11 de abril de 2019
11.04.2019
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Sasha Waltz regresa a España con su espectáculo 'Kreatur'. / Sebastien Bolesch

Sasha Waltz: "La danza es una forma cruda de hablar con el alma del otro"

La bailarina y coreógrafa alemana, de visita en nuestro país con su último espectáculo, 'Kreatur', toma el relevo de Nacho Duato al frente del Ballet de Berlín

12.04.2019 | 11:58 Un artículo de

Sasha Waltz examina los fenómenos existenciales de la condición humana dentro de un contexto colectivo de dualidades: poder y debilidad, control y libertad, comunidad y aislamiento, miedo y alegría... Con su poderosa danza, la prestigiosa bailarina y coreógrafa alemana dibuja una sociedad al borde de la extinción y confía en que ya tocamos techo con la punta de nuestros dedos. "Hemos llegado a un punto en el que somos tan destructivos que ha llegado el momento del cambio de ciclo. Creo que va a haber cambios radicales, puesto que las nuevas generaciones están empezando a pedirlos", advierte.

A punto de suceder a Nacho Duato al frente del Ballet Estatal de Berlín -el prestigioso Staatsballett Berlin-, aprovechamos su meteórico paso por España para charlar con ella sobre el poder de la danza y la transgresión de los rígidos estándares del género. Acaba de presentar una revisión de  'Dido & Aneas', su primera obra coreografiada, en el Teatro Real de Madrid, y hoy estrena su último espectáculo, 'Kreatur', en el Teatro Arriaga de Bilbao, en cita exclusiva en toda la península. A continuación nos desgrana las claves de esta impactante puesta en escena con trasfondo histórico-apocalíptico.

-¿Qué significa para usted la danza y qué poder tiene?
-La danza me da la oportunidad de comunicarme con el público a un nivel muy profundo. A través de los textos y el lenguaje llegas a la parte más consciente, es decir, a la lógica, a la razón, pero con la danza puedes alcanzar el subconsciente, llegando incluso a la memoria física del público. Casi puedes llegar hasta la historia individual de cada persona. Creo que es una forma cruda de hablar con el alma del otro.

Al mismo tiempo, la danza es tan asociativa que evoca muchos pedazos de la historia y esa es la razón por la que funciona en diferentes culturas y sociedades y la gente asocia distintas cosas en una pieza. De hecho, hay estudios científicos que dicen que cuando ves bailar, tú también bailas, es decir, que tú también lo experimentas físicamente.

Además, es muy inmediata en su reacción. Ocurre en el presente. Si miras a una obra de arte, ésta se mantiene tal cual, mientras que la danza, a pesar de que se haya escrito anteriormente, siempre se puede reinterpretar en el presente con la mentalidad actual del que la performa y eso es muy poderoso.

"En 'Kreatur' nos preguntamos cómo proteger tu libertad interior ante la manipulación o cómo el poder puede afectar a tu destino individual"

-¿Cómo definiría 'Kreatur' (2017), su último espectáculo, que se estrena hoy a nivel nacional de forma exclusiva en el Teatro Arriaga de Bilbao?
-'Kreatur' fue la primera pieza que hice después de una larga serie de óperas. Deseaba hacer un trabajo coreográfico y colaborativo, con artistas que viven el presente, de forma que cobrara mucho más significado. Mi intención era reflejar nuestro presente, la sociedad en la que vivimos, y ese sentimiento interior de cómo los humanos percibimos estos tiempos, tan preocupantes y desafiantes. En la danza puedes hablar sobre estas carencias y creo que en esta obra nos sumergimos en importantes temas que estamos atravesando.

-Como dice, a través de este espectáculo examina los problemas existenciales de la sociedad pero también del individuo.
-Sí. Es importante la sociedad como colectivo y cómo uno es capaz de vivir en ese colectivo. Es un montaje extraño, entre el presente y el pasado, que plantea preguntas sobre la libertad. Cómo proteges tu libertad interior y cómo superas la total manipulación y la absoluta falta de poder, o cómo el poder puede afectar a tu destino individual.


Hoy y mañana se presenta 'Kreatur' en el Teatro Arriaga, la única oportunidad de verla en España.

El punto de partida fue la antigua prisión de la Stasi, en Berlín, que antes había sido usada por los rusos. Hicimos una visita a este lugar con uno de sus antiguos prisioneros, con el que hablamos de su experiencia. De cómo les vigilaban, de las torturas que sufrían... Pasaron cosas terribles dentro de en esta prisión después de la Segunda Guerra Mundial.

