El volcán de Cumbre Vieja, en La Palma, ya ha expulsado 25 millones de metros cúbicos de lava, lo que supone el 58% de todo el material que emitió en 1971 el Teneguía: 43 millones de metros cúbicos. Esto, a su vez, indica que el nuevo volcán de La Palma, el único en erupción en Canarias en la actualidad, ha emitido más millones de metros cúbicos de lava que los que se habían contabilizado en el reservorio magmático que se encuentra a 6 kilómetros de distancia de la superficie.

Según los científicos, esto ocurre porque el volcán está alimentándose también de bolsas de magma que se encuentran más lejos de la superficie, entre 12 y 20 kilómetros de profundidad. «Si solo hubiera emitido lo que estaba en esa bolsa magmática, la erupción ya hubiera acabado», señala Vicente Soler, vulcanólogo del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC), que, a su vez, indica que lo que se expulsa de lava por el volcán es solo el 10% de todo lo que se encuentra en el interior.

Por otra parte, la lava que emana este volcán, pese a salir de diversos puntos que se van abriendo, está encauzando por el mismo punto, la gran lengua principal que mide 800 metros de ancho y que, en algunas zonas, alcanza los 12 metros de espesor. Así lo relata el Comité Científico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (Pevolca), que afirma que, pese a las nuevas aperturas de bocas en distintos puntos de la fisura –el último ayer a mediodía en el oeste del cono principal– la lava que emana de ellos sigue el curso de la colada principal.

Profundidad de los sismos

Después de que el volcán sufriera en la noche del viernes y la madrugada del sábado algunos cambios que obligaron a desalojar los barrios de Tajuya y la totalidad de Tacande, se formó una nueva boca que empezó a discurrir por la montaña un río de lava que amenazaba con sepultar nuevos hogares o fincas de la zona. Como explicó el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, este nuevo punto de emisión creó una colada de lava muy fluida –que estuvo toda la noche activa– porque proviene de partes más internas de la caldera y, por eso, fluye con más facilidad. Además, lo hace a una velocidad mucho mayor que la colada principal que se mantiene casi frenada en la rotonda de Todoque, a pocos metros de la iglesia del pueblo, la de San Pío. Según Morcuende, cuando salió de la boca principal, este camino de lava discurría a unos 4 kilómetros por hora, sin embargo, una vez se ha unido a la lengua principal, su velocidad ha bajado hasta los 30 metros por hora. Por su parte, la lengua más cercana al mar –a unos 2.000 metros de él– viaja a tan solo 30 centímetros por hora. «Está casi parada», resumió Morcuende.

La noche también dejó otro cambio referente al volcán, y es que el cono que había construido y que ya alcanzaba prácticamente los 200 metros de altitud, se desplomó. Según el geólogo Carlos Lorenzo, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), se rompió «por la parte suroeste», dejando una colada de «enorme de bloques» desplazándose por la ladera en dirección hacia el mar». Por el momento, se mantienen tres coladas de lava activas. La lava fluye en dirección este-oeste, presenta una longitud de 3.800 metros y se encuentra a 2.100 metros de la costa.

La ceniza cubre la isla y podría ser un serio problema para tejados y azoteas Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: EP

Los rugidos volcánicos también se han estado intensificando en los últimos días hasta adquirir la capacidad de emitir ondas expansivas a algunos kilómetros de distancia, algo que no habían hecho hasta el momento y que ha dejado imágenes muy vistosas. Las ventanas de las viviendas colindantes vibran ahora al son de las fuertes explosiones que emanan del volcán que también ha empezado a expulsar grandes piroclastos que muestran que aún le queda una gran cantidad de lava por escupir hacia el exterior. «Esto forma parte de la evolución normal de un volcán del tipo estromboliano», señala Soler.

Intensidad de los sismos

En estos momentos de su evolución, el volcán de La Palma ha adquirido una «velocidad de crucero», algo que, sin embargo, no supone que vaya a calmar sus rugidos ni que sea menos peligroso. De hecho, supone todo lo contrario, puesto que el volcán va a seguir cambiando hasta que frene la salida de lava. Así, en ocasiones, se podrá percibir que la expulsión de lava es muy pequeña y queda tapada por una gran nube de gases y piroclastos más pequeños, concretamente la ceniza volcánica, como ocurrió la mayor parte de la jornada de ayer. Las cenizas volcánicas, que en un principio apenas eran perceptibles a pocos kilómetros del volcán, ya invaden todas las calles de la isla y empiezan a desplazarse fuera del Archipiélago. De hecho, el Comité Científico del Pevolca ha pedido a la población que elimine la ceniza de los tejados para evitar que puedan colapsar. Eso sí, para hacerlo, Morcuende solicitó que se realice con la protección adecuada, con una mascarilla FFP2 y gafas.

Al respecto, hizo especial hincapié en que la calidad del aire para la ciudadanía es buena, recordando que se hace un seguimiento permanente de la calidad del aire y rechazando los bulos como el que dice que podría haber lluvia ácida. «No hay ninguna posibilidad de lluvia ácida», remarcó.

Más de 6.200 desalojados por el volcán en La Palma Agencia ATLAS | EFE

Mientras, de los 5.800 evacuados, los 160 que tuvieron que salir de sus casas el pasado viernes siguen sin saber si podrán volver. El director técnico afirmó que se van a mantener así al menos hasta hoy porque pese a que el aumento de intensidad de ayer descendió durante la noche, por la mañana volvió a subir. «Debemos evaluar si pueden estar seguros en sus casas», matizó Morcuende. Y es que la columna de gases alcanza los 5.000 metros, por lo que las deposiciones de gases se producen por encima del manto de nubes, por lo que no hay un perjuicio para la población.

El puerto se satura

El cierre del espacio aéreo en La Palma ha provocado que el puerto de la capital insular fuera ayer la única manera para poder salir de la Isla. La ceniza volcánica es la responsable del cierre hasta nuevo aviso del aeropuerto de La Palma que, además de estar afectado por la nube de piroclastos, tiene toda la pista cubierta con este material. Son un total de 250.000 metros cuadrados, lo que equivale a «barrer» unos 50 campos de fútbol, los afectados. De ahí que las compañías aéreas –Binter y CanaryFly– hayan decidido cancelar todos los vuelos con origen y destino La Palma. En este escenario, más de 3.000 personas se vieron obligados a trasladarse en barco hasta Tenerife.

Para ello, tanto Fred. Olsen Express como Naviera Armas desplazaron a más de 2.500 y 500 personas, respectivamente. En el caso de la primera, se realizaron las dos frecuencias habituales y otras dos extraordinarias, garantizando de esta manera el transporte de quienes por distintas razones tenían que salir de la Isla. Con un movimiento más intenso del habitual, la jornada se desarrolló como cualquier día previo a las grandes festividades que se celebran en La Palma.

El anuncio de ambas navieras sobre el incremento de las conexiones con la isla de La Palma para atender la demanda de transporte propició que llegaran a agotarse las plazas en estos transportes. Carmen Rodríguez, Cristo Hernández y Patricia Rodríguez son tres de esos viajeros que han tenido que optar por el barco para poder llegar a Tenerife. Los tres tenían billete de avión, pero la necesidad de llegar a la isla vecina por razones laborales, familiares o incluso porque es su origen, les obliga a viajar. El barco no era su primera elección, pero «no nos vamos por miedo». Es el mismo caso de Lucía González. Con apenas 19 años está acompañada por su padre hasta que tenga que iniciar el proceso de embarque. Este es su segundo año en la Universidad de La Laguna, y comienzan las clases el próximo lunes. Lucia se va «porque me tengo que ir», pero reconoce que le cuesta. Como palmera «me gustaría quedarme más tiempo para poder ayudar».