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El teletrabajo no se queda en Canarias

Uno de cada cuatro trabajadores en remoto de las Islas ha vuelto a la oficina en el último año, mientras el Archipiélago se llena de ‘remote workers’ extranjeros

Un joven teletrabaja desde su domicilio. E.D.

El teletrabajo parece que no ha venido para quedarse. Si al principio de la pandemia esta fórmula se impuso en las empresas del Archipiélago debido al confinamiento, ahora cada vez menos profesionales realizan su jornada laboral desde su domicilio. En solo un año, Canarias ha perdido uno de cada cinco trabajadores en remoto, aquellos que realizan al menos la mitad de su jornada laboral semanal en casa. Lo que supone que a lo largo de 2021, 12.300 empleados hayan vuelto a las oficinas del Archipiélago. En el primer trimestre de este año, 47.400 personas ocupadas desempeñaban sus labores profesionales en sus hogares. De ellos, 25.000 son asalariados. Un año atrás, la cifra de teletrabajadores en Canarias se elevó hasta los 59.700.  

El teletrabajo no cuaja en el Archipiélago, a pesar de que las Islas se han convertido en uno de los destinos preferidos por los remote workers de todo el mundo que acuden a las Islas a desarrollar su actividad profesional al mismo tiempo que disfrutan del buen tiempo. Solo en 2021, Canarias recibió 46.000 nómadas digitales y según el portal especializado Nomad List el próximo año podrían llegar hasta 87.400, lo que supondría casi duplicar esa cifra.  

Con el turismo tradicional en punto muerto debido a las restricciones de movilidad, Canarias recurrió a los teletrabajadores extranjeros que supusieron un balón de oxígeno para muchos alojamientos. Cuando ya ha pasado lo peor de la pandemia, el Archipiélago quiere seguir apostando por este segmento turístico, que considera beneficioso porque sus estancias son más largas y genera una facturación mayor y mejor distribuida.

Más de 12.300 empleados isleños han dejado de realizar su jornada laboral en casa

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Y mientras los extranjeros siguen llegando para teletrabajar desde las Islas, cada vez más canarios regresen a sus centros de trabajo. Si se tiene en cuenta también a aquellos profesionales que realizaban ocasionalmente sus tareas laborales desde casa pero que ya no lo hacen, el Archipiélago ha perdido en un año más de 18.000 trabajadores en remoto, según los datos recopilados por la Encuesta de Población Activa (EPA). 

En Canarias, el momento de mayor auge de esta modalidad no fue el segundo trimestre de 2020, –cuando el estallido de la pandemia impuso un confinamiento domiciliario que obligó a las empresas y administraciones públicas a asumir esta fórmula laboral como única vía para mantener su actividad– sino los tres primeros meses de 2021. En marzo, abril y mayo de hace dos años 90.700 personas trabajaban desde casa en alguna ocasión, un 12% del total de la población ocupada. Esta cifra se incrementó hasta las 109.000 en enero del año pasado debido al exponencial alza de contagios por la variante alfa y a que todavía había muy poca población vacunada. Eso si, en 2021 eran muchos más lo que teletrabajan solo de manera ocasional. 

Y aunque el número de teletrabajadores sigue siendo superior al de antes de la pandemia, lo cierto es que la tendencia fue a la baja el año pasado, exceptuando un repunte en el último cuatrimestre, cuando la ómicron llevó a muchos de vuelta a su domicilio. 

Los motivos para que el teletrabajo no haya acabado de consolidarse no solo en Canarias sino también en el resto del Estado son variados. Aunque a lo largo de estos dos años los empleados han visto que esta fórmula tiene grandes ventajas –como el ahorro en los desplazamientos, la conciliación o la mejora de la gestión del tiempo– lo cierto es que muchos también se han dado cuenta de que tiene inconvenientes, entre las que señalan la falta de contacto con el resto de los compañeros, la dificultad para desconectar del trabajo y la sobrecarga laboral. 

Aspectos que trataba de regular la ley, aprobada en septiembre de 2020, y que para muchos se ha quedado a medio camino. No aporta mucha flexibilidad y además impone unas cargas económicas a las empresas que muchas no están dispuestas a pagar o no pueden asumir. Por eso, han sido las grandes compañías las que han estado más dispuestas a mantenerlo mientras que las pymes no son tan favorables.

Rechazo de las pymes

Así lo indica un estudio elaborado por la Cámara de Comercio de España, que recoge que hasta un 72,2% de las pymes no creen que el teletrabajo conlleve ventajas. Casi un 70% no ha visto que suponga un ahorro de costes ni un aumento de la productividad. Por eso, seis de cada diez empresas que aplicaron esta fórmula laboral no la mantuvieron una vez pasado el primer estado de alarma. 

Unos porcentajes que si se traducen al tejido económico canario, conformado en un 90% por empresas de menos de diez trabajadores, pueden hacer entender por qué el teletrabajo no ha logrado consolidarse tras la pandemia en el Archipiélago. Si bien es cierto que en las Islas buena parte de la población ocupada no puede recurrir a él por las propias condiciones de su empleo. 

La vuelta parcial ala presencialidad de los funcionarios también ha tenido efecto en la reducción

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Un informe elaborado por el Ministerio de Economía y Empresa ya advierte de que «a pesar de las perspectivas, las cifras muestran que se está volviendo al modelo presencial, especialmente en detrimento de la modalidad habitual, que es la que se realiza más de dos días por semana». 

En esta tendencia ha influido mucho la vuelta de los funcionarios a sus puestos de trabajo. El pasado mes de octubre los trabajadores públicos estatales retomaron casi por completo la presencialidad, aunque las instituciones todavía mantienen un margen para el teletrabajo. Sin embargo, el Ministerio de Hacienda y Función Pública prepara una regulación del teletrabajo dentro de la Administración General del Estado y se ha planteado que los funcionarios puedan hacerlo hasta tres días a la semana. Una fórmula que ha vuelto a cobrar fuerza ante la necesidad de ahorro energético debido a la guerra en Ucrania. 

En la administración pública canaria todavía se mantiene vigente el teletrabajo un solo día a la semana. Aunque la Consejería de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad trabaja en el borrador de un decreto, que se encuentra en tramitación administrativa, para regularlo a largo plazo.

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