Júnior Alonso, el príncipe del Carnaval

El director de Los Trapasones, de Las Palmas, cumple 20 años como murguero. Cicerone de Bambones en particular y Tenerife en general, ahora no entiende peleas por murgas. Así es el otro Júnior.

JUNIOR ALONSO, director de la murga de Las Palmas Los Trapasones, no deja indiferente a nadie. No falta quien asegura que es el enemigo número de las murgas tinerfeñas; o el más odiado por los aficionados chicharreros. Siempre genera filias y fobias, en especial con sus perlas a la gente del Carnaval de Tenerife. Es uno de los personajes más singulares de la fiesta de Las Palmas que esta edición conmemora sus 20 años como murguero.
“Siempre hacía concurso de murgas en mi casa con mi hermano; incluso hice una letra para una murga del colegio sobre los profesores que no la dejaron concursar porque era muy fuerte”.
Detrás de la imagen que fabrica cuando sube al escenario se descubre la identidad de otro Junior, más humano, cariñoso y cercano que oculta a la luz de los focos.
El fallecimiento de su madre, la noche del 24 de diciembre de 2008, ha marcado su vida y el sufrimiento persona del último año parecer haberle hecho reflexionar: “Después del último año que he pasado a nivel personal me he dado cuenta que la vida tiene unos problemas tan importantes y tan grandes que no tiendo que existan piques entre personas por las murgas; es lo más paupérrimo que puede haber“.

Este fanático murguero canarión –como se define- no es un amante sólo del género. Por sus venas corre sangre de artista: Su madre, Maribel Ramos, que desde los 17 años padecía una dolencia cardíaca, era cantante de copla andaluza; pues el abuelo de Junior procedía de Huelva hasta que en los años treinta se trasladó a Gran Canaria. Su padre, Santi Alonso, también era una figura del mundo de la canción que, según Junior Alonso, rivalizó con el mismísimo José Vélez por el estrellato. Pero Santi Alonso no saltó el charco y prefirió quedarse en la Tropical, conocida discoteca de la capital grancanaria. Por ello, combinó su amor a la música como camarero en una cafetería, hasta que falleció hace 17 años.

