31 de marzo de 2020
31.03.2020
Una mujer da a luz en un hospital de Wuhan (Hubei, China) YUAN ZHENG / EFE

Dar a luz en tiempos del coronavirus

Embarazadas, matronas, neotólogos y psicólogas cuentan su experiencia

Las embarazadas son uno de los grupos más susceptibles de contraer infecciones respiratorias virales como el Covid-19 debido a los cambios inmunológicos y fisiológicos que experimentan  durante el periodo de gestación. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aclara que no hay pruebas que demuestren que corran un riesgo mayor a la hora de desarrollar una enfermedad más grave que el resto de la población infectada.

"Ahora sí que se me pasa por la cabeza que si cojo el coronavirus podría tener un bebé prematuro", cuenta por teléfono Cristina Igualada, de 37 años y embarazada de siete meses de su segundo hijo. "Cualquier tipo de inflamación o de proceso febril aumenta el riesgo de parto prematuro", argumenta Igualada, que trabaja junto a su marido Juan como médico en el servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid. Desde el pasado 11 de marzo vive en casa de sus padres, junto a su hija Alba de 19 meses. Fue ese día cuando Juan empezó a sentir dolor muscular y síntomas propios del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, así que le dijo a su mujer que lo más prudente era aislarse. No se equivocó, al cabo de una semana le confirmaron que había dado positivo.

"Ahora sí que se me pasa por la cabeza que si cojo el coronavirus podría tener un bebé prematuro"

"Le han dicho que permanezca en casa hasta que de negativo y, después, que deje pasar un par de semanas para reincorporarse al trabajo. Así que probablemente seguiremos separados otros quince días más", dice Igualada. "Nos llamamos cuatro o cinco veces por FaceTime. Lo que peor lleva es no ver a la pequeña ni comprobar cómo crece mi barriga", recalca.
 
A pesar de lo incómodo de la situación y de sus preocupaciones si contrae el virus, Igualada charla con tono sereno porque, según las últimas informaciones que ha leído, parece que si se contagia "no infectaría a al bebé antes de dar a luz". Hasta el momento, la comunidad científica no ha podido demostrar con certeza que las mujeres embarazadas enfermas de Covid-19 transmiten el virus al feto de forma vertical, es decir, a través del líquido amniótico, de la sangre del cordón umbilical, de la placenta o de la leche materna. Los estudios de referencia a nivel mundial que sostienen esta hipótesis se basan en pruebas que se han hecho a dos grupos de mujeres de Wuhan (China) que se contagiaron durante el tercer trimestre de gestación. En total, 18 embarazadas que dieron a luz a 19 bebés. Nada más nacer, les hicieron los test y el resultado fue negativo -un bebé prematuro falleció por otras causas ajenas al virus-.

El miércoles 8 de abril, Igualada tiene una analítica y, la semana siguiente, una revisión con el ginecólogo. "Ahora estoy preguntando a ver si me pueden hacer la analítica en un ambulatorio, porque el Marañón, que es el hospital al que me toca ir, está con bastantes infectados por coronavirus. Y, hombre, da algo de miedo. Y preguntaré al ginecólogo si es indispensable que vaya porque, si no, me lo salto", opina esta madrileña.

María Auxiliadora Ruiz, de 36 años y futura madre primeriza, también está algo inquieta por la situación.  Se encuentra en la semana 23 de embarazo y el pasado viernes 13 de marzo tuvo que ir (sin mascarilla) al Hospital Clínico San  Carlos (Madrid) para hacer la ecografía del segundo trimestre. Le acompañó su marido Carlos, pero no pudo entrar en la consulta por seguridad. "Imagínate la situación. Me estaban examinando con el ecógrafo y, de repente, me comunicaron que iba a tener un niño. Y, claro, mi pareja no estaba ahí en ese momento, así que no disfrutas tanto la noticia", cuenta Ruiz.

Maria Auxiliadora Ruiz, embarazada primeriza, en su casa de Madrid durante los primeros días del confinamiento.

Por delante le queda ir en junio a la ecografía del tercer trimestre y, antes de salir de cuentas, varios análisis de sangre, la prueba de la tiroides y el test de O´Sullivan (para medir la glucosa en sangre). En principio, va a dar a luz en el Hospital Universitario de la Paz. "Sé que es de los hospitales que concentra más casos de coronavirus de todo Madrid, pero queda tiempo. Tengo la esperanza de que se frene la epidemia para entonces y que todo se normalice", dice Ruiz.