También hablamos sobre el miedo. El miedo se lee entre líneas en nuestra sociedad y sale a la luz de diferentes formas: con los ataques terroristas, los cambios, a las enfermedades... La sociedad tiene miedo y se paraliza y quería crear una imagen metafórica de ello.

-Con el diseño de vestuario, de la diseñadora Iris van Herpen, trata de mostrar la fragilidad humana.
-Sí. Quería mostrarla de la forma más pura. Por eso hay grandes contrastes en el vestuario, para reflejar la fragilidad humana ante la violencia y el miedo. Los trajes están formados por capas de material sintético y metal sobre la piel desnuda, porque al estar desnudo se enfatiza más esa falta de poder y te sientes más vulnerable. Además, el vestuario no nos sitúa en ningún sitio social o histórico. Es atemporal, así que la historia puede tener lugar en el pasado o en el futuro.

-La música, compuesta por Soundwalk Collective, también cobra un protagonismo especial con la utilización de todo tipo de ruidos como eco de la historia. ¿A dónde nos transporta como espectadores?
Sí, es una especie de colección de sonidos que hablan de nuestra historia y creo que es muy interesante, puesto que nosotros hablamos de temas políticos también. Se trata de una reflexión. Son los sonidos de una era que ha pasado, pero de alguna manera, estamos hablando del mundo por venir. Por ejemplo, el sonido que aparece del tren, es el de un tren de Ucrania que llevaba prisioneros a un campo de concentración. A día de hoy, estos trenes ya no llevan prisioneros, pero todavía funcionan. Es, por tanto, un sonido histórico que conlleva una historia traumática.

"Me interesa mucho más el movimiento coral, en grupo, que bellos solos o duetos, porque explica mejor cómo vivimos como colectivo"

-¿Qué hay de expresionismo alemán en su obra?
Uno de mis primeros profesores fue Waltraud Kornhass, que había sido bailarina de Mary Wigman -representante de la danza expresionista alemana, así que me interesa mucho más el movimiento coral, en grupo, que bellos solos o duetos, porque explica mejor cómo vivimos como colectivo. Tengo una unión con el expresionismo, pero también con el post-modernismo de Nueva York de los años 60. Creo que mi trabajo es una extraña mezcla de influencias.

En Kreatur, Sasha Waltz aborda temas como el miedo y la violencia.

Precursora de la ópera coreografiada

-Hace unos días presentaba 'Dido & Aneas' en el Teatro Real de Madrid. ¿Por qué ha decidido recuperar esta emblemática obra que creó en 2005?
-Para mí fue la primera ópera coreográfica, donde la danza la música los solistas y el coro se unen y forman un gran grupo donde se pierde un poco la jerarquía. Hemos venido representando esta pieza a lo largo de todos estos años, pero ahora hemos querido presentarla de nuevo con voces más jóvenes. Ha sido como un renacimiento. Fue mi primer acercamiento a la ópera y estoy encantada de seguir llevándola a escena todavía a día de hoy.

-Se trata de su primera ópera coreografiada. Supuso un punto de partida en su exploración en torno a la fusión entre la danza y la ópera. ¿Qué aporta esa mezcla de géneros?
- Dicha combinación creo que lleva a la ópera más allá y a la vez la devuelve a sus orígenes. Antes era una actividad accesible y popular. La danza revitaliza la ópera, ya no queremos ver gente estática cantando, sino que haya movimiento. Además, no sólo acompaña a los solistas, sino que lleva también el peso de una parte narrativa de la historia. Así podemos hacer un retrato más profundo, puesto que a través de la danza puedes hablar también de las emociones y así, la coreografía se convierte en una línea paralela.

-Próximamente se convertirá en la codirectora del Ballet Estatal de Berlín, el prestigioso Staatsballett Berlin, junto con Johannes Ohman a la dirección. ¿Cómo se enfrenta a este reto?
-Hemos tenido un gran inicio en nuestra primera temporada, con  mucho público y un 100% de éxito, tanto en clásico como contemporáneo. Nuestra gran misión es romper la distancia entre el clásico y el contemporáneo, así que estamos trabajando en reconstrucciones que hagan entender el público de dónde viene el clásico y cómo evoluciona a neo-clásico. Además, queremos dar a conocer cómo trabajan distintos coreógrafos hoy en día.

-Toma el relevo de Nacho Duato, ¿cómo valora su trayectoria?
Recuerdo a Nacho Duato como bailarín y lo admiro muchísimo, era increíble verle bailar, absolutamente asombroso. Le respeto muchísimo.