Nacido el 8 de agosto de 1975, Junior es el mayor de dos hermanos. Precisamente su hermano Jonny Alonso se estrena como director de la murga de Las Palmas Los Twittys, por lo que el próximo febrero “peleará” con él por hacer con un cartón del concurso. Formado en el colegio de los padres paules de Las Palmas y luego en el instituto Santa Teresa de Jesús, el director de Trapasones cursa hasta quinto de Solfeo, tercero de Piano y segundo de Canto Coral y Armonía, animado por su tío, Sergio Alonso, director del Conservatorio Superior de Música de Tenerife y Las Palmas.
Ya desde los cinco o seis años se le veía su amor por la música: “mi madre me decía que estaba llorando y me dejaban que tocara el piano de mi abuela y se me iban todas las penas”, cuenta. Desde los 14 años, actuaría en diferentes hoteles de Lanzarote y Fuerteventura, lo que le abrió las puertas para colaborar de pianista en alguna comparsa de Gran Canaria antes de “fichar” en el mundo murguero, en 1994. Antes, Junior Alonso prestó su servicio militar en la banda de música.
Antes de comparsero y murguero, Junior Alonso fue príncipe del Carnaval de Las Palmas gracias a que su madre lo presentaba, tanto a él como a su hermano Jonny, en los concursos de disfraces desde que tenía cuatro años. Su primer disfraz fue precisamente de payaso. “Muchas veces me ganaba el segundo, para no variar”, añade. En 1985 se celebró la última elección del príncipe infantil del Carnaval de Las Palmas, que ganó él.
“En 1984, vestido de caperucita roja, mi madre nos llevó a mi hermano y a mí a ver el primer concurso de murgas. Las fases se celebraban en el estadio insular y, cuando salieron Los Rockefeller, le dije a mis padres que iba a ganar esa murga. Mi madre decía que iban a triunfar Los Marchosos y mi padre apostaba por los Hijos de Caín. Ya entonces le pregunté a mi madre: ¿Algún día podré ser como ese señor (Blas Quintana, director de Los Rockefellers)? Y ganaron los Rockefellers. Y llegué a ser director de Los Rockefellers”.
Antes de comenzar la década de los noventa, sería el pianista durante dos años de la comparsa Arco Iris, que siempre quedó cuarta, quinta o sexta, dice, después de recordar la época dorada que lideraron Caribe, Maracaibo o Los Mezclados. “Eran cuando las comparsas de aquí (Gran Canaria) eran comparsas)”, dice.
Con 18 años, Junior Alonso hace realidad un sueño de niño: entrar en Los Hijos de Caín, en la que militó durante dos años haciendo el repertorio y armonizando esa afilarmónica que, aunque sin concursar, cantó sus temas y a su forma en los carnavales de 1994 y 1995. “No me querían dejar entrar a la murga porque tenía cara de niño y me dejaron entrar porque sabía tocar el piano que luego utilizaban en la grabación de las cintas del repertorio. Al mes se me escapó una segunda voz y comencé así. Ya Serenques, Los Sobrinos de Tío Sam y Chancletas hacían voces… Después también ocurrió que el letrista no apareció y así comencé. Mis amigos se apuntaron a la murga y yo seguí jugando al fútbol, hasta que me decidí a entrar”. “Mi primera letra la hice con la música del Salchichón y contaba la aventura de un chicharrero que vino a Las Canteras…”. “En 1996 desapareció Los Hijos de Caín porque no venía el letrista de toda la vida y prefirieron cerrar a confiar en un niño de 20 años”.
Precisamente en 1995, la murga femenina Las Hurracas logran el pase a la final del concurso de murgas de Las Palmas gracias al trabajo de Junior Alonso, por lo que en 1996 ya armonizó todo el repertorio de Las Hurracas, que cosecharon el tercer premio de Interpretación, un galardón que solo ellas han cosechado en estos concurso de Las Palmas y Santa Cruz. ”Fue la primera vez que gané un premio”.
En 1997 ficha por los Rockefellers a los que, después de años sin pasar a final, consigue pasarlos y, además, ganar el segundo premio de Interpretación con la canción que dedicó al fallecido Charlot de Las Palmas. Como dato anecdótico, Junio abrió y cerró su paso con una canción dedicada al Charlot de Las Palmas, Santiago García, quien asegura que lo acunaba y le dio el biberón cuando su madre iba a actuar porque pertenecía a la misma compañía (Artistas Canarios Agrupados –ACA-).
En sus seis años en Rockefeller, Junior cosecha con ellos tres segundos más y dos terceros de Interpretación. “Me fui de Rockefeller porque todo ciclo se acaba y se pierde la ilusión. El día que yo sé que el mejor bien que le hago a una murga es con mi marcha me voy”. “Nunca olvidaré a los Rockefellers de mi vida”.
Junior va a reto en reto. En 2003 se suma a la resurrección de Totorotas, que permaneció dos años desaparecida, y se alza con el primer premio de Interpretación “con el que fuimos a Candelaria y la Virgen salió para mandarnos a callar”, comenta en tono jocoso. En 2004 y 2005 continúa con Totorotas y se queda a las puertas del pódium, en cuarto puesto, y suma un premio a la mejor letra, en 2005. “Llegué a Totorotas después de dejar Rockefellers y recibir invitaciones de muchas murgas. Me llamó la atención de Totorotas la dificultad de coger algo que estaba muerto, y me salió muy bien. Tengo mis defectos, pero me encantan los retos; uno pasa a la historia por hacer algo diferente a los demás. Y ahí está el reto, que te puede salir mal”. “Resucitamos una murga y directamente al olimpo; los dos siguientes años quedamos cuartos. De hecho, prescindieron de nosotros y desapareció. Mi único primer premio en el Carnaval de Las Palmas lo conseguí en Las Palmas; espero que no sea el único”, se ríe. “Me fui de Totorotas por una directiva a la vieja usanza que decidió prescindir de mi. Entonces pensamos en hacer algo nuestro, que se llamar Trapasones”.
