Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Manuel Domínguez | diputado autonómico y candidato a la presidencia del partido popular en canarias
Manuel Domínguez Diputado autonómico y candidato a la Presidencia del Partido Popular en Canarias

«Yo no pierdo ni al parchís, pero hay que ir partido a partido, como el Cholo»

«No he recibido un ‘sí’ definitivo de nadie a nivel nacional, pero si así fuese, sería un honor»

Manuel Domínguez posa para la entrevista con este diario en una sala del Hotel Adonis Plaza, en Santa Cruz de Tenerife. María Pisaca

Manuel Domínguez (Venezuela, 1974) no tiene inconveniente en que se lo señale como el elegido de Génova para llevar las riendas del Partido Popular en las Islas. Es algo a lo que responde casi con indiferencia, entre otras cosas porque su plan para el PP canario no depende de Génova. Y también porque la dirección nacional siempre podrá contar con él excepto si lo que se le pide es sumisión: esa es una línea roja infranqueable.

Para quienes no conocen a Manuel Domínguez: defínase. ¿Qué puede aportarle usted al Partido Popular?

Soy un afiliado del Partido Popular que nace en Venezuela en 1974 y que viene a vivir a Los Realejos con apenas siete años; que entra en política en 1996 y que lleva, por tanto, más de 25 años. Me considero responsable, serio, de palabra y con valores, aquellos que mis padres me inculcaron. Alguien que vino a la política a trabajar por los demás, que vino de manera vocacional y que sigue estando por vocación.

¿Por qué cree que Génova lo quiere como líder del PP en Canarias?

Eso lo he escuchado mucho. No he recibido un no y tampoco un sí definitivo de nadie a nivel nacional, pero si así fuese, para mí sería un honor. Canarias tiene 39.655 afiliados, y fíjese si habrá ahí hombres y mujeres capaces de gobernar el partido en Canarias, con lo que si se han fijado en mí, pues la verdad es que sería un honor. Significaría que algo habré hecho bien en esta trayectoria.

Sería usted el primer tinerfeño al frente del PP en la región.

Sí.

Y en Gran Canaria hay un sector del partido que está algo desconcertado, esos que entienden que para las aspiraciones del PP en el Archipiélago conviene un grancanario al mando de la organización.

Eso no me lo acabo de creer, se lo digo muy sinceramente, porque en el siglo XXI pensar que las personas somos capaces por ser altos, bajos, llevar falda o pantalón o vivir en un lugar u otro no es de inteligencia. No creo en el pleito insular ni tampoco creo en las personas en función de dónde vivan. Por lo tanto, no me lo acabo de creer, no me acabo de creer que haya un sector, grande o pequeño, que esté en contra porque viva en Tenerife y no en Gran Canaria. Lo que sí creo es que están reivindicando la importancia que siempre ha tenido el Partido Popular en Gran Canaria, y no concibo a un Partido Popular fuerte sin Gran Canaria, esto es obvio.

No me acabo de creer que haya un sector que esté en contra porque viva en Tenerife»

¿Ha hablado con alguien de ese sector crítico?

He hablado con múltiples afiliados de la isla de Gran Canaria, en donde hasta hoy, y le doy mi palabra, nadie me ha dicho no apoyamos que tú puedas ser presidente, lo que pasa es que reivindican que en Gran Canaria haya una estructura más abierta y que haya un mayor peso del partido desde Gran Canaria. Y habrá que trabajarlo, es verdad, hay que trabajar Gran Canaria, de igual manera que hay que trabajar Tenerife y cualquier otro sitio.

Legado de Asier Antona son los pactos con el PSOE, como en La Palma, fruto de aquella estrategia para desbancar a Coalición Canaria. Con usted en la presidencia del PP, ¿esa estrategia tiene hueco en el futuro, es algo del pasado, es sencillamente una estrategia suicida?

No puedo desdecirme de lo que he dicho hace mucho tiempo, y es que no creo en los pactos en cascada. Y luego debe esperarse la voz de los ciudadanos en las urnas para tomar una decisión al respecto una vez veas en qué posición te colocan. Creo que es un error partir de una estrategia predefinida, de una idea predefinida. Hay que esperar y evaluar, y tienes que salir a ganar. Tengo alguna experiencia en esto, porque he estado en gobierno y en oposición y desde la oposición he ido al gobierno con mayoría absoluta, y nunca me cerré en banda a nada. No existe el manual que te invite a pensar que las cosas tienen que ser así, de una u otra forma, de cara al futuro.

Este Partido Socialista, que se ha vendido, no es responsable como para poder unirse a él»

¿Pero incluso con este PSOE es posible que ustedes se entendieran?

El otro día decía en el Parlamento que echo en falta al Partido Socialista. El Partido Socialista es necesario para este país sin ningún género de dudas. Pero no este Partido Socialista: un partido desdibujado, que se ha vendido, que ha faltado a su palabra, que ni siquiera da una sola explicación de lo que está haciendo y que ha puesto en jaque a España por unos pocos. Por tanto no es este un Partido Socialista responsable como para poder unirse a él.

