07 de junio de 2020
07.06.2020
salud

85 años esquivando FANTASMAS

06.06.2020 | 23:52
Varios usuarios de Alcohólicos Anónimos, en la reunión del pasado viernes en la Parroquia de la Sagrada Familia, en Las Palmas de Gran Canaria.

El pasado viernes, en una parroquia del barrio de Alcaravaneras, en Las Palmas de Gran Canaria, se recuperaba uno de esos pequeños hábitos que después de casi tres meses de estado de alarma se reactivan pero pasan desapercibidos para la mayoría de una sociedad que sólo tiene la cabeza puesta en sentarse en una terraza a tomarse una caña como gesto triunfal frente a la nueva normalidad. En la antítesis de esa situación se encuentran los miembros de Alcohólicos Anónimos (AA), que anteayer recuperaron en Gran Canaria las reuniones físicas tras la pandemia y en esa primera, discreta -como siempre- y emocionante reunión los asistentes se abrieron en canal relatando lo duro que para algunos han sido estas semanas de encierro en casa, sin hacer casi nada salvo esquivar el fantasma de la bebida, un ejercicio que los integrantes de este colectivo afrontan cada día y que hoy cobra actualidad al celebrarse este miércoles 10 de junio el 85º aniversario de Alcohólicos Anónimos.

Probablemente varios millones de personas han oído hablar o leído algo acerca de Alcohólicos Anónimos, una fundación sin ánimo de lucro que desde sus inicios en 1935 han ayudado a dejar la bebida a más de 2.000.000 de hombres y mujeres en todo el mundo. "Es difícil calcular el número de miembros que existen en Canarias porque no llevamos un registro ni estadística pero casi que es más significativo para nosotros el número medio de miembros asistentes a cada reunión, que está entre doce y quince dependiendo de cada grupo [30 grupos en todo el Archipiélago], que pueden ser diferentes en cada reunión", explica una de las integrantes que lleva diez años sin probar el alcohol gracias al apoyo de AA. "Para una mejor organización nos dividimos en áreas. Hay catorce grupos en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y dieciséis funcionando regularmente en Las Palmas: siete en el área de Las Palmas de Gran Canaria, uno en Gáldar, uno en Telde, otro en, respectivamente, Vecindario, San Fernando y Playa del Inglés -en diferentes idiomas (inglés, alemán, danés , finés e islandés)- así como en Lanzarote y en Fuerteventura", añade esta asociada sobre los grupos que con mayor o menor antigüedad y frecuencia funcionan regularmente desde 1972 en las islas Canarias.

La cita del pasado viernes es la primera que realizan presencialmente los grupos grancanarios aunque "hemos conseguido reanudar hace unas semanas las actividades en los dos centros penitenciarios de Las Palmas I y Las Palmas II, donde se hacen reuniones cada quince días. Asimismo", cuentan otro beneficiario, "durante el estado de alarma tuvimos reuniones grupales por vídeo conferencia".

"Pero no es lo mismo", añade otro de los integrantes, "porque en casa, encerrado, está la familia, la esposa o los nietos alrededor tuyo y uno no estaba tan cómodo como cuando las reuniones son presenciales".

Alcohólicos Anónimos nace en Akron, en Estados Unidos, de la experiencia de un hombre que dejó de beber en 1935 y decidió ayudar a otro alcohólico contándole su experiencia. Unos años más tarde, en colaboración con un médico con problemas con la bebida y bastante experiencia acumulada, publican el libro Alcohólicos Anónimos -piedra angular de las reuniones aún hoy-, de donde toma el nombre este grupo de ayuda.

"Hay diversas interpretaciones del alcoholismo", aseguran los asociados. "La explicación que les parece más sensata a la mayoría de los miembros de AA es que es una enfermedad, una enfermedad progresiva que no puede curarse pero que, al igual que otras muchas enfermedades, puede detenerse". Muchos de ellos opinan que esa patología "es la combinación de una alergia física y de una obsesión por la misma". Al no poder dejar de beber por ellos mismo se muestran desalentados por la falta de fuerza de voluntad, considerándose débiles o víctimas de algún desequilibrio mental. "El sincero deseo de dejar la bebida, unido a la ayuda que brindan los compañeros ya en recuperación junto al trabajo del programa de doce pasos, son el primer paso para dejar la bebida", aseguran.