En 2006 saca su propia murga: Trapasones. Fue llegar y “mojar”. “Es mi hijo. Es ponerle nombre a mi estilo”. “Es más difícil fundar una murga cuando tienes nombre que cuando no lo tienes”, sostiene. Y logró el tercer premio de Interpretación. En 2007 quedaría en cuarta posición para “ascender” al segundo en 2008, cuando cosechó de nuevo el premio Tomás Pérez a la mejor letra. En 2009 recibe el segundo de Interpretación y el galardón a la mejor letra y en 2010, un segundo y criticón, además de quedar en cuarta posición en la Champion Murga de Canarias.
Los Trapasones de Junior consiguieron el tercero en 2011 y otro criticón, y quedaron en segundo puesto en la Champion. En la última edición, de nuevo cosecha el segundo. En su historial, Junior Alonso presume de hacer convertido el pasacalle de su murga, “Contigo vibro”, en uno de los himnos del Carnaval.
Junior Alonso admite que su mayor orgullo es que, “con mis fallos y mis virtudes conocen mi estilo”.
La muerte de su madre fue el peor momento que vivió en murgas, porque el óbito le coincidió quince días antes de comenzar el Carnaval, cuando se tuvo que poner al frente de la murga. El mejor momento… “Hay muchos, sería como decir a quién quieres más, si a tu hijo o a tu hija. Tal vez la canción dedicada al Charlot, pero te podría decir miles, como cuando Trapasones cantó en Candelaria: ver a todo un pueblo chicharrero puesto en pie… Lloré y se me ponen los pelos de punta ahora que lo recuerdo. Hay miles”.
De los concejales de Fiestas de Las Palmas, Junior Alonso dice que hasta hace dos años hubiera dicho Isabel García Volta, pero desde que el año pasado dejaron a las murgas fuera de la gala se replantea esa valoración. “Sinceramente, aunque parezca mentira, me quedaría con Pepa Luzardo. Le debo mucho”.
Preguntado sobre hasta qué punto existe el pique con Bambones, o tal vez su director Primi Rodríguez¬¬, Junio Alonso explica que “después del último año que he pasado a nivel personal me he dado cuenta que la vida tiene unos problemas tan importantes y tan grandes que que persona si piquen por murgas es lo más paupérrimo que puede haber. Piques de murgas sanos deben haber porque si no faltaría algo, pero ellos son murgueros igual que yo. Los admiro porque son buenísimos. Lo que me ha pasado este año me ha servido para recapacitar. Cuando te ves solo es cuando te planteas dónde están los que te pasan la mano por arriba cuando llega el Carnaval. Encima, los Bambones han sido unos caballeros”.
Junior asegura que a la murga hay que amarla y vivirla para poder convencer luego a diez mil personas. “Una murga es una de las cosas donde más trabajas y menos recompensa tienes. Son chicos que son albañiles, fontaneros… que se pasan todo el año ensayando sin tener el premio que obtiene un futbolista, por ejemplo, o una rondalla que tiene actuaciones todoel año”.
A la pregunta sobre qué tiene el Carnaval de Tenerife que no tiene el de Las Palmas, Junior reconoce que… “tiene más años”. Y a la inversa… la fiesta de Gran Canaria tiene la gala drag y la de Tenerife no.
El director de Trapasones cree que “el encuentro de murgas de Candelaria lo están desgastando, y es una pena. La organización debe cuidarlo más; deben darle el mismo bombo y platillo que hace cinco años. Fue una pena lo de la última edición”. “No se puede cobrar una entrada por ir a ver el encuentro más bonito de la historia del Carnaval”, asegura Junior.
Frente al encuentro de murgas de Candelaria, el director de Trapasones coloca la Champions Murgas, un ejemplo de “lo que pudo ser y no fue. Aún así, fue una experiencia enriquecedora”. “Si se hubiera organizado bien estaríamos hablando de la cuarta o quinta, y dentro de la época de Carnavales, que es su fecha. Imagínate celebrar la final de Tenerife, la de Las Palmas y a la semana siguiente la Champion”.
¿Comparte que se le pague a los letristas y armonizadores? Junior Alonso asegura que no comparte que se pague, pero “cobran todos”, incluso él se incluye también. “Lo erradicaría, aunque ahora es necesario desgraciadamente, porque a muchos le está dando de comer”.
Jonny Alonso, su hermano, “tiene una proyección impresionante, es sangre de mi sangre y me tiene que encantar que lo intente, pero tiene que tener cuidado no equivocarse; tiene que ser él y no vivir de la sangre de su sangre”. ¿Es su mayor rival sobre el escenario? “Mi mayor rival sobre el escenario soy yo mismo, quien me hunde a mí soy yo mismo. Sueño con el día en que yo me retire y mi hermano sea más de lo que yo haya cosechado. Pero todavía no, que no se pase…”.

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Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

3 pensamientos en “Júnior Alonso, el príncipe del Carnaval

  1. si no me equivoco el que tocaba los tlecados en arco irir creo que era yo,y al bajo estaba manolo el chico.EM PAZ DESZCANSE.a la guitarra manolo el remudas ,en el bajo estaba javier el yoe,y yo me pegue e arco iris una purria de años ,con pepa.y no me acuerdo de verte.

  2. perdon manolo el chico estaba en la bateria, QUE DIOS LO TENGA EN SU GLORIA, si estuvistes te acordaras de lala cantaba,loly ,miguel el furgona.y asi etc,etc,etc,

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