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La diabetes se ensaña con la población de La Palma, El Hierro y Gran Canaria

Los investigadores consideran que no hay un factor genético que diferencie a Canarias del resto de España, pese a ser la comunidad más afectada por esta patología

Un hombre se pincha en el dedo para medirse la glucosa en sangre. El Día

Palmeros, herreños y grancanarios son los isleños más proclives a padecer algún tipo de diabetes a lo largo de su vida. La Palma y El Hierro son las islas que cuentan con una mayor incidencia de diabetes ligada a la herencia genética, la tipo 1. En Gran Canaria, por su parte, prevalecen los casos de diabetes tipo 2, que es aquella ligada a los malos hábitos de vida, como el sedentarismo, la obesidad o el tabaquismo. 

Según la Estrategia de abordaje de la diabetes mellitus en Canarias de 2021, el Servicio Canario de la Salud (SCS) tiene censados en las Islas 13.947 pacientes que padecen diabetes tipo 1, lo que supone el 0,66% de la población del Archipiélago. Sin embargo, en algunas islas, como La Palma, la prevalencia de esta patología roza el 1%. Esta enfermedad suele debutar en la niñez o la adolescencia, por esta razón, una parte importante de las personas diabéticas son niños. Concretamente, 594. «Existen estudios científicos que demuestran que Canarias tiene la incidencia más alta de diabetes tipo 1 infantil y ello no se debe a una genética de riesgo», recalca el estudio realizado por la Consejería de Sanidad. 

En ello concuerda la especialista endocrinología y nutrición del Hospital Universitario Materno-Infantil de Gran Canaria, Ana Wägner, que asegura que un proyecto internacional llevado a cabo a principios de los 2000, concluyó que no existe ninguna diferencia a nivel genético entre los canarios y el resto del mundo. Esta enfermedad se desarrolla debido a un mal funcionamiento de los genes de la HLA, conocido como «antígeno leucocitario humano», que es un conjunto de moléculas implicadas en el reconocimiento inmunológico y en la señalización entre células del sistema inmunitario.

Sin embargo, Wägner no cierra la puerta a otras posibilidades que impliquen que un gen canario está detrás de esta incidencia. Por aquel entonces, «fueron muy pocas las familias estudiadas» y, por ello, Wägner apuesta por estudiar un número mayor de familias que permita dirimir si realmente existe una «genética particular» detrás de la diabetes tipo 1 en Canarias. 

La población afectada por diabetes tipo 2 asciende a 168.011 personas en las islas –según los últimos datos disponibles, de 2018–, lo que supone un 7,90% de los canarios. Es Gran Canaria, en este sentido, la que tiene más incidencia de este subtipo de la enfermedad, asociado a un estilo de vida menos saludable. El 8,8% de la población en la isla sufre esta patología crónica, la cifra más alta de toda Canarias. Le siguen en incidencia El Hierro (8,79%) y La Palma (7.83%). Esta afección es más común a partir de los 40 años y tiene una estrecha relación con la obesidad. En la provincia de Santa Cruz de Tenerife hay zonas donde el porcentaje de pacientes diabéticos con obesidad es muy elevado, variando desde el 25% hasta el 37%. En el caso de la provincia de Las Palmas, en ninguna zona se alcanzan valores tan extremos, por lo que en las islas orientales la diabetes no depende tanto de la obesidad. 

Hay al menos 80 genes que influyen en el desarrollo de la diabetes tipo 2

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Entre los factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2 están la edad –el riesgo se incrementa a partir de los 45 años–, la raza o la etnia –las de origen hispano, asiático, africano y colectivos nativos americanos son más propensas–, los antecedentes familiares y los antecedentes personal –especialmente en caso de las mujeres que hayan sufrido diabetes gestacional–. Al contrario de la diabetes tipo 1, en este subtipo existen al menos 80 genes que influyen en el desarrollo de la patología y «todos tienen un peso relativo similar», como incide Wägner. 

En este sentido, el servicio de Endocrinología y Nutrición del Complejo Hospitalario Universitario Insular Materno-Infantil, está investigando la genética de la diabetes tipo 2 en un estudio multicéntrico denominado ImpactT2D. El objetivo consiste en desarrollar instrumentos genómicos que ayuden a definir el origen del desarrollo de esta enfermedad con el fin de personalizar su manejo clínico. El estudio se ha propuesto incluir al menos mil pacientes que presenten una aparición temprana de la enfermedad y sin obesidad para maximizar las descubrir genes relevantes.

Canarias gasta anualmente 96,3 millones de euros en tratamientos antidiabéticos orales e insulinas

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La variabilidad de los precursores de la diabetes tipo 2 es tan amplia que hay ocasiones en que es difícil establecer qué terapia es más efectiva para cada paciente. 

Durante la ejecución de este proyecto, se pretende desarrollar una app utilizable en entornos asistenciales, para integrar información genómica y clínica con el fin de guiar decisiones terapéuticas en base a criterios de eficacia y toxicidad, fácilmente interpretable por profesionales sanitarios. Además, las investigadoras del Servicio de Evaluación del SCS, realizarán una evaluación económica de los costes y beneficios en salud de las decisiones basadas en estratificación del riesgo a partir de la información clínica y genómica obtenida, frente a la práctica clínica habitual. 

Cabe destacar que Canarias gasta anualmente 96,3 millones de euros en tratamientos antidiabéticos orales e insulinas. Esta cifra ha crecido un 21% debido al progresivo incremento de pacientes (en 2019 había un 5,7% más que en 2017) y la mejora de los tratamientos, que han obligado a aumentar el precio del tratamiento anual de un paciente a 557 euros (un 7% más). 

Los hallazgos de este proyecto no solo tendrán una aplicación directa en el manejo terapéutico de los pacientes con diabetes tipo 2, sino que establecerá las bases de estudios futuros que proporcionen un mejor entendimiento de los procesos biológicos subyacentes al desarrollo de esta enfermedad. Paralelamente, este estudio contribuirá a mejorar las tasas de mortalidad de las Islas, que hoy en día son las más altas de España. Y es que, hasta ahora se ha podido constatar que, con mejores tratamientos y programas de prevención como los que se han iniciado en Canarias, la mortalidad ha caído en picado desde un 35% en 2010 hasta el 11% en 2018. 

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