26 de julio de 2020
26.07.2020
Aniversario | Primer año del Gobierno cuatripartito

Torres: "Hoy sería recordado como el presidente que más sufrió de la historia de Canarias"

El presidente admite "haber llorado. Ha habido momentos de flaqueza, como en el incendio del 19 de agosto" | El jefe del gabinete canario asegura que "está siendo la etapa más dura" de su vida política, pero asevera que "no puede decaer"

25.07.2020 | 23:12
El jefe del Ejecutivo regional gesticula en un instante de la entrevista en el despacho de la residencia oficial del presidente en Las Palmas de Gran Canaria.

Ángel Víctor Torres Pérez (Arucas, Gran Canaria, 1966), Ángel a secas para sus más cercanos, preside el primer Gobierno cuatripartito de la historia de la Comunidad Autónoma, el Gobierno al que le ha tocado en (mala) suerte gestionar la mayor crisis sanitaria en el último siglo y el Gobierno que día a día le quita horas de juego con su hijo. "Pero yo no puedo decaer", subraya a quien en su Arucas natal bautizaron como Ángel el Breve cuando llegó a la alcaldía, en la que permaneció luego ocho años. Casi un aviso para quienes pronostican que el Ejecutivo no acabará la legislatura. Lo breve a veces dura.

Traslada usted una imagen de buena persona, pero en política es a veces necesario algo de malicia. ¿No le cansa eso de que el presidente es un buen hombre?, sobre todo porque la expresión no pocas veces se usa para enmascarar debilidad.

Depende de quién lo diga. Hay quien dice de alguien que es buena persona y en realidad es una ironía o una crítica: blando, débil, blandengue... Pero hay quien lo dice con sinceridad, y yo sinceramente creo, y no recuerdo ahora si la frase es o no de Churchill, aunque sé que es un tópico, que la persona que es buena en la política se hace mejor, y la que es mala se hace peor en la política. El poder se ejerce de distintas maneras: si eres una persona que defiende la justicia, si crees que has de decir siempre la verdad, si tienes una verdadera y sincera vocación de servicio público en tus genes... Si es así, entonces así te percibirá la gente. Pero también hay quien ha ejercido el poder tras llegar al mismo de manera malévola, y ahí han quedado sus huellas destructoras y destructivas. Por lo tanto, que una persona sea buena persona ya es importante, porque debemos serlo, debemos ser buenas personas, y que sea en política creo que le da valor.

¿Pero cómo preferiría ser recordado? ¿Como un buen presidente o como un presidente bueno?

Indudablemente, como lo primero. Eso es lo que se llama un epíteto. En Inglaterra, según dónde pongas el adjetivo, delante o detrás, es algo positivo o negativo. Indudablemente prefiero ser recordado como un buen presidente. Creo que hoy sería recordado, si mañana dejara de serlo, como el presidente que más sufrió de la historia de Canarias, como el que tuvo los peores avatares. Y, sin embargo, también creo que hoy hay en la gente un sentimiento de cercanía hacia el presidente, de comprensión, de empatía, de colocarse en el sitio del presidente. Lo veo en la calle, y me asombra porque no había vivido esto nunca, ni siquiera en mi municipio. En mi municipio lo vivía en las elecciones, en los resultados electorales... Pero este cariño... En una emisora de radio me decían el otro día: "¡Qué le voy a preguntar yo al presidente, el pobre, con lo que ha tenido que sufrir este año!".

No es usted un político profesional. ¿Merecen la pena tantos sacrificios?

La gente cree que se vive mejor de lo que realmente se vive. Me encantaría que esa pregunta pudieran responderla las madres, los padres, las parejas o los hijos de los que estamos en política, a ver qué opinan. En mi caso sé lo que opinarían. Por ejemplo, cuando todo el mundo estaba confinado, y aquello se podía sobrellevar de la mejor manera posible junto a la familia, el presidente del Gobierno no estaba confinado; quizá fue de los períodos más activos en lo político, porque salíamos de casa a las ocho de la mañana y regresábamos tardísimo y con un gran peso y muchísimos problemas a las espaldas. ¿Merece la pena?, me preguntaba usted... A mí me encanta el servicio público, por eso elegí por vocación estudiar literatura, aunque mi madre quería que fuera abogado, pero me decidí por aquello que me apasionaba más que por aquello que podía ser una profesión determinada. Me apasionaba la literatura, para mí era más un placer y un hobby que una actividad de la que pudiera vivir, aunque tuve la suerte de que pude vivir de ella. Y a la política llego por accidente, o casi. Cuando me presenté a las elecciones en 1999, nunca pensé que iba a seguir en política décadas después, ni mucho menos, pero se han ido dando las circunstancias. Y tampoco pensé jamás que pudiéramos estar en la Presidencia del Gobierno de Canarias, pero en fin, se dieron los pasos y aquí estoy.

