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Chapuzón de festivales

El verano del amor será otro, porque este es el de los espectáculos al aire libre, con grandes carteles y diversión a raudales| Canarias se suma a la activación del sector con 35 eventos marcados en verano

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Concierto de Pet Shop Boys Carsten Lauritsen

El verano del amor será otro, porque este es el de los espectáculos al aire libre, con grandes carteles y diversión a raudales. Canarias se suma a la activación del sector con 35 eventos marcados en verano.

Vuelta al perreo, vuelta al flow. Después de la pandemia parece que no hay límites para el cuerpo ni restricciones al movimiento que destilan los más de 30 festivales que se han celebrado en Canarias entre junio y septiembre de 2022. Hay quien se ha enterado de casualidad, otros gracias a la cartelería, el chivateo de las redes sociales o, para los amantes de los circuitos bien cerrados, un estudio sesudo de las fechas para cuadrarlas todas en el calendario, pero ha sido imposible. La oferta de ocio cultural vivida estos meses en las Islas ha sido un fogonazo de energía que habla del buen momento que transita el sector del espectáculo y del tejido socioeconómico que genera, por no añadir el ansia de las masas por cantar a pleno pulmón las letras de sus grupos y descubrir otros nuevos.

Daniel Martín es perro viejo entre las mesas de sonido. Crecido en La Palma, sabía que tenía que mudarse a Gran Canaria para estudiar el grado de Telecomunicaciones en Sonido e Imagen, así que empezó a ahorrar echando una mano en las fiestas y verbenas que montaba con Sonoarte y, además de ser profesor, siguió enganchado a esta disciplina que tanta incertidumbre genera, pero que tantas satisfacciones da. «Ha habido un cúmulo de factores, en general, las administraciones públicas tienen más capacidad presupuestaria para hacer espectáculos, sobre todo en la calle, la gente tenía muchas ganas de socializar y no hay que perder de vista que el año que viene tenemos elecciones». Como miembro de Aptaecan (Asociación Profesional de Técnicos y Técnicas de las Artes Escénicas de Canarias), recuerda las movilizaciones que hubo tras el cierre de toda actividad y observa con cierto escepticismo este oasis. A un lado, la falta de un convenio colectivo propio del espectáculo que recoja sus especificidades es un obstáculo para garantizar los derechos de los trabajadores y, por otro, espera que la cultura no vuelva a ser considerada como un bien de segunda.

Por ahora, la consolidación de grandes títulos y el arranque de otros neófitos ha repleto de opciones al bolsillo y a las expectativas tanto al público local, nacional y, por supuesto, al internacional. Hay dos citas que lograron aterrizar en las ocho islas en este tiempo: el 31º Festival Internacional de Canarias Jazz & Más y la primera edición del Festival de Artes Escénicas Mapas; mientras que la diferencia por capitalinas y no capitalinas salta a la luz: Gran Canaria aglutina 19 denominaciones con Gran Canaria Suena, GraCa Live Fest, Fibra Sonora, FiestoRon, Senior Festival, Fibra Sonora, Festival Interniacional de Trompeta de Maspalomas, De vuelta a los 90, Temudas Fest, Santa Catalina Classics, Internacional Bach Festival, LPA Beer Festival, Sum Festival, Mestura Festival, Maspalomas Costa Canaria Soul Festival, Lomo Rock Fest, Festival Internacional de Folclore de Ingenio y dos que llegan a última hora, LPA Groove Summer y Viva Reggaeton Maspalomas.

La precariedad endémica del sector del espectáculo vive un momento bollante tras la finalización de las restricciones, por lo que esperan el apoyo de las administraciones

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Coincide con la cancelación del Reggaeton Beach Festival hace unos días en Tenerife, donde resaltan siete citas: el Phe Festival, Sunblast, Ritmos del Mundo, Mujeres World Festival, Volcano Fest, Green World Festival y El Row. Por la vertiente oriental, la isla majorera destaca con el Festival Fuerteventura en Música, y Lanzarote con Sonidos Líquidos y Arrecife en Vivo; y, por la cara occidental, viene La Palma con un estrenado Festivalito Sonora y Resistime junto a Isla Bonita Love Festival. De aquí, destaca La Gomera, sin ninguna fecha que encienda la pista. Para más inri, cinco de ellos terminan este mismo domingo. En total, 35 eventos en 120 días que remueven las entrañas de fans y promotores.