Tradicionalmente, los asociados nunca revelen su pertenencia a la Comunidad a través de la radio, prensa o cualquier otro medio de difusión y nadie en AA tiene derecho a revelar la identidad de ninguno de los otros miembros. "Eso quiere decir que los recién llegados pueden tener la seguridad de que sus nuevos compañeros no divulgarán lo que sepan en relación con sus problemas como bebedores", confesaban esta pasada semana desde la asociación. "Por otro lado, el hecho de presentarnos con nuestro nombre de pila, o con otro nombre con?ere que todos los miembros somos iguales ante la enfermedad sin diferencia de sexo, raza, religión o status social".

El perfil de las víctimas de AA es de hombre y mujeres que, por lo general, tratan de recuperar aquello que han perdido por el alcohol o estuvieron a punto de perder como la familia o los trabajos pero, sobre todo, recuperan su salud que es lo más importante. "Nosotros insistimos en que deben hacerlo por ellos mismos y todo lo demás vendrá con la ayuda de Dios", agregan.

En ese sentido, dicen que Alcohólicos Anónimos y el programa de doce pasos en que se basa la asociación no está relacionado con ningún culto religioso. "Todas las creencias tienen cabida y el ateísmo tiene un capítulo especial en nuestro libro de referencia pero sí que por medio de los pasos intentamos llevar un mensaje, un sentido espiritual nuevo a la vida", admiten. "Valores universales como la fe, la esperanza, el perdón, la honestidad, la humildad, el agradecimiento y tantos otros tienen cabida en nuestro programa", cuenta una de las asociadas que más años lleva vinculada a Alcohólicos Anónimos.

Consecuencias de la pandemia

De manera más detenida, a propósito de las reuniones diarias desde Alcohólicos Anónimos en Gran Canaria relatan qué supuso para un grupo tan vinculado a sus compañeros en la terapia curativa el período de pandemia y confinamiento. "Nos llegó un comunicado en marzo diciendo que debíamos dejar de reunirnos y fue cuando pensé que esto es verdaderamente grave porque nunca habíamos tenido que cerrar. Nuestra máxima es que basta un alcohólico con otro para recuperarse y ni eso podíamos hacer", prosigue uno de los afectados sobre la prohibición de reunirse durante los últimos tres meses. "Debido a la unidad del grupo no nos hemos sentido solos porque se abrieron reuniones on line en todo el mundo gracias a los compañeros que estaban más familiarizados con esta tecnología y nos fuimos pasando la clave cada día. Ha sido bonito porque nos hemos reunido compañeros que no nos conocíamos y compañeros de otras partes del mundo intentando suplir el lado humano con alguna broma pero con todo el respeto y el formato de nuestras reuniones. Estamos empezando a abrir tímidamente las reuniones pero debido a todas las medidas que hay que tomar y teniendo en cuenta que muchos de nuestros miembros son personas mayores estamos en el proceso: se mantienen las reuniones on line y algunos grupos hemos empezado a abrir", aseguran.

"En contra de lo que pensábamos", prosiguen los protagonistas de este reportaje, "hemos recibido menos llamadas y desconocemos el motivo por eso es importante darnos ahora un poco de visibilidad porque como nosotros decimos: somos anónimos pero no secretos".

Para ser miembro de AA no es necesario hacer gastos de ninguna clase. "El programa de recuperación de Alcohólicos Anónimos está a disposición de cualquiera que desee dejar de beber, bien sea alguien que carezca de dinero al que posea una fortuna. Nos negamos a recibir aportaciones ajenas de hecho, hace un par de años recibimos un premio monetario que tuvimos amablemente que rechazar amparándonos a este principio", dicen sobre los gastos y la financiación de los grupos. "Pasamos una 'bolsa' después de cada reunión para pagar los gastos de alquiler o aportar algo por el local que se nos cede en la mayor parte en las parroquias", indican desde este grupo de Gran Canaria que el viernes permitió a un periodista y un fotógrafo, aprovechando que era una jornada de puertas abiertas, presenciar una de esas reuniones. Con respeto y atención, los ajenos observadores fueron testigos del emotivo reencuentro. "Ha sido muy bonito porque hubo mucha gente en la reunión que hacía tiempo que no veía aunque no nos pudimos abrazar", concluye uno de estos hombre que un día decidió no beber más. Y en ello anda aún "porque de esto no te curas nunca del todo", dice.

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