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La preparación de la negociación de la mediana mira hacia Melilla

Torres ‘ficha’ al nacionalista José Miguel Ruano, letrado del Parlamento, como asistente técnico del consejero Julio Pérez

Marruecos reclama las aguas saharauis incluidas en la plataforma continental al oeste de Canarias, que abarca 350 millas (296.500 km2). eldia.es

Hoy arrancan los trabajos previos a la negociación entre España y Marruecos para la delimitación de la mediana marítima y qué aguas –de las que circundan Canarias– quedan bajo soberanía de cada uno de los países. Lo hace cuando el clima se ha enrarecido ante la comprobación de que el control de las fronteras que Europa demanda conlleva contar por decenas los migrantes muertos en suelo marroquí. En este cónclave interno, en el que el Gobierno central fijará la posición con la que concurrir a la mesa de diálogo, habrá presencia del Ejecutivo canario, representado por Julio Pérez, consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad.

No estará solo. El presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, comunicó ayer a través de su cuenta de Twitter que el representante de su Gobierno contará con la asistencia técnica de José Miguel Ruano, exconsejero regional y portavoz de Coalición Canaria (CC) en el Parlamento autonómico durante casi veinte años.

El perfil de jurista de Ruano, su condición del letrado de la Cámara autonómica y su conocimiento del espinoso asunto de la delimitación de las aguas son las razones que han llevado a Torres a echar mano de un reconocido nacionalista, si bien retirado de la vida pública activa desde que finalizó la pasada legislatura. «Agradezco la confianza recibida, presidente, y espero poder ayudar en la defensa de los intereses canarios», contestó a Ángel Víctor Torres también a través de Twitter.

La comisión que hoy inicia su trabajo se incluye en los acuerdos pactados por el presidente Pedro Sánchez con el rey de Marruecos, Mohamed VI, en su visita a Rabat. Responde al nuevo clima de relaciones bilaterales tras la decisión del presidente español de avalar la autonomía del Sáhara Occidental bajo paraguas marroquí, giro de guion que ha generado no poco rechazo en Canarias.

De los más intensos, el mostrado por Nueva Canarias (NC), partido que es socio de gobierno de Torres en las Islas e históricamente alineados con los intereses del Frente Polisario. Han transcurrido quince años de las últimas conversaciones hispanomarroquíes para delimitar la mediana y NC no se ha mordido la lengua a la hora de exigir a Asuntos Exteriores que cumpla su «compromiso» de conocer la postura del Archipiélago.

El encuentro de hoy camina en esa dirección, pero mantener la presencia de las Islas en la mesa de negociación cuando se repartan las cartas decisivas, es decir, cuando la negociación se produzca entre estados, parece una posibilidad muy alejada. En el seno del Ejecutivo canario argumentan que son comisiones entre países y que nunca una comunidad autónoma ha estado presente en conversaciones a ese nivel.

Las prospecciones petrolíferas o la presencia en los fondos marinos de cobalto, tierras raras, níquel, cobre, telurio, vanadio o platino, entre otros minerales, son los intereses que están detrás del modo en que se sujetan la escuadra y el cartabón sobre el mapa para trazar la línea. También son responsables de que la discusión se haya prolongado durante tantos años.

A principios de 2020, el país magrebí aprobó dos leyes por las que delimitaba de manera unilateral el mar territorial marroquí hasta doce millas y una zona económica exclusiva (ZEE) de 200 millas a contar desde sus costas. Sin el beneplácito de la comunidad internacional, Mohamed VI se decantó por la habitual forma de proceder de agitar intensamente el árbol para que caiga algún fruto. Sánchez ha decidido servirle el Sáhara Occidental en bandeja de plata menos de dos años después.

Aquella salida de pata de banco del monarca marroquí era una clara intromisión en las aguas territoriales españolas, léase canarias. En el nuevo contexto de amistad entre los dos países, el espacio para la negociación se ensancha, al menos hasta que alguien recomiende dar un toque de atención sobre los desmanes de los uniformados de Marruecos en las cercanías de la valla de Melilla.

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