Canarias, cuya economía está basada en un 76% en el sector terciario en el que predomina el turismo, tiene vinculado al sector cultural unos 26.500 empleos directos e indirectos, lo que supone un 4,3% del empleo total, tal y como recoge el Estudio sobre el impacto de la pandemia del Covid-19 en las regiones ultraperiféricas de la Comisión Europea. Asimismo, a nivel estatal, la música en vivo ha sido golpeado por la crisis sanitaria con una reducción del más del 60% de ingresos a principios de 2020, después de que el negocio registrara un récord de facturación con 382 millones de euros en 2019, según lo recogido por la Asociación de Promotores Musicales (APM). Con respecto al presente curso, hay cierto optimismo, el suficiente para no caer en los peores presagios, que arroja que en 2021 hubo una recuperación del 13,7% con 157,6 millones de euros recaudados. Entonces, ¿cómo se revitaliza un ámbito tan débil por las cuestiones coyunturales que arrastra de por sí?

Dinamización de la cultura

La inyección pública no solo impulsa la realización de los encuentros, sino que revierte en la economía local de la zona en la que se produce. De ahí, que la inversión por parte del Gobierno de Canarias, a través de la Viceconsejería de Cultura y Patrimonio Cultural, fuera para eventos de pequeño, medio y gran formato de 4.831.000 euros, lo cual se suma a la derivada de los cabildos y ayuntamientos. Por poner algunos ejemplos, el impacto se visualiza rápidamente con cifras que, en algunos casos, están por concretar puesto que la celebración de estos actos fue hace poco.

Un vistazo al verano de 2022 deja que, en cuanto al Festival de Jazz, la creación de más de 500 puestos de trabajo de forma directa e indirecta tras participar en 27 espacios escénicos con más de 200 músicos, con la atracción de 30.000 espectadores; con otros treinta mil, pero en dos tardes, el GranCa Live Fest arremolinó a 1.000 trabajadores con 12 artistas de corte mundial; y el Phe Festival contrató a 240 personas directas con un aforo que llegó a las 2.000 en plena pandemia y que espera superar con 64 artistas invitados para la ocasión. Otros formatos también destacan, como la música clásica, que en Santa Catalina Classics reunió a 32 empresas externas canarias a la vez que 200 personas se empleaban en el evento que reunió a los asistentes alrededor del tenor Juan Diego Flórez, o la originalidad de Hero Fest, que con una veintena de personas convoca a 300 a la vez que cinco artistas impulsan la escena.

Pero, un festival de música no son -solo- horas de decibelios altos, ni mucho menos, es comida, bebida, discos y merchandising, vuelos, estancias en hoteles, casas rurales y pisos vacacionales, actividades programadas en los alrededores que completen la temática, incluso souvenirs, atracciones, reuniones, purpurina, voladores y hasta nuevos móviles, que el último quedó pisoteado al grabar al ídolo. Ese impacto total lo analizaron tanto Sonidos Líquidos, que con tres mil asistentes, diez bandas, 350 empleados de forma directa e indirecta, ha generado 1.300.000 euros, según los asesores. Es ya una obligación en medio de La Geria parar a revivir la escena, como ocurrirá en Arucas dentro de unos días. FiestoRon, con un estudio a encargo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, tuvo en 2019 un movimiento de 1.173.104 euros, así que, ahora, con más de 400 personas y a la espera de 30.000 espectadores en sus tres días, ¿qué pasará con su vuelta al circuito?

