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Industria

Europa pagará 14.000 millones más por producir los mismos coches que en 2021

El coste energético por vehículo se cuadriplica a los 1.200 euros que supondrá en 2023 | Potencial desventaja frente a EEUU o China que influirá en la ubicación de las factorías

Un trabajador inspecciona un vehículo en la línea de producción de la planta de BMW en Spartanburg (Estados Unidos). Ariana Lindquist

La dependencia se la 'jugará' durante los próximos años a la Automoción europea, que frente a sus titánicos competidores será la “clara perdedora”. Así puede extraerse del informe 'Efectos del precio de la electricidad: análisis cuantitativo para OEMS', publicado este mes, donde se destaca que los 'Original Equipment Manufacturer' (fabricantes de equipo original, en inglés) se verán severamente perjudicados en el Viejo Continente, pagando 14.000 millones más en 2023 por producir los mismos coches que en 2021.

El dato impresiona solo al verlo y es una de las principales conclusiones del documento elaborado por Berylls: un grupo de empresas especializadas en la industria automotriz, con distintas sedes en Alemania, China, Gran Bretaña, Corea del Sur, Norteamérica y Suiza. Según el mismo, el coste energético por vehículo se cuadruplicará de los casi 300 euros que suponía el pasado año a los cerca de 1.200 euros que supondrá el año que viene.

Por si fuera poco no es una situación generalizada a nivel internacional, sino que afecta fundamentalmente a la región que lideran los Veintisiete. “Los fabricantes que producen en Europa se ven especialmente afectados por el aumento de los precios”, ponen de manifiesto fuentes del citado colectivo en una nota de prensa, evidenciando que los fabricantes norteamericanos y chinos “están desproporcionadamente menos presionados”.

Con valores muy por debajo, la situación que muestran Pekín y Washington dista colosalmente de la problemática que afecta y afectará a Bruselas, cuyos costes energéticos por vehículo rondaron los 800 euros este 2022 en comparación a los 250 euros de sus adversarios. Solo del año anterior al actual, dicho importe ha aumentado en 447 euros para los OEMS europeos, mientras que en Norteamérica lo hizo en 127 euros. Yendo todavía más lejos, China redujo en un euro los suyos.

Malas previsiones hasta 2028

El análisis también hace hincapié en las previsiones hasta 2028, mostrando una visión tan largoplacista como pesimista para el Viejo Continente. Si bien el impacto del precio de la electricidad se irá reduciendo anualmente, en parte por las diversas medidas que adopte cada nación, lo cierto es que para 2024 se espera que siga siendo mayor que el del presente ejercicio (sobre 900 euros por coche) y, según se estima, lamentablemente ni dentro de cinco periodos será menor que en el pasado.

Así las cosas, en 2028 se espera que aún exista una diferencia de unos 200 euros en los costes energéticos ventajosa para Norteamérica frente a Europa. Teniendo en cuenta esta cifra, cabe recordar que durante este 2022 dicha diferencia se ha saldado en casi 540 euros, por lo que la misma disminuiría la mitad. No obstante, este descenso podría llegar demasiado tarde para numerosos OEMS que no tengan la paciencia o el dinero suficiente para hacer frente al brutal encarecimiento, que sin duda notarán.

Y es que, como consta en el informe, a cargo de los expertos Alexander Timmer y Stefan Schneeberger, “los costes energéticos influirán en las decisiones de localización a medio y largo plazo”, siendo realmente factible que fabricantes de vehículos que operan en estos momentos en suelo europeo terminen decidiendo marcharse a otros países donde tengan menores costes en los próximos años. En este contexto, si se compara hasta el 2028, la desigualdad de costes energéticos entre el Viejo Continente y Estados Unidos ascenderá a 30.000 millones: un montante que no todo el mundo estará dispuesto a asumir.

Dicho panorama y sus efectos en el futuro podrían alterar el escenario de producción comunitaria, teniendo en cuenta que Europa produce más coches que Norteamérica (15,4 millones y 10 millones respectivamente en 2021), e impactar consecuentemente en el empleo. La diferencia del precio de la electricidad entre EEUU y Europa ha llegado a escalar hasta los 800 euros por megavatio hora (MWh) y esa brecha, unida a las malas previsiones, también podría afectar –cómo no– a Stellantis Vigo en Galicia.

Stellantis planea comprar parte de Symbio

Faurecia, una empresa del Grupo FORVIA, Michelin y Stellantis anunciaron este lunes el inicio de “negociaciones exclusivas” para que el grupo que dirige Carlos Tavares adquiera “una parte importante” del accionariado de Symbio, líder de la movilidad por hidrógeno de emisiones cero, y así convertirse en un actor relevante junto a Faurecia y Michelin, los accionistas actuales.

“La hoja de ruta técnica de Symbio coincide a la perfección con los planes de implementación del hidrógeno de Stellantis en Europa y Estados Unidos”, dijo Tavares, CEO de Stellantis, destacando que con dicha decisión impulsarán “el desarrollo necesario para ofrecer productos de bajas emisiones” a sus clientes “más allá de los vehículos eléctricos tradicionales”. En esta línea, agradeció a los equipos de Faurecia, Michelin y Symbio su “compromiso” con la innovación, la excelencia y la colaboración prestada.

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