¿Ha tenido momentos de flaqueza? Me refiero a esos momentos extremos que obligan a replantearse las cosas.

Sí sí, los ha habido, y en varias ocasiones. Hace poco, en un programa de la Televisión Canaria, les preguntaban a los presidentes si habían llorado alguna vez en su mandato, y yo también lo he hecho. Momentos duros que recuerde especialmente son los del 19 de agosto, cuando el incendio de Gran Canaria, porque la isla se nos iba, o el primer caso de coronavirus, porque veníamos de acabar un año duro, con la quiebra de Thomas Cook, con un compañero que sufre problemas de salud graves, Chano [Sebastián Franquis], con el cero energético en Tenerife... Empezábamos el año con un nuevo presupuesto, parecía que ya llegaba la normalidad, y la noche del 31 de enero, cuando se registra el primer caso de coronavirus en España, que fue el de La Gomera, también fue un día de tremenda preocupación. Y luego, durante el confinamiento, y quiero aprovechar para recordar a esas 162 personas que perdieron la vida por la Covid en Canarias, siempre tuve claro que íbamos a mejor. Es verdad que había días donde no queríamos ni escuchar las noticias, porque todo era negativo y había muchísimo miedo. Pero tengo un perfil optimista en la vida, y fui de los que siempre pensaron que íbamos a salir de esta, y en fin, hoy estamos en una cierta normalidad que permite que usted y yo estemos entrevistándonos.

Ya me ha dicho que recibe ánimos incluso en la calle, ¿pero quién o quiénes son los que verdaderamente le insuflan la energía necesaria?

Mi familia. Mi mujer y mi hijo, que son mis pilares, mis hermanos, mi padre. Mi familia es la parte fundamental. Mi mujer y mi hijo son quienes más lo sufren, y llevo mal el no poder estar con mi hijo el tiempo suficiente. Me estoy perdiendo que crezca jugando con su padre lo que él me demanda, y se enfada mucho, muchísimo. En los primeros meses de Presidencia, cuando llegaba a casa y él no quería saludarme, porque no quería ni darme un beso ni jugar conmigo, recuerdo que tuve que preguntarle a la madre, porque me molestaba, me enfadaba, y ella me cogía y me decía "es natural, él es quien está enfadado contigo porque no puedes jugar con él, porque no juegas con él". Sé que él es lo que me permite seguir, pero me da rabia porque me estoy perdiendo gran parte de su crecimiento.

Una curiosidad, ¿cree en Dios?

No. Fui bautizado, estudié nueve años en el colegio La Salle e hice la comunión, pero luego decidí no confirmarme, y aquello fue un trauma en la familia, un trauma para mi abuela. El día que mi madre falleció firmé que se acababa mi infancia. Ese fue, sin duda, el día más duro de mi vida. Sin duda. Fue, además, imprevisto. Mi madre estaba perfecta esa mañana. Hay una anécdota, una de esas cosas que se te quedan clavadas. Estaba en Arucas de concejal en la oposición. Fue un 23 de febrero vísperas de Carnaval. Yo vivo encima de la sede del partido en Arucas. Mi piso está arriba y la sede, en la parte baja. Ese día yo estaba en la sede, pero me marché un momento al Ayuntamiento a buscar unos expedientes, y mi madre, que tenía la peluquería cerca, pasó por allí a verme. Un compañero le dijo que había ido al Ayuntamiento. No la pude ver. Ella se fue para Las Palmas, yo me quedé en casa, y por la noche me llamaron para decirme que le había dado un infarto. Cuando llegué ya había fallecido. Recuerdo la última vez que hablé con ella. [Ríe]. Me río porque ella odiaba la colonia Varón Dandy, y yo me fui al HiperDino y la llamé el sábado para molestarla y decirle: que sepas que me acabo de comprar una colonia Varón Dandy, y ella: "¡¡¡Que te quites eso!!!". Esa fue la última conversación por teléfono. Pero sí, el día que falleció fue el peor, y aunque sería para mí un alivio pensar que Dios existe, porque creería que hay otra vida más allá para mi madre, no puedo querer creer lo que no creo.