Revitalizar los espacios

El Archipiélago reúne unas condiciones excepcionales, como indica Daniel Martín, sea tanto por la animosidad de los vientos alisios de un clima suave y despejado que suavizan las temperaturas, los paisajes de muchos de los enclaves que proporciona al visitante una experiencia única, y, más importante, la seguridad que ofrece el entorno a la ciudadanía. Esa visión la tuvo Alejandro Padrón, impulsor del Hero Fest hace cinco años y miembro de Gaf y La Estrella de la Muerte, cuando decidió que en La Frontera había lugar para apostar por una línea musical de autor y alternativa. «Es complicado hacerlo, pero cuando cuento el proyecto, las bandas quedaron fascinadas y aceptaron enseguida, así que con poquito presupuesto logro montar todo, aunque dependo de las subvenciones que siempre salen tarde. Aún así, me meto en la piscina y jaleo, sé que hay algo diferenciador en nuestra propuesta». Sabe a ciencia cierta quiénes acuden a escuchar a Fajardo, reconoce las caras, se saludan de años anteriores, y olfatea a los extranjeros a mil leguas. Al fin y al cabo, la isla los recoge a todos como una casa. «Es complicado convencer a las instituciones cuando planteas por primera vez una idea como esta, pero se debe valorar, más cuando sucede en una isla no capitalina. Damos una respuesta económica, es decir, la gente viene a comer, conocen lo que hay, viajan, y todo eso, lo genera la cultura». Ahí está, insistiendo, arrastrado por una pasión que lo llevó a viajar por el mundo con su grupo y, luego, a fundar el encuentro.

El intercambio artístico es una de las grandes bazas de los festivales, incluidos los de artes escénicas, debido a que la confluencia y diálogo entre los participantes nutren la voluntad de un territorio. Eso pasará con Temudas Fest dentro de poco, viejo conocido entre los amantes de los clowns y las acrobacias, y ha sucedido con Mapas Fest. Con 300 artistas de 37 compañías, 17 de ellas canarias, procedentes de 15 países, la primera edición recorrió el atlas insular, a la espera de los datos que cuantifiquen su presencia durante dos meses. Al margen de los aspectos empiristas, hay un proceso de reencuentro dado gracias a las residencias artísticas que conectan ambos lados del Atlántico y que señalaron, esta vez, a La Gomera. Alejandra Rojas, actriz, directora de la compañía La Huella y gestora cultural, aprendió qué era «estar» en una isla, aunque le faltó tiempo. La chilena abordó durante seis días en el Centro Coreográfico el proyecto Ckuri con el fin de revitalizar la memoria oral. Conocieron el silbo gomero y lo incluyeron en el encuentro pedagógico que compartieron tanto con la comunidad como con los artistas que llegaron. «Se generaron unos lazos emocionales muy fuertes porque aprendimos a ocupar parte del territorio. Dentro de nuestra metodología, hablamos del entrenamiento rítmico, de la parte ritual de estos personajes y de sus investurias, y acudimos al Garajonay como territorio puro para hacer una inmersión», recuerda. «Fue importante para la comunidad volver a remirar el espacio y el territorio que habitan». A esta incursión se le añadió la representación de la obra Allqu Yana, una adaptación del relato oral andino a una forma tangible que pueda ser guardada por sus pueblos, como el silbo.

Entiende que hay dos mitades unidas en los festivales: el concepto de un equipo de producción que arriesga por volver imborrable un recuerdo, y el otro, el público, partícipe y vivo. Una cohesión en la que Canarias, tanto a nivel musical como creativo, puede ser pionera.

4

MILLONES

  • El Gobierno de Canarias ha repartido más de cuatro millones de euros en espectáculos de pequeño, mediano y gran formato, incluidos los festivales del año actual, junto a otros entes.

158

MILLONES

  • La Asociación de Promotores Musicales (APM) presentó en el informe con respecto al ejercicio de 2021 las ganancias del sector del espectáculo, el cual se vio muy resentido debido a la pandemia de la Covid-19.

35

FESTIVALES

  • En 120 días, ha habido 35 festivales anunciados, por lo menos, en la comunidad autónoma. La coincidencia de unos y otros ha sido patente dado la acumulación en los fines de semana.

4,3%

SECTOR CULTURAL

  • Los 26.500 puestos de trabajo generados en el sector cultural representan ese porcentaje en la economía de Canarias frente al 76% del sector terciario.

2.710

EMPLEOS

  • Durante junio, julio y agosto, tan solo seis festivales generaron más de 2.710 empleos de forma directa e indirecta, a renglón de la información dada.


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