18 de julio de 2020
18.07.2020

Los Sauces: algo más que un minifundio

18.07.2020 | 00:05
Los Sauces: algo más que un minifundio

En los tiempos que vivimos, entendemos que la fragmentación del suelo de cultivo dificulta cualquier planteamiento de optimizar los recursos, no solo por la baja rentabilidad, sino también es un mayor esfuerzo para multiplicar parcelas en poco suelo, tema que hemos de hablar y que requiere un planteamiento de la administración, con otra lectura sobre la agricultura, ya que con los actuales precios de los plátanos, no es viable el sistema celeminero, que mantiene un paisaje de libro para el que lo contempla. Subir de Puerto Espíndola a la Paza, y contemplar las plataneras al borde de la carretera, sin puertas en la entrada de las parcelas, con los racimos alongados al borde de la carretera, es jardinería más que agricultura. En algunos casos, cuando alegamos en Europa de los plátanos y los aranceles sobre las bananas estamos leyendo en dicho paisaje y paisanaje.
Hemos de insistir que Los Sauces no ha sido un gueto marginal, ha tenido mucho de esfuerzo y de actividades complementarias, de sauceros cultivando plátanos, desde Fuencaliente a Barlovento, creando en dicho entorno geográfico un emporio de universitarios de los más altos de Canarias. Son mucho más que los fríos datos de los celemines per cápita, sin pretender alegrar a los feligreses sauceros. Aquí hemos tenido un vivero de campesinos, con menor alergia a la guataca de lo habitual en Canarias, por ello, no es casual ver muchos agricultores plataneros de procedencia saucera en Tenerife, desde Buenavista hasta Guía de Isora, aunque es una escuela que se erosiona, como ocurre en todo el campo canario, es un tema generacional, de envejecimiento y alejamiento de los jóvenes en general.
Debemos valorar con más respeto la gestión que ha hecho un colectivo que hoy es una referencia, tanto por el mantenimiento del paisaje natural, ya que hace poco más de 100 años las familias afortunadas herederas de los nacientes, tierras y montañas, vendieron a los campesinos aguas y tierras, mientras en Arucas, Telde, La Orotava, Adeje o la Hacienda de Argual y Tazacorte, aguas y tierras continuaron en pocas manos, y en casi todas ellas, el agua quedó como mercancía, separada de la tierra.
Gran parte de la crisis agraria en Canarias tiene que ver con la separación entre tierra y agua, y con agricultores sin tierras. Es un tema a debatir, si queremos mantener la agricultura, el agua es mucho más que una mercancía, dado el excesivo consumo urbano para los limitados recursos hídricos, sobre todo, si queremos mantener en las medianías actividad agraria y población. Valga como referencia la competencia por el agua en toda Abona. Aquí es bueno los aportes de Manuel Guardia Roldán a principios del s.XX, hombre comprometido socialmente en Cataluña, fue recluido en Los Sauces, y de una manera sabia sembró el emporio que hoy tenemos que valorar, tanto en el plano ambiental como en el social. Es un ejemplo positivo que hemos de dignificar, ya que la abundancia de los últimos años nos siembra numerosas dudas, tenemos más agua pero con más problemas, y no parece que esto lo resolvamos poniendo desaladoras con grandes pérdidas en la red. Tampoco se puede regar desde el teletrabajo.
No es bueno comparar para no herir a otras comunidades y colectivos, pero dado que vivimos en una época en la que tenemos necesidad de un debate vivo, como gestionar los recursos. Leamos lo que ocurre con las galerías de Hermosilla- Aduares, con un caudal que multiplica por cuatro el de Marcos y Cordero, y que presenta múltiples problemas, sobre todo de gestión interna, nos dice Carlos Soler en referencia a las pérdidas de caudal en las galerías, y el cierre fuera de los diques (Mortalón). También, conducciones en condiciones lamentables, o consumos urbanos de despilfarro,- hasta 400 litros/ habitante/ día en Los Llanos-.
También tenemos ejemplos de buena gestión que debemos valorar. Lo que ocurre aquí y ahora en Los Sauces, pone de manifiesto que podemos hacer las cosas mejor.
La Palma demanda hoy un debate colectivo sobre la gestión de los recursos, sobre isla que queremos, y cómo un emporio humano y ambiental como Los Sauces, sigue manteniendo calidad de vida para la población. Siguiendo de jardineros-agricultores que mantienen las paredes de los canteros. Y en el plano humano, los compromisos no vuelven al campo anterior a la venta de las tierras a los aparceros hace más de 100 años. Tenemos que evitar que La Palma vaciada incorpore dicho campo al rabo de gato y las zarzas. Está en nuestras manos.
El tema en La Palma, no es sólo más agua, sino mejor gestión, más dignificación social y económica a los campesinos y campesinas.
Con estas líneas me despido hasta septiembre. Buen verano

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook