06 de septiembre de 2019
06.09.2019

La restauración de Benahoare solo afectará a un tercio de las viviendas

Las obras estarán centradas en una de las tres parcelas, la B, y no hay financiación ni partida prevista en un futuro cercano para proseguir con el arreglo del resto de la populosa urbanización

05.09.2019 | 23:56
La parcela B de la urbanización Benahoare será objeto de una restauración cifrada en más de un millón de euros.

Las obras de mejora y restauración que se han iniciado en la urbanización Benahoare, uno de los núcleos poblacionales más populosos de Santa Cruz de La Palma -que data de principios de los años 80 del siglo pasado-, tan solo afectarán a una de las tres parcelas de las que dispone este barrio, sin que exista ni esté prevista partida económica alguna para continuar con los trabajos en el resto de edificios, según admiten fuentes municipales.

Esta actuación, con un plazo de ejecución de nueve meses, se incluye en los programas ARRU (Área de Regeneración y Renovación Urbana) y cuenta con un presupuesto para la obra de algo más de 1,2 millones de euros, después de invertir 300.000 euros en el proyecto y otro tipo de documentos.

Aunque el comunicado oficial del ayuntamiento sobre estos trabajos ha hecho pensar en que se verá beneficiada la totalidad de la urbanización, duda que incluso han expresado vecinos de Benahoare a esta redacción, la realidad es que tan 'solo' se llevarán a cabo en aproximadamente una veintena de bloques, la denominada parcela B.

Además, tampoco será una restauración integral. Sí afectará a la accesibilidad, logrando que la totalidad de los edificios de esta parcela sean aptos para personas con movilidad reducida. Son construcciones situadas en pequeñas plazas, unidas por escaleras.

En lo que son los inmuebles, se actuará en las fachadas y en la techumbre, un lavado de cara con el que se busca un cambio estético, el arreglo de desperfectos y evitar las filtraciones desde las azoteas. Se descarta la instalación de los ascensores que se llegaron a plantear.

Un dato a tener en cuenta es que los alojamientos son propiedad de sus inquilinos; es decir, no se tratan de pisos para familias sin recursos. Es más, un número considerable de las viviendas ya no pertenecen a las familias que fueron adjudicatarias, que procedieron a su venta, mientras que hay hogares que están alquilados por sus dueños. Estas diferentes realidades han generado entre un sector de la población cierta controversia sobre la necesidad o conveniencia de destinar dinero público para las edificaciones.

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