A mitad del río, hay que sobrevivir

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Se cerró el periodo de fichajes de invierno y el Tenerife decidió mantener su plantilla sin cambios. Ni saca jugadores ni trae refuerzos. Es difícil precisar los porcentajes en que se complementan las dos razones de esta decisión. O sea, no encontraron lo que buscaban y siguen pensando que con los que están alcanza.  Tanto monta. Lo importante es lo que trasciende:  hay que tirar con la plantilla actual. Mal día para asumir esta nueva realidad dentro y fuera del vestuario, precisamente al cabo de una derrota dolorosa y frustrante, de las que dejan marcado a un equipo. Cabe imaginarse que esta decepción, la del mercado de invierno, será como una losa para el vestuario tal como quedó de dañado el domingo.

Pero sólo se ofrece una salida. Ya no hay disyuntiva. O sale adelante o vuelve a Segunda. Sería conveniente que los profesionales se sobrepusieran y asumieran cuanto antes la cuestión y el desafío que tienen por delante. Hay que hablar, tratar de darse la mano con sinceridad, ser solidarios y adquirir un compromiso serio y comprometido, intentar darle la vuelta a un estado anímico que está condicionado por el cruel 1-3, pero que una semana antes era bien distinto, después de la estupenda imagen del equipo en el partido ante el Valencia. Hay un termino medio. El Tenerife, tal como ha quedado para la segunda vuelta, es capaz de meterse en la pelea de la permanencia de igual y igual. Y sobre todo, ya no le queda otro remedio.

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