31 de julio de 2020
31.07.2020

El mercado alemán se resiente en Baleares por el efecto rebote de la crisis británica

Turoperadores germanos creen perjudicial los cierres y el retraso en las aperturas de hoteles

30.07.2020 | 23:51
El mercado alemán se resiente en Baleares por el efecto rebote de la crisis británica

En la temporada del caos por la pandemia, las malas noticias del Reino Unido también salpican al mercado germano, la única esperanza a estas alturas del verano. Y también se está viendo afectado por la crisis desatada por el Gobierno del Reino Unido con su veto a los viajes a España. Turistas alemanes que eligen destinos de Calvià u otras zonas de Baleares, ahora ven trastocados sus planes de alojamiento. Los hoteles más dependientes del turismo británico están retrasando aperturas o incluso cerrando ante el descalabro que ha supuesto que Londres recomiende no viajar al archipiélago balear y haya impuesto la cuarentena.

Además, se teme otro efecto rebote por la crisis con el Reino Unido que puede provocar más cancelaciones y descenso de reservas en el mercado germano. Los esfuerzos del Gobierno balear y del sector empresarial por hacer llegar a los potenciales viajeros que Mallorca sigue siendo un destino seguro, a pesar de la escalada de contagios en España y de las recomendaciones de vecinos europeos de no visitar a algunas comunidades autónomas.

Según fuentes de la turoperación alemana, la incertidumbre va in crescendo. Si ya de por sí este verano los esfuerzos de las mayoristas y los hoteleros se centran en el desvío de turistas a otros establecimientos distintos de los que habían contratado por la poca planta hotelera activa, la situación se está agravando. "Los hoteles de la zona de Calvià retrasan sus aperturas, o cierran". Hay mucha incertidumbre y señalan casos de establecimientos en Peguera, Santa Ponça o incluso en la zona de Andratx, en Camp de Mar, o en el Llevant, en Sa Coma. Su dependencia del turismo británico aboca a las cadenas a cambiar planes. "Nos está perjudicando que los hoteleros cierren". Es tal "el miedo" desatado en la temporada turística más atípica que incluso hoteles de compañías en Platja de Palma están decidiendo echar la persiana el 1 de agosto. "Es el efecto rebote en el mercado alemán de la crisis británica. Por cada reserva hay cinco cancelaciones", lamentan desde el turoperador germano. "La incertidumbre es total".

Efecto dominó

La misma situación se vive en Alcúdia y Can Picafort. La caída del mercado británico a las puertas de agosto llevará a que dejen de operar hoteles en "diez o quince días", cuando se vayan marchando los turistas alojados. Había abierto la mitad de la planta y se prevé que una decena de establecimientos cierren sus puertas, explica el presidente de la asociación hotelera de la zona, Jaume Horrach. "Nuevas reservas no se harán".

Desde Platja de Palma, la representante de la patronal, Isabel Vidal, apunta a que por ahora Alemania "solo ha delimitado" a ciertas zonas españolas la recomendación de no ir de vacaciones. "Las islas afortunadamente no están entre ellas", dice Vidal. Sin embargo, recuerda que "cualquier mala noticia hasta que se explica bien afecta a las reservas y luego continúa el flujo". La presidenta de la Asociación de Platja de Palma afirma que "necesitamos días" para ver si efectivamente perjudica al destino las advertencias del Gobierno de Angela Merkel sobre el avance de los brotes en España.

"La suma de malas noticias" y el hecho de que el Reino Unido desaconseje viajar también a Mallorca, "puede tener un efecto rebote en Alemania", reconoce otro hotelero de la zona. Lo que se traduciría en más cancelaciones y caída de reservas.

Por lo demás, la situación es similar en toda la isla, las ocupaciones rondan el 35% o el 40%. Es decir, lo justo para "aguantar el tipo" y seguir sorteando anulaciones de viajeros y nuevas reservas.

Agosto y septiembre pintan con similar perspectiva. En Platja de Palma, el destino que despegó con el plan piloto con Alemania a mediados de junio, se descarta que vayan a abrir más hoteles. La posibilidad de alargar la temporada se ve lejana. Se cruzan los dedos para que no ocurra lo peor con Alemania. "Si la pandemia va mal, acabaremos como con el Reino Unido".

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