21 de mayo de 2019
21.05.2019

Desde mi observatorio

21.05.2019 | 06:02
Desde mi observatorio

En la reunión del Patronato de la Fundación Betancourt del pasado 30 de octubre del 2018, como presidente de la Fundación, manifesté mi intención de no volverme a presentar a la reelección en la próxima convocatoria, próxima a producirse, por motivos de edad y de salud, al padecer una artrosis lumbar que me dificulta en gran manera mis actuaciones y movimientos en general. Solicite a los presentes si había algún voluntario para sustituirme. El decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos comunicó que, el 30 de enero del 2019, la Junta Rectora del Colegio, en sesión del 25 de septiembre de 2018, había acordado presentar su candidatura a la Presidencia de la Fundación, proponiendo el cambio de domicilio a la sede de la Demarcación del Colegio. En la sesión del 19 de noviembre de 2018, acordaron presentar formalmente la candidatura a la Presidencia, designando como candidato al ingeniero de su demarcación don Rufino García Fernández, y presentado los objetivos y fines de la Fundación, unas condiciones generales y un resumen con los compromisos que adquieren. La propuesta fue aceptada, y por parte mía con gran satisfacción, pues pienso que el Colegio de Caminos y su ya presidente de la Fundacional, Rufino García, van a continuar perfectamente la trayectoria y los éxitos logrados, para un mayor conocimiento de la figura y la obra de Agustín de Betancourt y Molina, nacido en el Puerto de la Cruz, entonces Villa de La Orotava, en 1758, y fallecido en San Petersburgo (Rusia) en 1824. Habiendo logrado para él, en su 260 aniversario, el nombramiento de Hijo Predilecto del Puerto de la Cruz y de Tenerife ¡ya era hora!, ha faltado alguna distinción de las Universidades, sobre todo la de La Laguna, y también alguna disposición del Parlamento de Canarias. Es encomiable los actos y manifestaciones en el centenario de César Manrique, que no cabe duda se lo merece. Pero que yo recuerde ni el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, ni la Isla de Tenerife ha hecho algo parecido con Betancourt, gloria universal. No es por nada, pero si no hubiera sido por la Fundación y los rusos, estaría en el olvido más profundo.

El Colegio de Ingenieros de Caminos y la Fundación aceptaron concederme el titulo y disposición de presidente emérito de la Fundación, en función de la labor desarrollada entre el 2002 y el 2019, en que fui su presidente, además de fundador. Se organizó un acto en el Real Casino de Tenerife el 12 de abril, donde asistieron representantes de todos los Colegios miembros de la Fundación, numeroso público.

Ese día hubo unas palabras del actual presidente, Rufino García Hernández, presentando el acto, dando un breve currículo de mi persona y presentando a los conferenciantes que nos iban a ofrecer dos interesantes conferencias. Mi esposa, que lógicamente estaba en el acto, y a la que habían regalado un bonito ramo de flores, subió al estrado donde estaba yo y dándome un beso me ofreció el ramo. Al sentarse de nuevo fueron presentados los conferenciantes y las conferencias que nos iban a dar. Estos fueron don Amilcar Martín Medina, doctor en Química , catedrático de Física y Química de la ULL y biógrafo de Agustín de Betancourt, que nos hablo de Agustín de Betancourt y Molina, precursor de la modernidad. Fue una interesante conferencia revelando algunas cosas no demasiado conocidas. A continuación, don Carlos Soler Liceras, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, y primer Premio Agustín de Betancourt por la obra del pozo de Los Padrones, en el Hierro (1977). Carlos Soler habló sobre el balneario de la Fuente Santa de la isla de La Palma, ya que ha estado muchos años colaborando y estudiando las obras de este balneario, de gran fama en España y Europa por sus magníficos resultados, y que fue sepultada por un derrumbamiento de las montañas que lo rodeaban. Hoy en día está resuelto el problema, pero no se ha terminado de decidir de que forma va ha explotarse el mismo.

Yo también dirigí unas palabras, agradeciendo el acto, donde la Fundación me entregó un diploma precioso, con la figura de Betancourt y el nombramiento de presidente emérito, lo que me permitirá seguir colaborando con ella. Agradeciendo igualmente la presencia de los asistentes, entre los que se encontraba el señor Becerra, del Cabildo de Tenerife, que había colaborado en el acto. El Real Casino me entregó una Metopa preciosa, agradeciéndome la colaboración que habíamos tenido durante mi presidencia. El acto terminó con un cóctel. Mi mayor agradecimiento a todos los que colaboraron en el acto.

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