Cambiando de tercio: iba a halagarlo comparándolo con Robert Redford susurrando a los caballos, pero en fin, creo que halagos como ese es mejor guardárselos.

[Ríe]. Ha sido mediáticamente utilizado, he leído varios artículos de opinión. La verdad es que me sorprendió la pregunta, entre otras cosas porque no he visto la película, pero la veré, la veré. Querían comparar como que yo consigo cosas sin elevar la voz, creo que es eso más que el tema de la blandenguería. Es un presidente que consigue cosas sin exacerbarse, sin gritar, sin ponerse furioso..., y eso es verdad. De verdad que creo que lo más fácil es gritar, elevar la voz, criticar al otro, echarle la culpa de tus males a otro... Eso es lo más sencillo, eso lo sabe hacer todo el mundo, pero lo que la gente quiere no es eso, lo que quiere es que se solucionen sus problemas, y en estos momentos, demandando lo que entiendes que es justo, lo que tenemos que hacer es buscar acuerdos con las otras Administraciones. Le pongo un claro ejemplo. Yo podría decir que el acuerdo europeo no me satisface porque eran 180.000 millones de euros y hemos conseguido 140.000. ¡Pero es que hemos conseguido 140.000!, de los que más de 70.000 son a fondo perdido, transferencias directas, la cantidad más alta que jamás antes concedió la Unión Europea a ningún Estado Miembro. Por lo tanto, hay dos maneras de ver las cosas: enfadarse porque tienen que ser 180.000 millones o reconocer que pudo haber sido bastante peor.

Y de hecho hubo un momento en el que definitivamente pareció que sería muchísimo peor.

¡Claro! O como cuando se habla del superávit, que me critican quienes fueron incapaces de lograrlo. ¡Qué paradoja! Hay partidos que han gritado exigiendo el uso del superávit, y cuando se logra con este Gobierno de Canarias y con este Gobierno de España, resulta que ya es insuficiente. Asombra.

En la oposición se vive mejor, ¿no?

Pero no se cambian las cosas. En la oposición propones a otros que las cambien. Modulas, corriges, enmiendas, matizas..., pero no se cambian las cosas. Desde luego que la oposición es muy importante, y es muy importante una oposición responsable y que sea verdadera alternativa de gobierno, que cuando haga un planteamiento lo esté haciendo pensando que un día va a gobernar, porque lo otro es populismo y demagogia. Ahora bien, para cambiar las cosas es indudable que tienes que estar en el Poder Ejecutivo.

Probablemente haya tenido que gestionar más crisis en solo un año que todos sus antecesores juntos. ¿Ha pensado ya eso de una y no más?

Hombre, es verdad que esta legislatura le está exigiendo a este Gobierno un esfuerzo superior a los que han hecho otros en una situación normal, y por tanto hay un mayor desgaste. Cuando me ha preguntado por la convivencia, yo le pregunto ¿cómo ha sido la convivencia en las familias en esta última etapa?, con los nervios, no saber si vas a mantener o no el trabajo, las situaciones que origina una convivencia obligada... Pues ha sido difícil, claro, las familias lo han pasado mal, y también los Gobiernos han tenido que sufrir tensiones internas y diferencias. Pero fíjese, creo que el Gobierno está más unido ante las adversidades de lo que lo estaba hace un año. El futuro se escribirá, ya veremos qué es lo que pasa.

¿Entonces no ha tomado aún una decisión sobre si ir más allá de una legislatura?

Está siendo la etapa más dura de mi vida política, la más exigente y en la que, sin ninguna duda, más repercusión tengo en lo físico y en lo psíquico. Pero yo no puedo decaer.

Preside usted un Gobierno con cuatro partidos, y eso no debe de ser fácil, máxime a tenor de cómo se fraguaron las cosas, un relato que más bien parecía una película de suspense.

