recibieron un diagnóstico sobre su hijo Héctor. Padece un «trastorno generalizado del desarrollo, espectro del autismo». Y, además, se le detectó que era un autismo no verbal, por lo que la situación era aún más grave. A partir de ese momento, la vida del matrimonio y su hijo mayor dio un giro importante. Recientemente, el caso de Toledano tuvo repercusión a nivel nacional puesto que, con el asesoramiento jurídico de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) y la abogada tinerfeña Begoña Fleitas, ganó un juicio para poder tener un turno en el trabajo que le permita atender a Héctor por las tardes, junto a su esposa. Y es que el hoy adolescente de 15 años sufre a veces episodios de alteración en los que no resulta nada sencillo poderlo calmar y frenar en sus impulsos. Pero, hasta llegar a la citada resolución judicial, este agente de la Agrupación de Tráfico ha pasado una travesía larga y compleja; día a día.

La familia vivía hace 15 años en La Palma, de donde procede la mujer de Alberto. Y en dicha isla nacieron sus hijos. La patología detectada al pequeño les obligó a cambiar su residencia y a establecerse en Tenerife, con el desarraigo que supuso tal circunstancia. Pero su objetivo era que el niño tuviera las terapias y asistencias adecuadas.

Gran dependiente

Otra de las consecuencias fue que la madre de Héctor dejó de trabajar para dedicarse a atenderlo. Y es que el menor tiene una discapacidad del 75 por ciento y una «gran dependencia de grado III y nivel 1». Toledano aclara, en manifestaciones a EL DÍA, que la declaración de dependencia tuvo que ganarla en un proceso contencioso-administrativo. Un nuevo ejemplo de las dificultades a las que se enfrentan los núcleos familiares con pacientes con problemas de trastornos del desarrollo.

Ya en Tenerife, Héctor recibió terapias de logopedia y psicopedagogía. Y, mientras era un niño, «todo fue bien», explica su progenitor. Sin embargo, con la llegada de la adolescencia y su actual corpulencia, sus necesidades también han ido en aumento. En opinión de su progenitor, los trastornos de conducta, en ocasiones, pueden acabar con episodios de agresión física a sí mismo, a sus familiares o a los profesores de su centro educativo. En algunas de esas «crisis» que sufre con carácter puntual, el menor tiene que ser sujetado por tres o cuatro adultos para que el problema no se agrave, debido a la fuerza que posee.

En estos momentos, el hijo de Toledano estudia en el complejo Acamán de las Hermanas Hospitalarias, en la zona de Geneto. Y la valoración del servicio que recibe el menor por parte de este agente de Tráfico es muy positiva. Pero advierte de que tener un hijo con esa patología necesita de «preocupación por su atención las 24 horas del día». Y admite que también hay algunas noches en que «no dormimos, porque él se despierta solo». «A veces, las circunstancias nos sobrepasan», comenta.

Incapacidad para expresarse

Otra de las dificultades se debe a que Héctor padece un autismo no verbal. Es decir, no habla y no puede expresar lo que desea, lo que le duele o lo que necesita en cada momento. Para afrontar esa limitación, el menor se comunica con sus progenitores a través de pecs; es decir, una serie de dibujos sencillos que se le muestran en una tableta. Así, por ejemplo, si señala un coche significa que entonces le apetece dar una vuelta en un vehículo.

Hace más de 12 años, la familia tuvo que mudarse a Tenerife para que el menor recibiera asistencia

Ante estas circunstancias, Alberto señala que sus proyectos de vida han cambiado de forma significativa. «Uno se siente estafado con la vida y también con la falta de empatía de la sociedad», manifiesta. Entre otras cosas, considera oportuno que las instituciones pongan a disposición de estas familias más recursos sociales para la atención a las personas con trastornos del desarrollo.

Urge la atención temprana

Entre otras cosas, Toledano cree necesario que existan centros específicos, atención temprana a personas con trastornos del espectro del autismo y, sobre todo, residencias. Y es que, según se pregunta el agente, su esposa y otros muchos padres, «¿qué va a pasar con nuestro hijo cuando ya no estemos?». En palabras de Toledano, «los hermanos son los otros grandes héroes de estas historias».

Una vez que su hijo con autismo llegó a la adolescencia y sus episodios de agresividad se agudizaron, Alberto Toledano solicitó, de manera formal, a un superior que si podía trabajar solo en horario de mañana, justo cuando el menor se halla en el complejo Acamán. Y, de esta manera, por las tardes podría ayudar a su mujer en la atención a Héctor. El mando le otorgó esa posibilidad al tener en cuenta su realidad familiar. Y así transcurrió la etapa del confinamiento por la pandemia, por ejemplo. Sin embargo, hubo un cambio de mando y el nuevo decidió que Alberto debía trabajar en turnos de mañana, tarde o noche.

Logró la victoria judicial gracias a la Asociación Unificada de la Guardia Civil y la letrada Begoña Fleitas

Su reivindicación empezó en octubre del 2020. Tras un primer escrito, uno de sus superiores le denegó tal posibilidad de trabajar solo en horario matutino. Presentó un recurso de alzada y también se le rechazó. Por ese motivo, acudió a la Administración de Justicia.

Con el apoyo de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) y la abogada Begoña Fleitas, logró su objetivo por sentencia. A raíz de la misma, con Alberto Toledano se han puesto en contacto varios compañeros de la Guardia Civil que sufren circunstancias similares, e, incluso, más graves, y que, hasta ahora, no han sabido hallar una salida a sus limitaciones. Toledano manifiesta que él se limita a explicarles qué pasos siguió. Y con esa información, que cada funcionario pueda plantear sus propias iniciativas para lograr sus objetivos.

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