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Más de 21.000 fieles musulmanes en Tenerife inician el mes de Ramadán

La celebración recupera la normalidad tras el fin de las restricciones por la pandemia y la comunidad islámica vuelve a reunirse en torno a las doce mezquitas de la Isla

Imagen de archivo de un rezo de la comunidad musulmana del sur de Tenerife durante el Ramadán en Los Cristianos. Ankor Ramos

La comunidad musulmana de Canarias inició recientemente el Ramadán, el mes sagrado para los seguidores del Islam y su festividad religiosa más importante. Una celebración que este año se vuelve todavía más especial. La comunidad puede reunirse de nuevo en las mezquitas por la noche para rezar tras romper el ayuno, después de que en los últimos dos años, debido a las restricciones derivadas de la pandemia, la celebración se quedase casi exclusivamente en el ámbito familiar. Para los fieles este mes es un tiempo de reflexión, de purificación, de buenas acciones, solidaridad y acercamiento a Dios, en el que los adultos deben abstenerse de comer y beber desde el amanecer hasta la puesta de sol.

En la provincia de Santa Cruz de Tenerife hay más de 21.000 musulmanes, según el Estudio Demográfico de la Población Musulmana, elaborado por la Unión de Comunidades Islámicas de España. Aunque Hamed Al-Lal, presidente de la Federación de Islámica de Canarias, estima que pueden ser más. «La emigración de los últimos años puede haber elevado esta cifra», recalca. La mayoría de ellos, el 57%, tiene nacionalidad española. Se trata de hijos y nietos de personas migrantes que llegaron en el pasado a la Isla desde países en los que esta religión es mayoritaria, pero también de «conversos que tras conocerla terminan por apreciarla», explica Al-Lal. El 43% restante son extranjeros, entre los que los marroquíes son los más numerosos, pero en Tenerife hay presencia de musulmanes de más de 30 países diferentes. 

Al-Lal explica que cumplir con el Ramadán es uno de los cinco pilares de la religión musulmana y que en él se conmemora el momento en el que Mahoma tuvo la primera revelación del Corán. «Es un mes para hacer el bien», detalla. Un periodo en el que según la tradición islámica «se puede perdonar pequeños pecados si haces el Ramadán correctamente» y las personas pueden «purificarse espiritualmente». 

También es un mes en el que la familia suele estar más unida que en el resto del año, ya que al anochecer se reúnen para romper el ayuno. «En muchas familias las diferencias en los horarios hacen difícil que se produzca esta unión cada día, pero en Ramadán es más fuerte», insiste. 

Tras romper el ayuno, la mayoría acude a la mezquita donde hay charlas, para reflexionar sobre los preceptos de la religión, y oraciones especiales para esta época del año. «Es también un momento de encuentro, en el que la gente se relaciona con personas que no han visto en el resto del año». Y por eso, las restricciones que han estado vigentes durante los dos últimos años han sido muy duras para la comunidad. «Ha habido un vacío total, no se ha podido hacer y se ha echado mucho de menos», recalca. Los fieles recurrían al teléfono o a otros medios de comunicación para estar conectados en un momento del año tan importante para ellos, pero «gracias a Dios ha vuelto la normalidad» y pueden volver a reunirse. 

Diez mezquitas en el Sur

En Tenerife lo harán en torno a las doce mezquitas que hay repartidas por la Isla. Diez de ellas en la comarca sur, donde se concentra la mayor parte de la comunidad musulmana. Las dos restantes en Santa Cruz y Puerto de la Cruz.  

La celebración del Ramadán se extiende a la comunidad musulmana de toda Canarias. En la provincia de Las Palmas hay más de 56.000, la mayoría de ellos en Gran Canaria, y dentro de ella se concentran sobre todo en Santa Lucía de Tirajana (Vecindario) y Las Palmas de Gran Canaria. De hecho, ambos municipios cuentan con dos mezquitas. 

El imán de la mezquita Nour de Vecindario, Taric Hasan Jurado, resalta la importancia de este año «porque vamos a celebrar el rezo durante la noche, una costumbre que se remonta a los tiempos del profeta. En 2020, este rezo no se hizo por la pandemia y en 2021 lo pudimos hacer con restricciones, pero este año vamos a volver a rezar juntos uno al lado del otro». 

En palabras de Hasan, nacido en Venezuela aunque de origen palestino y jordano, la finalidad del Ramadán no se limita al ayuno y el rezo. «No sólo se trata de rezar y ayunar, sino de hacer todas las buenas obras que se puedan. Hay que recordar a los necesitados, familiares o no. Siempre en este mes uno intenta hacer el mayor esfuerzo posible para acercarse a los necesitados y hacer buenas obras». 

El origen del Ramadán está relacionado con la primera revelación a Mahoma. El periodo de ayuno arranca con la luna nueva y finaliza con la terminación del ciclo lunar. Por esa razón, la fecha cambia y su celebración se adelanta cada año 11 o 12 días. Las autoridades religiosas esperan a ver la forma de la luna para declarar el inicio del noveno mes del calendario lunar y por consiguiente del Ramadán. Algo que este año sucedió el pasado 1 de abril. Se extenderá hasta el día 30 o el 1 de mayo, dependiendo del avistamiento de la luna. «Al finalizar el mes tendremos la Pascua del Ramadán», explica Al-Lal, una celebración multitudinaria a la que acude toda la familia y en la que «se reparten regalos, se agradece y se reflexiona acerca del mes en el que se ha estado practicando el Ramadán». 

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