02 de noviembre de 2019
02.11.2019

Siroco y 'viento del diablo'

01.11.2019 | 23:55
Wladimiro Rodríguez Brito

Estos días los medios de comunicación nos presentan algo de no fácil explicación. En el país con más tecnología y recursos del planeta, el fuego se pasea, destruye instalaciones, corta autopistas, deja sin luz a millones de personas, hace tropezar varias veces en la misma piedra, ya que se ha repetido en los últimos años.

Aquí y ahora, es bueno que veamos lo que ocurre en California, ya que se producen muchos aspectos similares en Canarias: población urbana y dispersa, régimen de vientos secos, veranos largos, entornos cubiertos de vegetación con apenas intervención humana, pastos sin limpiar, árboles en torno a las viviendas, cultura urbanita, etc. Si bien en California tienen una gran actividad agroindustrial, que en este caso se ha quemado en el norte del Estado, sobre todo viñas y bodegas.

En el régimen de vientos de Canarias, el fuego se propaga con viento de este-sureste, el siroco que llamamos calima, con polvo en suspensión, seco y cálido, superando los tres treinta: velocidad del viento más de 30 kilómetros/hora, humedad inferior al 30 % y temperatura superior a los 30º. Esta situación es superada en California, en la que los vientos han alcanzado los 100 km/hora, vientos de ladera del nordeste o vientos del diablo.

Debemos aprender de los errores. En primer lugar, parece razonable que la población en el medio rural requiere actividades agroforestales, es decir, retirada de leñas y pastos, veranos si combustibles en las zonas pobladas, lo que ahora llamamos prevención.

En California, los que llaman "mejores bomberos del mundo" no han podido con el fuego. Aunque han tenido operando a miles de bomberos y cientos de medios aéreos, se habían quemado en una semana más de 30.000 ha, calcinando miles de viviendas, en las que han aprendido de los años anteriores la retirada de población, ya que en 2017 y 2018 se quemaron más de 100 personas. Este año, afortunadamente, no lamentamos pérdidas humanas. Sean estas líneas de reflexión de un territorio con pocos medios en el que hemos tenido una cultura de gran sabiduría, que ha permitido gestionar el medioambiente en un equilibrio precario, ya que la demanda de la población -monte, leña, carbón, ramas para el ganado- ha mantenido una gestión que armoniza hombre y naturaleza, y algo más de ciento veinte mil hectáreas forestales que tenemos en Canarias.

Hemos de mandar a una población que haga silvicultura, que haga prevención. Estamos en tiempo para hablar y plantear que los montes como los tenemos son un peligro, ya que numerosos núcleos de población están rodeados de combustible, como ocurrió en Gran Canaria.

Aquí y ahora estamos hablando de nuevos estudios sobre el cambio climático, de nuevas leyes, las cuales no se pueden aplicar porque carecen de presupuestos, de equipos con recursos, de cuadrillas y de campesinos que retiren combustible, de una política forestal que aprende de tiempos pretéritos, etc.

Si al país de Arnold Schwarzenegger se le quema la mansión desalojando Hollywood (Paramount y otras referencias de poder), millones de personas sin luz (estado de emergencia), ¿qué puede ocurrir en San Francisco de la Montañeta, en el Roque del Faro, en Fontanales, en la Culata, etc.?

El mundo de las ideas y del compromiso ambiental y social, tenemos que mirar con lupa lo que ocurre ahora en California, ya que no es una casualidad, es el fracaso de la gestión del mundo natural con diseñadores de máquinas, ignorantes de la naturaleza y sus leyes. Es un espectáculo, ver al tres veces campeón de la NBA (Lebron James) huyendo del fuego con su perro, porque el fuego quema su mansión, ya que los "mejores bomberos del mundo" no han podido apagarlo, etc. Quedó a la misma altura que unos vecinos de Tamargada o Fuente de la Vega, Moya. "Cosas veredes, Sancho".

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