Cultura y Espectáculos

El niño guanche guía de La Victoria

Le Canarien Ediciones ha publicado el libro infantil 'Bencomo, el niño guanche', un encargo del Ayuntamiento de La Victoria que explica a los jóvenes de la localidad algunos retazos de la historia del municipio hasta finales del siglo XVI.
Raúl Gorroño
6/mar/19 6:19 AM
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El niño guanche guía de La Victoria

Raúl Gorroño

A cercar la historia y la arqueología a los chiquillos es el objetivo perseguido por este tipo de proyectos que aborda Le Canarien Ediciones. En este caso, Bencomo, un niño de ocho años, es el encargado de explicar a los jóvenes de la Victoria de Acentejo algunos retazos sobre el origen de la localidad, labor que ha sido desarrollada por el historiador tinerfeño Zebensuí López, director de Le Canarien Ediciones, y el ilustrador Juanan Martín.

El resultado de este trabajo se ha materializado en el libro infantil Bencomo, el niño guanche. Conociendo la historia de la Victoria de Acentejo, una obra de cuarenta y dos páginas encargada por el ayuntamiento del citado municipio tinerfeño que fue presentado el pasado lunes por el alcalde de la localidad, Haroldo Martín, el edil de Cultura, Leo García, y el autor del trabajo.

"En este libro queremos señalar aquellos elementos destacados que tienen que ver con las tradiciones y la cultura del municipio de La Victoria de Acentejo y adaptarlo para los más pequeños. Al final es una herramienta educativa con la que acercar esos contenidos que tampoco están demasiado desarrollados para todos los públicos", explicó López.

Este trabajo, una guía ilustrada con diversas infografías y fotografías, está estructurado en nueve apartados que abordan con un lenguaje sencillo y director una serie de cuestiones relacionadas con el pasado y el entorno del municipio norteño desde 1496 hasta finales del siglo XVI, labor desarrollada por el niño Bencomo que describe los principales acontecimientos en primera persona.

Uno de los capítulos está centrado en el Barranco de Acentejo, tanto desde un punto de vista natural como histórico, ya que siempre ha sido un elemento divisorio bien como menceyato o como municipio con La Matanza. También se habla de otros barrancos que recuerdan que fue un territorio muy ocupado por las poblaciones indígenas. "Hay una parte que concentra muchas cuevas naturales, como esos barrancos de cumbre, donde se han localizado numerosos restos materiales".

Otro apartado analiza los yacimientos arqueológicos más importantes, como los de Barranco Hondo, donde se localizaron varias momias, además de grabados líbico-bereberes y cazoletas, como los descubiertos en el Morro de las Chozas, además de algunos bailaderos, "aquellos lugares donde los guanches hacían rituales para favorecer la lluvia separando a los baifos de las madres para que balaran", precisó.

Esta visión del municipio desde el punto de vista de la arqueología avanza hasta la colonización. "Hablamos del proceso de la colonización y del papel que jugó ese territorio en la conquista de Tenerife, destacando la segunda batalla de Acentejo y algunos materiales que descubrió Bethencourt Alfonso en el barranco".

La publicación también recoge información sobre la iglesia de Nuestra Señora de La Encarnación, vinculada al lugar donde Fernández de Lugo levantó la primera ermita junto al pino centenario, donde la tradición afirma que se celebró la primera misa tras la batalla.

Otro aspecto que se aborda en Bencomo, el niño guanche es el origen de La Victoria de Acentejo a partir de las datas de repartimiento de tierras, donde se observa como después de la conquista cambió el modelo de distribución, hasta entonces propiedad del mencey, que pasó a la corona de Castilla y Fernández de Lugo repartió entre los conquistadores y los colonos.

Asimismo, se vislumbran momentos claves en la localidad, como cuando se plantaron las primeras viñas y los castañeros que actualmente pueblan los campos de la localidad. "Nos metemos con el paisaje actual, que no tiene nada que ver con el de antes de la conquista. La Victoria es actualmente un gran productor de castañas y de vino, y eso empezó después de la conquista".

Esta guía encargada por el Ayuntamiento de La Victoria de Acentejo, cuya primera tirada asciende a seiscientos ejemplares, se distribuirá por los centros educativos, espacios culturales y colectivos sociales de la localidad, además de estar disponible en la Biblioteca Municipal.

Zebensuí López considera que La Victoria de Acentejo se ha consolidado socialmente como un lugar histórico destacado sin el que no se puede entender que ocurrió en la parte final del desarrollo de la conquista y posterior colonización de la isla con algunos hitos que perduran en el tiempo.

"El pino centenario junto al que se levantó la primera ermita, que se sustituyó por la actual iglesia, sigue ahí. Se dice que como la antigua ermita no disponía de espadaña la campana se instaló en el pino. Este árbol es el símbolo del pueblo que está representado en el escudo oficial de la villa", comentó.

El joven Bencomo cuenta como su tío Afur, que lucho en las dos batallas que hubo en Acentejo, le contó que "la noche anterior a la batalla definitiva, que tuvo lugar el día 25 de diciembre de 1495, Lugo celebró una misa a los pies de un gran pino centenario, que aún hoy se alza junto a la iglesia de la Encarnación".

Las crónicas indican que Fernández de Lugo, tras la victoria definitiva, prometió levantar a los pies del pino sagrado una ermita en honor de la Reina de Los Ángeles de La Victoria. Al parecer, en el año 1537 cumplió su promesa y construyó la ermita, aunque en 1589 sufrió un incendio. Se remodeló a partir del siglo XVIII. La imagen de Nuestra Señora de Los Ángeles, que procede de Italia, data de finales del siglo XV.

El papel educativo que cumple esta obra, una verdadera guía histórica sobre los orígenes de La Victoria de Acentejo, es una de las señas de identidad de Le Canarien Ediciones, que se ha especializado en este tipo de publicaciones adaptadas a los escolares, con contenidos aptos a su comprensión y complementadas con numerosas ilustraciones y cuadros aclaratorios que las hacen atractivas.

"También hicimos un guía arqueológica infantil para Güímar, Tras las huellas de los antiguos güimareros, en la que se presentaban todos los materiales descubiertos, cerámica, enterramientos, grabados rupestres, etcétera. Otra publicación, pero con otro modelo en el que introducíamos una trama literaria, la dedicamos a la historia local en general de Tacoronte, desde los guanches hasta la actualidad, El pequeño Óscar, personaje que cuenta la historia y los avatares de la localidad, es el pintor Óscar Domíguez en la niñez, cuando vivió allí".

Esta labor pedagógica de la citada editorial tinerfeña también se ha centrado en las tradiciones, por ejemplo, en el libro que dedicaron a Icod de los Vinos.

"El año pasado también hicimos uno sobre la gran batalla de La Matanza, con una trama literaria, en la que se describe el acontecimiento tal como aparecen en las crónicas de Bethencourt Alfonso, pero adaptadas a los chiquillos. Ahora tenemos otro preparado para el municipio de Tinajo, en Lanzarote", adelantó y aseguró que "estamos muy satisfechos con los resultados obtenidos con estas guías, porque es una forma amena de acercar este tipo de contenidos sobre historia local a los más pequeños".

Zebensuí

López

hsitoriador y director de Le canarien ediciones