Es que parecía que en Canarias daba igual quien ganara, porque siempre gobernaría Coalición Canaria con otro. Y aunque no ganase, aunque fuera la segunda o tercera fuerza. Pero, además, hay algo a lo que no se le ha dado importancia en los medios y que creo que la historia se la dará. Fue tan tan difícil. Más difícil que nunca, porque se dio la opción de que gobernara en Canarias la tercera fuerza con el apoyo de la segunda, teniendo esta el doble de diputados y, además, siendo presidente quien no lideraba la lista del partido. Una cosa extraordinaria. Hombre, si miras hacia atrás, podía gobernar el segundo, podían gobernar el segundo y el tercero, pero siempre gobernaban los líderes, los que estaban en los carteles. Hubo un momento, fundamentalmente por la necesidad de mantener el poder, en el que se pudo dar algo que yo creo que hubiese sido democrático, sin duda, pero que sí vulneraba de una manera clara la voluntad popular. Y yo me alegro, y creo que también debería alegrar a quienes votaron a otras formaciones políticas, de que se diera el acuerdo de la mayoría social.

Pero insisto: fácil no debe de ser.

No no, en Canarias no es fácil gobernar, y ahí está la historia. Con cuatro fuerzas es la primera vez que ocurre, y tenemos un gobierno de coalición en el país, que tampoco es fácil. Es verdad que había quien decía que duraría poco tiempo, pocos meses, y llevamos ya un año. Eso es algo que también llevo en mi trayectoria política. Cuando llegué a Arucas dijeron lo mismo, que iba a estar seis meses. Me decían que era Ángel el Breve, y fui alcalde ocho años, 16 años concejal, diez años entre alcalde y teniente de alcalde...

¿En algún momento se ha dicho caramba, por qué no gobernar en solitario? Fernando Clavijo lo hizo con menos diputados.

No. Deseo que este Gobierno culmine la legislatura. Es mi voluntad, será mi esfuerzo y es lo que los cuatro partidos decidimos. No escribo las páginas del futuro, y, por tanto, todo puede ocurrir en el futuro; el futuro depende de otras circunstancias, nuestras vidas dependen de otras circunstancias. Hasta el día de hoy no he pensado en ningún momento gobernar solo.

En solitario no sufriría las tensiones que conllevan Casimiro Curbelo y Román Rodríguez.

Ellos aportan muchísimo. Hemos tomado decisiones importantes; por ejemplo, el 31 de enero, con quien compartí la decisión dolorosa fue con Casimiro Curbelo. Y en decisiones difíciles que hemos tenido que tomar durante la pandemia quien ha estado ahí al lado, porque ambos vivimos en Gran Canaria, ha sido Román Rodríguez. Y cuando él decía que hablaba más conmigo que con su mujer, yo hacía mía su frase. Compartimos decisiones, y con Noemí Santana exactamente igual. Es decir, creo que en estas circunstancias tan adversas, y por supuesto que cada uno tiene su punto de vista, porque somos cuatro fuerzas políticas distintas, hemos estrechado lazos. Las familias que crecen, que se mantienen unidas y que tienen futuro son aquellas que en las adversidades y en las diferencias son capaces de mantener un objetivo común sin fracturarse. Por eso esta familia, entre comillas, que es el Gobierno de Canarias también se está examinando ante la sociedad, que mayoritariamente quiere que se mantenga unido y que no haya estrategias partidarias de tacticismos, de oye, porque me va bien, yo rompo, porque me va mal, me voy.

Pues lo mismo hasta Coalición Canaria (CC) le daría su apoyo en el Parlamento si gobernara en solitario.

Lo que yo quiero es que Coalición Canaria nos eche una mano desde el interior, es decir, desde el pacto de reactivación. Espero que siga construyendo desde dentro. Es lo que deseo. Ese pacto, que no es un plan, está recibiendo las aportaciones de todos los que lo firmaron para llevarlo luego al Parlamento. Lo que espero de Coalición es que internamente, internamente, que es como hacemos las cosas quienes compartimos una firma, expongan sus diferencias pero caminemos de la mano para sacar el mejor plan. Y desde la oposición, lo que espero, y creo que así ha actuado, es que tenga responsabilidad de Estado, y hablo con respecto a Canarias y al Gobierno de España, y tenga responsabilidad como principal partido de la oposición.

