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El autoconsumo se cuadriplica en dos años por el precio de la luz y las ayudas

El cambio normativo de 2019, que permite obtener compensaciones por el vertido de los excedentes a la red, también ayuda a acelerar la implantación

Instalación fotovoltaica para autoconsumo eléctrico en una vivienda de Canarias. Andrés Cruz

Al terminar 2019 en Canarias existían 186 instalaciones de autoconsumo eléctrico que sumaban una potencia de 6,04 megavatios. Solo dos años después hay cerca de 2.000 y 25 megavatios. El encarecimiento del precio de la luz ha ayudado a acelerar un proceso que también tiene grandes aliados en la proliferación de subvenciones y el cambio normativo que desde 2019 abrió la posibilidad de recibir compensaciones por verter a la red la energía sobrante.

Los datos de la Dirección General de Energía no dejan lugar a dudas sobre si el autoconsumo está llamado a jugar un papel protagonista. Sin embargo, el acelerón solo marca una importante tendencia, pero no supone la llegada a destino. La Estrategia de Energía Sostenible de Canarias presentada recientemente contempla llegar hasta los 1.271 megavatios en las Islas; 524 de ellos deben estar operativos antes de 2030.

Un reto exigente que no admite parones, y según el consejero de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias, José Antonio Valbuena, estos no se están produciendo, al contrario. «Podemos encontrarnos el año que viene con un incremento muy importante», asegura.

Basa la afirmación en la elevada demanda que se registra para acceder a la última convocatoria de fondos europeos dispuestos para propiciar el salto a la soberanía energética. «Más de 1.500 solicitudes en dos meses», detalla el consejero Valbuena. Las beneficiarias serán, entre otras, «familias que dejarán de padecer los vaivenes del precio de la electricidad o asociaciones energéticas», colectivos de particulares o empresas situados en un radio de 500 metros cuadrados que se alían para compartir la generación y el consumo.

«La rentabilidad del autoconsumo es mayor en Canarias», señala José Antonio Valbuena

A esas ayudas se refiere también Celso Rodríguez, un ingeniero y profesor universitario que siempre ha querido estar a la vanguardia en materia de renovables. Este pionero –«prefiero friki», señala entre risas– ha ubicado sus paneles solares sobre la cubierta de «una pérgola que da sombra, alimenta el coche eléctrico» que también posee y «cubre las necesidades de la vivienda» familiar.

Con el conocimiento que le da haber estado cerca del sector durante los últimos 20 años, cifra en 3.000 euros el coste de contar con una instalación fotovoltaica de 2 kilovatios. «Una casa normal, no muy grande, como son las de ahora, necesita entre 2 y 3 kilovatios para abastecerse», detalla Rodríguez. En la actualidad, «el paquete de incentivos» al que alude José Antonio Valbuena como una de las herramientas que se hacían necesarias para dar el impulso definitivo a esta modalidad de generación contempla subvenciones de 750 euros por kilovatios. «Con eso ya tendrías cubierta la mitad del coste», explica Celso Rodríguez.

Más ayudas

Sin embargo, no son las únicas ayudas que pueden obtenerse. También los cabildos y varios ayuntamientos se han volcado en propiciar el autoconsumo. El de Las Palmas de Gran Canaria, por ejemplo, deja exentos del pago del IBI durante tres años a quienes dan el paso; otro gran salto adelante de cara a la amortización. Y si aún no es suficiente para poder acceder, existen comercializadoras que mantienen el precio que se venía pagando por el recibo hasta completar el abono de la instalación. Es decir, el usuario va pagando cuotas sin que se produzca un aumento de costes en su economía doméstica.

Valbuena recuerda que estamos en una carrera sin retorno por aumentar el grado de penetración de energías renovables, y el autoconsumo es un elemento importante. Además, alude a la calidad del recurso –la luz solar– que disfrutan las Islas, que no presentan las necesidades de refrigeración en verano y calefacción en invierno que existen en el resto de España. «La rentabilidad del autoconsumo es mayor aquí», sentencia.

El 36,6% de la demanda de los edificios

Los 1.271 megavatios de potencia fotovoltaica en autoconsumo para las Islas que contempla la Estrategia de Energía Sostenible de Canarias, basándose en datos catastrales, supone dedicar un 7,5% del área total disponible sobre cubierta para generar electricidad. Eso permitiría cubrir más de un tercio (36,6%) de la demanda en las edificaciones y evitar que los vertidos a red superaran el 10% del total anual de energía fotovoltaica producida. De la cifra global, 457 megavatios (37%) estarían asociados al sector residencial. El segundo sector sería el hostelero, con 193 megavatios (16%); seguido del comercial, 174 (13%); las industrias, 152 (11%), y las administraciones públicas, con estos mismos últimos valores. Aún restaría otro 11%, que se repartiría entre el sector de la agricultura, las oficinas y otros usos sin determinar. En realidad, existe espacio sobre cubiertas de edificios para instalar hasta 11.233 megavatios en Canarias. Sin embargo, llegar a esa cifra supondría soportar grandes vertidos a la red, y sin poder atender la mitad de la demanda en edificios.

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