04 de abril de 2020
04.04.2020
Crisis del coronavirus

Lluís Serra Majem: "Por supuesto que en Canarias hay más contagiados; puede que 10.000 o más"

El especialista en Salud Pública y miembro del Comité de Expertos de la epidemia afirma que "si no surge un brote importante en alguna residencia de mayores, la curva empezará a bajar"

04.04.2020 | 02:17
Lluis Serra Majem, en una imagen tomada en Las Palmas de Gran Canaria.

El especialista cree que Canarias está más cerca de bajar la curva, pero se muestra precavido porque el Archipiélago está abocado a una segunda ola, a la que, insiste, "debemos saber combatir mejor".

Hemos visto que la curva de contagios empieza a doblegarse, ¿continuará esta tendencia?

Yo creo que estamos ya en la curva. Lo que nos preocupa son las residencias. Hemos tenido muy pocos casos y la población más susceptible no se ha contagiado. Ha entrado en una en Tenerife y se ha notado, pero parece que se está controlando bien. A nivel poblacional realmente la tasa de contagios está empezando a bajar, esto repercutirá a nivel hospitalario y a las UCI en poco tiempo. La semana pasada dijimos que la sobrepasábamos el 1 de abril o finales de marzo y estamos convencidos de que estamos ya en descenso, no tenemos ninguna duda.

La curva de contagio sí, pero aún estamos en el pico de la curva epidemiológica. Lo que necesitamos es que esa tasa de contagio llegue a cero para empezar el descenso.

Efectivamente en el estudio de incidencia de los nuevos casos es en la que ya está bajando. Antes del confinamiento en Canarias teníamos una tasa de contagio (R0) de 4. Esto significa que cada infectado contagiaba a cuatro. Tras el confinamiento pasó a 2, poco después bajó a 1,3 y ahora estamos en 0,6. Sin embargo, hay que ser muy precavidos por el largo periodo de incubación de la enfermedad. Pueden seguir goteando casos pero, en principio, si no surge un brote importante en alguna residencia, la curva va a empezar a bajar.

La clave está en las residencias de mayores entonces, ¿cómo se está controlando la propagación del virus en ellas?

Tenemos residencias con 400 y 500 ancianos y sabemos que puede suponer un problema. Se está actuando y se están trasladando pacientes a los hospitales. Aquí en Canarias la competencia es de los cabildos. La mayoría ha hecho los deberes, pero quizás en algún caso se ha podido pecar un poco de indulgente.

Se está hablando mucho del desfalco de los datos reales de contagios y los que estamos contabilizando, ¿cree que en Canarias puede haber más casos de los diagnosticados?

Por supuesto que hay más. Podríamos hablar de 10.000 o incluso más. En realidad solo manejamos el número de pacientes que se diagnostican porque dan clínica o porque han entrado en contacto con una persona que ha dado positivo. Estamos en la punta del iceberg. La ventaja del confinamiento es que estas personas que no hemos podido diagnosticar están en su casa pasando la enfermedad.

El hándicap del diagnóstico está en que el 80% de la población cursa asintomática o con síntomas leves.

Los investigadores del Imperial College de Londres han afirmado que la fotografía que hicieron en China no es correcta, y que la mortalidad no se sitúa en el 2% sino del 0,4% porque hay muchísimos asintomáticos que multiplican esta proporción. En el momento en el que tengamos estos test rápidos sabremos qué proporción de la población ha pasado la enfermedad.

El problema de los test rápidos, al menos los que están llegando a España, es que tienen una tasa de falsos negativos bastante alta.

No es que no sirvan. No sirven a lo mejor para detectar precozmente a una persona contagiada, pero tienen muchas utilidades. Por ejemplo, nos pueden servir para saber qué proporción de la población ha superado la enfermedad midiendo los anticuerpos específicos de esta enfermedad.

¿Los test rápidos entonces podrán usarse para conocer en qué estado está la inmunidad de grupo en Canarias una vez acabemos esta primera oleada?

