30 de julio de 2019
30.07.2019
Investigación por el asesinato de la Escuela de Idiomas

Evaristo González ofreció hasta 50.000 euros al sicario que ejecutó a Carlos Machín

El acusado de trasladar al presunto asesino en coche reconoció a la Policía Nacional que fue un encargo del abogado tinerfeño El autor material realizó once disparos, de los que seis alcanzaron a la víctima

30.07.2019 | 00:25
Evaristo González ofreció hasta 50.000 euros al sicario que ejecutó a Carlos Machín
Evaristo González ofreció hasta 50.000 euros al sicario que ejecutó a Carlos Machín
Evaristo González ofreció hasta 50.000 euros al sicario que ejecutó a Carlos Machín

La investigación del asesinato del empresario Carlos Machín Quintero en el aparcamiento de la Escuela Oficial de Idiomas el 17 de abril de 2018 revela una guerra telefónica protagonizada por los presuntos responsables y los policías nacionales que investigan el asunto. Los primeros utilizaron numerosas tretas para ocultar su supuesta implicación, mediante el uso de diversas tarjetas, móviles diferente y terminales de otras personas o con identidades falsas. Pero el Grupo que llevó a cabo la operación ha desmenuzado esos movimientos, según consta en autos judiciales. Uno de los implicados, identificado como Julio David G.O., que presuntamente condujo el coche robado hasta el lugar de los hechos, confirmó que había llevado al autor material de los disparos, Ernesto Inocencio O., hasta el estacionamiento de la Escuela de Idiomas y que fue este quien llevó a cabo la ejecución. También aseguró que Ernesto le dijo que lo hizo por encargo del abogado y empresario Evaristo González Reyes, que le ofreció 40.000 o 50.000 euros. Sin embargo, las pesquisas de los agentes permitieron saber que Julio David presuntamente estuvo reunido con Ernesto y con Evaristo dos veces; una en Güímar 15 días antes del asesinato y la otra, al mediodía de la jornada en que ocurrió la muerte violenta en La Laguna.

Las gestiones de los investigadores apuntan a que González Reyes pudo empezar a planear la muerte de su socio, hombre de paja y amigo Carlos Machín desde noviembre del año 2017, según la información ofrecida ayer por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Desde ese momento, el abogado y empresario se hizo con varios móviles, que entregó a la víctima y a Ernesto. Y, a la vez, el propio Evaristo González se quedó con dos de ellos. Eran teléfonos de seguridad: antiguos, sin whatsapp ni conexiones a internet. Ayer se supo que la víctima tenía uno de esos terminales secretos. La esposa de Machín desconocía su existencia. La noche en que ocurrió el asesinato, los agentes hallaron el soporte plástico de una tarjeta de dicho móvil. La mujer de la víctima encontró el aparato días después en un cajón de su vivienda y lo entregó al Grupo de Homicidios.

A través de este aparato se probaría que Machín y Evaristo González, el presunto autor intelectual de la muerte del primero, seguían manteniendo algún tipo de relación y hablaban casi diariamente. La jornada antes de los hechos, Machín intentó contactar cuatro veces en media hora con el teléfono que identificaba como "Tito Tacoronte", que es como en algunos ámbitos se conoce al abogado y empresario. El día de los hechos, la víctima recibió una llamada desde el citado terminal fijo a las 10:29 horas.

Además, en el nuevo negocio de transformación de productos plásticos que pretendía emprender Machín, fue el propio Evaristo el que habló con el otro socio de dicha empresa para introducir al ahora asesinado. Además, ese testigo aseguró a los agentes que Evaristo ejercía como abogado o asesor de Machín, hasta el punto de revisarle los contratos.

Semanas antes de constituir la nueva sociedad, que se produjo en diciembre del 2017, Carlos Machín pasaba por muy serios apuros económicos. Entre octubre y noviembre de dicho año, buscó dinero urgente en varios lugares. En una conocida compañía de bebidas llegó a pedir entre 15.000 y 20.000 euros, pero nunca se los llegaron a dar. Esa demanda de dinero no encajaba con la forma de ser de Machín, calificado por los agentes como frío, discreto y tranquilo. Pero cuando se creó la nueva mercantil, Machín puso los 19.600 euros necesarios y su nuevo socio nunca detectó que tuviera falta de fondos. Por ahora, no se sabe quién se los prestó. Pero, según apuntan los investigadores en el atestado remitido a la jueza, en noviembre del 2017 coinciden los apuros económicos de Machín con la presunta planificación de su muerte por parte de Evaristo González. Por ejemplo, este último usaba un teléfono que figuraba a nombre de una sociedad en la que el administrador era Machín, lo que da idea del tipo de relación existente entre ambos.