Ha respondido hablando más bien del PSOE de Pedro Sánchez, pero si le pregunto por el PSOE de Ángel Víctor Torres, ¿me dará la misma respuesta?

Con el paso del tiempo, Ángel Víctor Torres me ha ido defraudando, en tanto en cuanto he visto a un hombre de una sola palabra hacia su presidente nacional: la palabra sí. Lo que usted ordene, estamos a su disposición, hacemos lo que considere. Y le voy a poner un ejemplo: la inmigración. Nuestras aguas se han convertido en un cementerio, y aun así, él ha dicho que somos ejemplares en el tratamiento de la inmigración en materia de menores. A mí esto me parece ser demasiado sumiso a tu dirección nacional.

Torres me ha ido defraudando; solo tiene una palabra hacia su líder nacional, ‘sí’»

Por cierto, antes le propuse que se definiera, pero olvidé preguntarle si se considera usted liberal, conservador, de centro reformista, de derecha sin complejos...

Soy un hombre conservador que cree que el intervencionismo es muy malo y que está muy preocupado por lo que está sucediendo a nivel nacional, donde se está interviniendo absolutamente todo, hasta la lengua, hasta los subtítulos de las series de televisión.

Soy un hombre conservador que cree que el intervencionismo es muy malo»

¿Tendría o no tendría usted reparos en gobernar con Vox?

No comparto con Vox muchas cosas, entre otras cosas porque si así fuera, quizá estuviese en Vox. Pero con Vox, como con cualquiera, hay que hablar de programa. No podemos casar un programa radical como el que presenta Vox en estos momentos con un programa como el que podría presentar el Partido Popular: mucho más liberal, menos intervencionista, mucho más abierto que el de un partido de extrema derecha. Pero digo que habrá que hablar de asuntos concretos, y a partir de ahí tomar decisiones. No podemos poner ni síes ni noes de antemano, porque después pasan cosas como las que le están pasando a Pedro Sánchez, quien por seguir en la Moncloa nos vende a todos. No podemos pagar cualquier peaje de entrada por aquello de llegar, porque el camino es largo. Si tú pagas un peaje de entrada, estarás sometido durante todo el trayecto.

No comparto con Vox muchas cosas, pero, como con cualquiera, hay que hablar de programa»

Su aliado natural es Coalición Canaria.

A mí me gustaría, como es lógico, ganar y gobernar solos, pero hoy en día la política está sumamente compleja, la tarta está muy dividida y la ciudadanía no lo tiene tan claro. Habrá que confluir en programas. Yo más que en las siglas creo en programas específicos, en ideas concretas y en un proyecto conjunto. ¿Qué hay más cercanía en cuanto a la forma de interpretar las acciones que se deberían llevar a cabo en esta tierra? Sí. Es cierto, es verdad. Pero eso no quita que el Partido Popular tenga que definirse como Partido Popular en Canarias y no ser la muletilla de nadie. Tenemos empaque, tenemos proyecto y tenemos equipo suficiente para ser el Partido Popular de Canarias, que es lo que deseo, quiero un Partido Popular fuerte, robusto, con músculo y autónomo.

Quiero un Partido Popular fuerte, con músculo y autónomo que no sea la muletilla de nadie»

Tiene una ventaja en caso de llegar a la presidencia del Partido Popular, y a la vez esa ventaja es el castigo sufrido por ustedes en los últimos años. Cuentan con solo once diputados, más bajo no se puede caer.

Después de la presidencia de José Manuel Soria sufrimos varapalos endógenos y exógenos. Endógenos por todo lo que ha sufrido el partido a nivel interno, y exógenos porque el abanico de la política se ha abierto más allá del bipartidismo, con lo cual todo se ha complicado mucho más. Asier no tuvo una tarea fácil, porque venía de esa comparativa con un hombre fuerte como José Manuel Soria, pero aguantó, aguantó el tirón. Australia llegó en silencio, una mujer que sabía para qué se la había elegido y que ha hecho un papel de contención. Y ahora toca, como en la Bolsa, rebotar. Espero que el rebote se produzca en estas próximas elecciones. Es momento de oxigenarnos, de respirar profundo y de tirar hacia arriba.

No sé si Casimiro [Curbelo] es de derecha, de izquierda o de centro, pero es suyo»

Lo he escuchado decir «partido a partido», como Simeone.

Sin lugar a dudas, partido a partido, como el Cholo.

Pero no a empatar, ¿no?

No no, yo no pierdo ni al parchís. Salgo a ganar, pero es verdad que la escalera se sube peldaño a peldaño, partido a partido. Recuerdo cuando en 2007 fui candidato por primera vez en unas elecciones a la alcaldía de Los Realejos, y sabía cuál era mi objetivo, sabía dónde estaba el primer peldaño, el segundo, el tercero..., y sabía cuál era la cima de la escalera. Es cierto que a mí me gusta el partido a partido, el peldaño a peldaño, y sí: no me gusta perder ni al parchís.

Compartir el artículo

stats