Cambios en la atención durante el parto

Con decenas de miles de casos confirmados de contagio y más de 3.000 personas fallecidas, la situación de epidemia del nuevo coronavirus en Madrid dista bastante de la del resto de comunidades autónomas -a excepción de Cataluña-. La Paz es uno de los hospitales de la capital donde cada día se libra una batalla para salvar vidas de pacientes infectados y, junto con el Gregorio Marañón, el hospital 12 de Octubre y el Puerta de Hierro, donde se centralizan ahora los partos de alto riesgo. Aquí, el servicio de Ginecología y Ostetricia es una especie de burbuja algo alejada del estrés que se vive en servicios que aglutinan los casos más graves. "Es verdad que no estamos viviendo el día a día de otros compañeros, pero se palpa la tensión en el ambiente. Nuestro objetivo es proteger al máximo a la embarazada para evitar cualquier tipo de contagio, pero como la situación es algo caótica y los protocolos son cambiantes, nos genera algo de confusión y la gente está más irascible", dice Cecilia Ontiveros, matrona de La Paz.
 
"Ante la necesidad de camas para poder ingresar enfermos con coronavirus tanto en La Paz como en el resto de hospitales de Madrid, se van a dar altas precoces a las puérperas [embarazadas que han dado a luz] a las 24 horas en el caso de un parto vaginal normal, en vez de a las 48 horas, que es lo habitual. En el caso de las cesáreas, probablemente también se acorte el tiempo, pero no en 24 horas", explica Ontiveros. Otra de las medidas que se han tomado tiene que ver con la atención postparto en las horas posteriores a su salida del hospital: "Profesional sanitario irá a las 48 horas a visitar a la mujer y al bebé, para cerciorarse de que estén bien, y para realizar la prueba del talón al recién nacido, que es fundamental en este periodo".

A la izquierda de la imagen, Cecilia Ontiveros, junto a sus compañeras matronas del Hospital Universitario La Paz.

¿Y qué sucede cuando llega una embarazada con Covid-19? "Se les trata en un paritorio aislado e intentamos entrar el menor número de sanitarios posibles para evitar contagios. Cada vez que salimos, nos quitamos el traje, la mascarilla y los guantes y, cuando volvemos a entrar, nos lo ponemos. Además, durante el ingreso no se permite la entrada de ningún familiar ni acompañante", cuenta Ontiveros. ¿Y una vez que dan a luz? "Tratamos de trasladarlas a otra planta separada de las mujeres que no están contagiadas. En función de la disponibilidad de camas, se decide a dónde van", sostiene.

Uno de los aspectos que más inquietan a las mujeres con Covid-19 y que dan a luz a su bebé estando enfermas, es la separación después del parto para evitar el contagio y la lactancia. La OMS no recomienda la separación, sino el contacto piel con piel, puesto que tal y como indican en su página web, "el contacto directo y temprano, así como la lactancia materna exclusiva, ayudan al bebé a desarrollarse". Para ello, la madre debe lavarse las manos antes y después de tocar a su bebé, usar mascarilla y mantener todas las superficies limpias. En lo referente a lactancia, y ante la ausencia de datos científicos suficientes, el Ministerio de Sanidad no recomienda en firme el mamantamiento en el caso de mujeres infectadas y emplaza a la embarazada y al equipo tratante a que tomen una decisión consensuada al respecto, aunque sí que sostiene que  la leche materna otorga muchos beneficios como el potencial paso de anticuerpos madre-hijo frente al SARS-CoV-2.

Por el momento, los hospitales de Madrid consultados para este reportaje están siguiendo diferentes protocolos a la hora de tratar los partos de mujeres con coronavirus.

"Después de dar a luz, no hacemos piel con piel. Buscamos la seguridad del recién nacido porque es una enfermedad muy nueva. Hay casos descritos de bebés que se han contagiado después de nacer".