Los problemas económicos del hombre ahora fallecido pudieron comenzar en el 2016. Y, según los investigadores, aunque el abogado y empresario tenía que conocer esa situación de su amigo, no habló de ello cuando declaró inicialmente ante los agentes a finales del año pasado.

Varios de los móviles "de seguridad" usados por Evaristo, el presunto autor material de los disparos, el conductor de la fuga y la víctima fueron adquiridos por el mismo joven, hijo de un colaborador habitual del abogado y empresario, que también fue detenido por el caso Corredor en el 2012. Dicho hombre entregó los terminales a su padre y este se los llevó a Evaristo.

De las 1.188 llamadas que Machín realizó desde su teléfono secreto, 798 fueron para hablar con Evaristo González Reyes.

El móvil "de seguridad" de la víctima del asesinato dejó de ser utilizado el 26 de marzo de 2018, es decir, tres semanas antes de su ejecución. Pero se desconoce por qué lo guardó.

Respecto al autor material de los disparos, Ernesto Inocencio, tenía su domicilio habitual en Güímar. Hasta el momento de ser investigado por este suceso, le constaban antecedentes por lesiones, estafa, robo con fuerza, tráfico de drogas, apropiación indebida o tenencia ilícita de armas, entre otros. Había sido apresado tanto por la Policía Nacional como por la Guardia Civil. Por la posesión irregular de armas de fuego fue arrestado en 1995 y en 2012. Tras agredir a un ciudadano en La Laguna, Ernesto acabó en los calabozos el 23 de mayo de 2018, es decir, un mes y una semana después del asesinato de Machín. E ingresó en la cárcel Tenerife II para cumplir una condena de cinco años de prisión. Desde dicho centro, se comunicaba con el exterior con un teléfono móvil, con el que hablaba con su pareja sentimental, con una novia o con su hijo, por ejemplo. Desde ese terminal le preguntó en varias ocasiones a su pareja sentimental si un individuo, al que denominaba como "un pringado" le había ingresado dinero. Y, según las respuestas de la mujer, la transferencia no se había hecho.

Según los informes de balística realizados por la Policía Nacional, para matar presuntamente a Carlos Machín pudo utilizar una pistola de la marca Walter P99 del calibre 9p., que podría tener el cañón modificado, según ha trascendido, en base a las balas y fragmentos hallados en el estacionamiento de la escuela de idiomas. Pero dicha pistola no se ha encontrado. Presuntamente actuó con un gorro y una braga para ocultar su cara en el momento en que disparó. Tanto Ernesto como Evaristo González dejaron de utilizar sus teléfonos de "seguridad" poco antes del asesinato.

Su acompañante y hombre de confianza, Julio David G., sí usó uno de tales móviles para llamar a sus dos colaboradores, José Manuel M. y Dámaso R., tras la muerte violenta de Machín y el incendio del Renault Clío usado en el trágico suceso. El acusado de ser el autor material de la ejecución llegó a utilizar hasta seis números de móvil diferentes.

Noviembre de 2017

Tras la presunta decisión de Evaristo González de acabar con la vida de Carlos Machín, probablemente en noviembre de 2017 (coincidiendo con los problemas económicos de la víctima), el abogado decide contactar con un conocido (Ernesto Inocencio O.H.) para llevar a cabo la acción. Y ambos acordaron una forma básica de comunicarse, mediante teléfonos de seguridad, que se activan en dicho mes. Ernesto acude a una persona de su confianza, Julio David G. El citado Ernesto también recurre a otro hombre que le debía dinero, J.J.M.C., para que le consiguiera un coche robado. Y este último pide ayuda a su entonces cuñado.

El 2 de abril de 2018

Apenas 15 días antes de que se produjera la muerte violenta de Carlos Machín, los investigadores detectaron una reunión en la vivienda de Ernesto Inocencio O. en Güímar, en la que presuntamente estuvieron su amigo y hombre de confianza, Julio David G. y Evaristo González Reyes, según ha trascendido.

El 15 de abril de 2018

Ese día por la noche de produce la sustracción de un Renault Clío en el interior de un garaje situado en la avenida de Los Majuelos. Ocurrió en apenas 30 segundos, por lo que los agentes creen que los dos implicados (J.J.M.C. y R.D.A.F.) tenían algún mando de acceso a dicho aparcamiento. Esa jornada, las comunicaciones entre Ernesto y J.J.M.C. se incrementaron. La sustracción del turismo se produjo a las 22:40 horas. Después llevaron el vehículo a Punta Larga (Candelaria).

El 16 de abril de 2018

A primera hora de la mañana, a las 7:18, J.J.M.C. telefoneó a Ernesto Inocencio O.H., supuestamente para indicar el lugar en el que le dejó el automóvil. Ambos también contactaron a las dos de la tarde, según recogió el Grupo de Homicidios. Entre ellos no hubo más contactos, a pesar de que el presunto autor material de los disparos trató de hablar con J.J.M.C. varios días seguidos después de que se produjera el asesinato.

El 17 de abril de 2018

El día de los hechos, Julio David (el conductor de la fuga) viajó desde La Orotava, donde residía, hasta Güímar, a la casa de Ernesto Inocencio. Desde ese punto, ambos se desplazaron hasta La Laguna y mantuvieron un último encuentro a primeras horas de la tarde presuntamente con Evaristo González Reyes. Con posterioridad, Ernesto Inocencio y Julio David regresaron a la citada vivienda de Güímar. Una de las hipótesis de trabajo de los investigadores consiste en que los dos colaboradores, José Manuel M. y Dámaso Agustín R., pudieron estar vigilando la entrada de Machín a la Escuela Oficial de Idiomas de La Laguna (en La Verdellada), en base a la geolocalización de sus teléfonos móviles. Tras esperar a la salida de la víctima durante, al menos, media hora, a las diez y diez de la noche, Ernesto Inocencio presuntamente efectuó 11 disparos sobre Machín y, de ellos, seis impactaron en su cuerpo. Después, volvió a su0birse en el Clío conducido por Julio David y ambos abandonaron la zona en dirección a la avenida de Los Menceyes, cerca de la cafetería Habana, donde incendiaron dicho automóvil. Después, Julio David llamó ocho veces a José Manuel M. y otras tantas a Dámaso A., supuestamente para pedirles auxilio. Con posterioridad, según consta en las pesquisas de los investigadores de la Policía Nacional, el presunto autor material del asesinato y el conductor de la fuga pernoctaron en una finca que Dámaso posee en La Laguna.

El 18 de abril de 2018

En esa jornada, los dos implicados directos en la muerte violenta de la víctima se desplazaron hasta el municipio de Arona y permanecieron escondidos más de dos semanas en el interior de una vivienda situada en una zona situada entre Guaza y Guargacho, en el municipio de Arona. Dicho domicilio supuestamente pertenecía a Julio David y sus hermanos por una herencia.

El 20 de abril de 2018

Durante la noche del 20 de abril, casi a las 23:00 horas, el terminal de telefonía utilizado habitualmente por Ernesto Inocencio se conectaba nuevamente después de más de tres días apagado. E, inmediatamente, lo volvió a desconectar. En ese momento, Ernesto seguía estando en Arona.

El 21 de abril de 2018

Esa jornada, varias personas intentan contactar con el presunto autor material de los disparos sobre Machín. Una de ellas es su pareja sentimental. Otro teléfono que se conectó con Ernesto está a nombre de la empleada del hogar del abogado y empresario lagunero. Y un tercero pertenece a un vecino de Tacoronte. Pero los agentes sospechan que en ambas ocasiones, la persona que quiso hablar con Ernesto fue el propio González Reyes.

El 4 de mayo de 2018

Tras haber permanecido escondido en Arona durante 18 días, Ernesto Inocencio regresó a su vivienda en el municipio de Güímar y la primera llamada que hizo fue a su hijo, con el que los investigadores creen que ya había contactado antes a través de un teléfono de Julio David o de algún otro terminal de seguridad.

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