30 de noviembre de 2019
30.11.2019

Relatos

30.11.2019 | 01:17
Relatos

Según el Ministerio de Hacienda, Canarias terminó el pasado mes de septiembre acumulando 525 millones de euros de superávit, el mayor superávit (ojo, no déficit) de toda España, equivalente al 1,10% del producto interior bruto canario. Sólo otras tres comunidades autónomas mantienen superávit en sus cuentas, aunque es conveniente advertir que el cálculo del déficit regional ha variado por el efecto negativo de la liquidación del sistema de financiación de 2017, en el que la modificación del sistema de gestión del IVA provocó que desapareciera de la contabilidad la recaudación de los fondos correspondientes a un mes, provocando cierta distorsión.

Aún así, la historia que nos ocupa es la del cálculo final del superávit canario al mes de septiembre. Recordarán que hace unas semanas el consejero de Hacienda del Gobierno de Canarias alertó a la opinión pública sobre el crecimiento del déficit, fruto de la aplicación -dijo él- de la reducción del IGIC desde el 7 al 6,5 por ciento. Rodríguez explicó que la única posibilidad de evitar que los servicios sociales esenciales se fueran al garete era introducir en el Presupuesto la recuperación de esa bajada del IGIC, y una subida más o menos generalizada de la carga fiscal sobre los contribuyentes locales, especialmente las rentas más altas. Al final, Rodríguez impuso su discurso, y los Presupuestos 2020 se presentaron con la subida del tipo del IGIC, la reducción o desaparición de algunas deducciones planteadas por el Gobierno anterior y la incorporación de nuevos impuestos en el tramo autonómico del IRPF, al consumo de telefonía, a la electricidad y a las rentas más altas. Alguien llegó a decir que con la subida a las rentas más altas se alcanzaría la cifra de 70 millones, pero se equivocó, por supuesto. Supone algo más de cuatro millones de euros de un total de algo menos de 160, que es lo que efectivamente se recauda.

La pregunta que algunos nos hicimos entonces y que Rodríguez nunca contestó es de dónde se sacaba esa caída del superávit con la que amagó hasta el extremo de plantear la posibilidad de una intervención de las cuentas canarias por parte del Estado. Rodríguez se parapetó tras supuestos datos del Ministerio de Haciendas, cartas recibidas y en algunos casos en cálculos y pronósticos de cosecha propia. Lo cierto es que los resultados del superávit canario son espectaculares (le dan cuatro vueltas a los del Estado y son bastante mejores que los de la mayoría de las regiones), pero aquí nadie ha dicho nada. Se presentaron los Presupuestos, se debatieron las enmiendas a la totalidad y se siguió insistiendo en que el anterior Gobierno provocaría en el cierre de los Presupuesto un desajuste importante del superávit que justificaba la subida de impuestos.

Ahora sabemos que todo fue un embuste o, dicho en términos más políticos, "un relato". Un relato cuyo único objetivo era subir los impuestos a los canarios. Un relato que permitiera sacudirnos los bolsillos para que el Gobierno (y los ayuntamientos, que también recibirán casi 80 millones de la subida del IGIC) puedan gastar más. ¿Puedan? La verdad es que no pueden: Arona, sin deuda que pagar, tiene casi cien millones en los bancos que no puede gastar, y además carece de deuda que pagar. Adeje supera los cien millones ingastables, inmovilizados en cuentas. Y San Bartolomé de Tirajana los 150.

Y la ejecución presupuestaria está embarrancada en todas partes. Todo esto es -cada día más- el relato de un verdadero despropósito.

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