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Vecinos de Afur, hartos de que turistas utilicen sus fincas como senderos

«Si es un camino real, que el Cabildo o el Ayuntamiento de Santa Cruz lo señalice y si no, que lo respeten», reclaman los residentes

Los vecinos han colocado señales y carteles para prohibir el paso por la propiedad privada. E. D.

Los vecinos del Camino La Cuesta y de la Casa del Cura, en Afur, muestran su indignación porque «Anaga parece que es de los turistas y no se respeta la propiedad, cuando este caserío tiene dueños». Así de tajante se explica Pilar, vecina del lugar, harta de que los senderistas invadan sus propiedades y los conviertan en camino de paso. «Como llegan a la playa de Tamadiste, al subir quieren conocer también qué hay y cuando estás durmiendo, si te descuidas, los ves con la linterna en la cabeza metidos en tu casa».

En compañía de Goya Alonso, presidenta de la asociación de vecinos de Afur, los residentes muestran su indignación porque desde el confinamiento se ha incrementado el número de senderistas por Anaga y en particular en esta zona.

«Ya en el año 2016 alguien metió nuestras propiedades como si formaran parte de una ruta y aparece en diferentes lugares de internet con todo tipo de detalles explicando cómo hay que hacer el sendero para no perderse, sin que nadie nos haya consultado», cuenta Pilar.

Lo peor del caso, añade, son incluso las formas. «El otro día casi acabamos con la Policía viniendo a mi casa por la denuncia de un senderista». Y no ha sido el único enfrentamiento, pues hasta alguno ha amagado con lanzar piedras a quienes moran en esta zona, aseguran que trabajan la tierra de su propiedad o sus mayores y ven cómo los visitantes los tratan a los propios vecinos como si fueran intrusos en su tierra.

Goya Alonso respalda las explicaciones de Pilar. «Si esto es un sendero de paso, que lo señalicen y que lo cuiden», explican, mientras la otra vecina insiste en que no figura en la relación de senderos ni de caminos reales.

«Te insulta, llaman a la policía y hasta vienen con piedras en la mano cuando esto es una propiedad privada. Por eso hemos tenido que colocar carteles para pedir que no pasen. Una de las veces le dijimos a un senderismo que el camino era privado. Y nos respondió: ¿Privado?, y siguió caminando haciendo que no entendía». «Mi hermano tenía las cabras para abajo y mudó el rebaño para arriba, ahora tampoco puede estar porque los senderistas, como ellas no se levantan, les tiran piedras», se lamenta Pilar indignada en ver cómo las administraciones solo promocionan Anaga para el turismo y no cuidar a los vecinos del lugar.

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