Sí, se están desarrollando test rápidos muy útiles para cribar, sobre todo pensando en una fase posterior a la que estamos viviendo ahora. Los test son muy importantes en el principio de la epidemia porque te permiten actuar rápidamente en la población para hacer un buen aislamiento que contenga la tasa de replicación. Pero en este momento, hacer test masivos lo único que que cambiará es el número de casos diagnosticados, no la situación epidemiológica. No por diagnosticar 3.000 casos positivos va a significar que estamos peor, excepto que sean nuevos.

Entonces entiendo que hacer un cribaje poblacional con la gente en casa no tiene mucho sentido, ¿no?

Ahora mismo no, pero cuando empecemos a salir igual sí.

Una vez que se nos permita salir de casa, ¿qué tendrá que hacer Canarias para evitar un nuevo repunte? Porque esto puede volver a pasar ya que no tenemos ni inmunidad de grupo ni vacuna.

Volverá a pasar casi seguro. Tenemos que jugar con la posibilidad de que el verano nos dé una tregua, que sería realmente lo esperable y lo lógico. Si este coronavirus tiene un comportamiento similar al de otros más leves -los que generan los catarros en los niños- es posible que igual que se diseminó en enero desaparezca en abril. Luego volverá a la carga seguramente y tendremos que saber combatirlo mucho mejor de lo que lo hemos hecho en esta primera ola.

Una vez que salgamos de casa, ¿tendremos que seguir actuando bajo las medidas de distanciamiento social?

Sí, seguro. Vamos a tener que hacerlo. Deberemos cambiar algunos hábitos hasta que tengamos la vacuna. Habrá que establecer distanciamiento entre las mesas de los restaurantes, en el lugar de trabajo, tendremos que utilizar mascarillas... todo siempre bajo un control exhaustivo. Sin embargo, no creo que lleguemos al extremo al que se ha llegado en Wuhan, donde se está geolocalizando a la población diferenciándolos según si han pasado o no la enfermedad.

No cree que lleguemos a esos extremos aquí en Canarias, pero igual en Madrid no sería una idea tan descabellada.

Algo habrá que pensar. Posiblemente nosotros en Canarias, según las estimaciones que hemos hecho, podríamos salir antes si nos dejaran y ser más laxos en algunas cosas. Por ejemplo, empezar a salir con los niños a la calle.

Igual podríamos hacerlo antes que en el resto de España.

Habrá que ir con cuidado pero a medida que podamos controlar los pocos casos que hay, podremos manejarnos. Vivimos en espacios cerrados y podremos controlarlo bien si usamos nuestras estructuras de salud pública y tenemos material de cribado con el que actuar de inmediato. Para mí, la incógnita principal es si el verano nos dará un respiro y cuánto tardaremos en tener tratamientos efectivos, para poder tratar a la gente en la UVI.

¿Cuál creen que es la mayor vulnerabilidad de Canarias para hacer frente a la segunda ola?

Tenemos menos personas inmunizadas. Suponiendo que haya 20.000 afectados se habrá inmunizado el 1%. En cualquier caso, nosotros tenemos la ventaja de que al ser islas podríamos controlar bastante bien los accesos y también tenemos un sistema de salud pública fuerte que podría actuar con rapidez en los focos de entrada.

Supongo entonces que lo de abrir las islas al mundo llevará un tiempo...

Son decisiones políticas. Si los accesos se retoman, habrá que seguir una serie de recomendaciones. También se podría ver a Canarias como destino turístico desde el punto de vista sanitario e invertir ahí. Pero son hipótesis.

¿Pero considera el Comité de Expertos que, una vez salgamos del confinamiento. deberíamos abrir nuestros puertos y aeropuertos?

Hay que aprender las lecciones y estimar cuál es la población vulnerable que, en un momento determinado, deberá estar más protegidas. Habrá que hacer un balance del riesgo pero es obvio que con un país parado nos vamos a la ruina.

El modelo predictivo de la Universidad Politécnica de Valencia señala hacia el fin del confinamiento a mitad de mayo. ¿Cómo lo ven ustedes?

Creo que deberíamos salir al menos dos semanas antes. Es mi opinión, lógicamente luego se tomarán las decisiones más adecuadas.

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