"Después de dar a luz, no hacemos piel con piel. Buscamos la seguridad del recién nacido porque es una enfermedad muy nueva. Hay casos descritos de bebés que se han contagiado después de nacer. Y si nacen prematuros o con alguna enfermedad del corazón, pueden tener consecuencias si se acaba contagiando", afirma Felipe Gómez, neonatólogo de La Paz, que explica que siguen las recomendaciones dadas por la la Sociedad Española Neonatología y el Ministerio de Sanidad. En el mundo, ya se han constatado varios casos de recién nacidos de madres con coronavirus que se han infectado al nacer: según el periódico The Guardian, un bebé dio positivo en un hospital de Londres minutos después de nacer  y, en Wuhan (China), un recién nacido dio positivo 30 horas después del parto

Según Gómez, después de un parto de una mujer infectada, el primer paso es hacer el test al recién nacido. Si da negativo, se lo lleva el padre y, en el caso de que el padre sea sospecha o positivo por coronavirus, se encarga un familiar cercano que no haya tenido contacto con los padres en los últimos días. "El parto es un momento muy íntimo, un acontecimiento muy especial, y hacerlo de esta manera, vestidos así y separándoles, lo despersonaliza un poco. Yo me quedo con una sensación rara, la verdad", confiesa Gómez.


Iniciativas solidarias: consultas telefónicas y online

Fuera del ajetreo de los grandes hospitales de referencia, la actividad en los centros de salud madrileños también ha cambiado días antes de que se decretase el estado de alarma. Laura Santos es matrona de primaria en un centro de salud del sur de la capital. Lleva días volcándose para ayudar a sus compañeros que atienden telefónicamente o en sus casas a pacientes con coronavirus y a las personas crónicas que precisan asistencia domiciliaria. "Soy la única matrona del centro y mi día a día ha cambiado por completo", comenta Santos. "Ya no atendemos a las embarazadas en su preparación al parto. Sí que hacemos seguimiento postparto telefónicamente y, solo cuando es necesario, en domicilio. Hacemos revisión completa de la madre, tanto del sangrado, los puntos o el pecho, así como preguntamos cómo están psicológicamente", explica.
 
La matrona vallisoletana ha creado un grupo de WhatsApp con las pacientes embarazadas que estaba tratando. Le daba mucha pena no poder atenderlas. Cada lunes, les manda un correo electrónico con los temas a tratar durante la semana y les envía documentos. Luego, el chat lo utiliza para resolver las dudas comunes importantes y, entre las embarazadas se van intercambiando consejos. "Son 14 mujeres. Intentamos centrar los temas en la preparación al parto, y hacemos alguna videoconferencia para tratar los temas más a fondo", detalla Santos. "Tienen muchas dudas y ansiedad por miedo al contagio de coronavirus", subraya. Por eso, se centra en gran parten en el apoyo psicológico.

Laura Santos, matrona de primaria, habla durante una videoconferencia de preparación al parto

Iniciativas como la de esta matrona han prosperado en toda España haciendo uso de las nuevas tecnologías e Internet y, sobre todo, de WhatsApp. Es en este canal por donde circula un cartel en el que vienen los nombres y números de teléfono de psicólogas perinatales que, tal y como reza el título de la imagen, están "de guardia frente a la situación de emergencia sanitaria". Ahora ya cuentan con una página web.

"Es una red creada hace un par de años y de la que formamos parte unos 200 miembros, entre los que hay matronas, psicólogos o ginecólogos, entre otras especialidades. A raíz de la epidemia, una psicóloga de Madrid propuso que ayudásemos mediante consulta telefónica a las embarazadas y madres que lo necesitasen en estos momentos", comenta Iruña Arancibia, de 43 años y especializada en psicología perinatal, una rama de la psicología que trata los aspectos psico-afectivos relacionados con la concepción, el embarazo, parto, postparto y la crianza temprana.

"Les damos apoyo emocional para entender lo que están viviendo y sintiendo. Nos preguntan qué va a ocurrir con la lactancia, si la van a separar de su bebé, cómo tiene que hacer los desplazamientos o su miedo ante la posibilidad de contagiarse en el hospital", explica Arancibia. Ahora mismo, "la mayoría de las mujeres que nos llaman están preocupadas", concluye.

En tiempos del coronavirus, la angustia se palpa en cualquier ambiente. Pero la alegría de un nacimiento invade paritorios y casas. Y, afortunadamente, ahí están los sanitarios y otros profesionales para cuidar la salud física y mental de madres y recién nacidos.