Pero no precisamente está resultando agresiva o destructiva la oposición de CC. No obstante, se desprende de sus palabras que le han molestado las críticas de los nacionalistas relacionadas con el pacto de reconstrucción.

Lo que digo es que estamos en un documento compartido que internamente hay que mejorar; creo que el foro es el interno. Es decir, si no estamos de acuerdo, vamos a hacer una propuesta alternativa, a decir esto o aquello no me gusta, esto otro sí..., pero nosotros hemos presentado un pacto que firmamos el 30 de mayo tremendamente trabajado, y que creo que debieron firmar todas las fuerzas políticas. Algunas que dicen que no lo firmaron porque no había ficha financiera lo han presentado en las comunidades donde gobiernan sin ficha financiera y mi partido, por ejemplo, lo ha apoyado desde la oposición. Eso retrata a uno y a otro. Yo respeto los planteamientos de todas las fuerzas políticas, pero sí pido que no hagamos partidismo de algo que no debe serlo, que es un plan de reconstrucción. Creo que hay que aprender un poco del acuerdo de consenso de Europa y de otras democracias que creo han sido magníficas, como, por ejemplo, Portugal, pero creo también que en Canarias tenemos un buen Parlamento, que tenemos partidos de gobierno y de la oposición que están a la altura. A algunos al final les habrán dicho desde arriba que a lo mejor no interesaba firmar un pacto, pero son ellos los que tienen que dar la explicación.

¿Es Canarias lo suficientemente madura para que nadie la tutele?

Sí sí, lo es. Desde que hemos renovado el Estatuto de Autonomía, que nos costó décadas, con una modificación de la ley electoral, que era lo que en otras ocasiones impidió un Estatuto actualizado, Canarias camina sin tutelas. Eso significa que formamos parte de un país, que hemos ganado en autonomía, en autogobierno, y que tenemos que desarrollar el Estatuto, que es un documento que luego tiene que tener sus protocolos, pero indudablemente camina sin tutelas.

Cerrado el acuerdo europeo, ahora toca pelearse por los fondos con las restantes regiones.

Hay dos cuestiones: por un lado, el acuerdo europeo para todas las regiones sin distinción, y aquí estamos hablando de los 140.000 millones de euros para España; y por otro está el hecho diferencial de Canarias como región ultraperiférica. Y esto último está aparte de lo primero, no sustituye a lo primero, es decir, no porque Canarias tenga fondos por su condición de región ultraperiférica va a dejar de participar de los fondos como región. Lo hemos peleado y lo hemos logrado las regiones ultraperiféricas: el 85% de la cofinanciación, los 70 millones del fondo, los casi 150 millones de aumento en el plan plurianual 2021-2027, región ultraperiférica consolidada... Un éxito. Y con respecto a los fondos europeos para el común de las regiones, pues son de libre concurrencia, y Canarias peleará por ellos y espero que sea considerada como se merece.

¿Qué le gustaría que se dijera de usted cuando acabe su trayectoria al frente del Gobierno regional?

Hoy sé que lo que dirían es el hombre que se enfrentó a las crisis. O el Gobierno que se enfrentó a las crisis. Es verdad que me hubiera gustado que no las sufriéramos para hoy poder decir que Canarias ha mejorado en dependencia, que tenemos menores ratios de pobreza, que tenemos una sociedad más igualitaria... Eso es lo que me hubiese gustado, por lo que me hubiese gustado que se me recordara. A ver si tenemos tres años para poder intentarlo. Llegamos con unos datos de los servicios básicos esenciales que teníamos que cambiar: listas de espera, tasa de escolaridad, número de docentes, tasa de pobreza... Había que cambiar esas cifras. Hicimos un planteamiento, el que está en nuestro programa, e hicimos la tarea con el presupuesto más social de la historia de Canarias con gran diferencia, pero llegó este shock, este golpe, este revés. Espero que tengamos tiempo suficiente en la legislatura para acabar como el presidente o el Gobierno que hizo que tuviésemos una sociedad más igualitaria.

¿En qué consiste el poder?

El poder es un lugar abstracto y atractivo al que aspiran muchos y al que deben llegar solo aquellos que cuando acceden a él, defienden el interés general.

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