Santa Cruz de Tenerife

Historias de Salamanca y el Uruguay

Barrios limítrofes, aunque distintos, en la parte alta de la ciudad, no se entenderían el uno sin el otro. Una población más bien envejecida y estancada en cuanto a número se mueve entre la solera de uno de los núcleos con más historia de la capital tinerfeña y el afán por alcanzar mayores cotas de progreso.
MENDEZ/IZQUIERDO, Tenerife
30/nov/08 3:29 AM
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Los barrios de Salamanca y el Uruguay están entre los más tradicionales y con especial solera de Santa Cruz de Tenerife. Unidos por la geografía en la zona alta de la ciudad, aunque bien diferenciados por vecinos e investigadores, la mayor parte de sus calles están dedicadas o bien a generales, algunos involucrados en el golpe de Estado franquista del 18 de julio de 1936, o bien a personas de esencial relevancia en las letras a través del verso. Hoy ocupan el espacio dedicado al análisis del pasado y el presente, así como a las perspectivas de futuro, de los núcleos poblacionales chicharreros.

Aquí domina un universo de casas terreras, fútbol de postín y puntos de encuentro tradicionales. Una forma de vida en vías de extinción, pero que, con otro aire, se intentó recuperar en la medida de lo posible con la rehabilitación integral llevada a cabo. En el límite de la expansión posterior hacia La Salud, el barrio se aglutina alrededor de la calle que le da nombre, donde vecinos y comerciantes protagonizaron en 2005 una intensa lucha, cacerolada incluida, por reivindicar la rapidez del cierre de la calzada ante las obras de canalización posteriores a la riada del 31 de marzo de 2002.

El paisaje urbano de Salamanca y el Uruguay es básicamente el de las casas terreras mencionadas y con bastante antigüedad. La población envejecida destaca en un panorama global de pérdida numérica, aunque con diferencias, tal y como demuestran los datos demográficos.

Ambos barrios pertenecen al Distrito Centro-Ifara. Mientras Salamanca ha ganado residentes, el Uruguay los ha ido perdiendo con los años. La comparativa desde 2004 hasta los últimos datos de abril de 2007 arroja que en Salamanca se ha pasado de 5.515 empadronados a 6.229 y en el Uruguay de 2.035 a 1.601 almas.

La historia.- En los inicios del siglo XX, y tras la depresión que representó el período de la primera guerra mundial, Santa Cruz de Tenerife contaba en 1920 con una población de 52.432 habitantes. Por entonces, en el llamado camino de Salamanca (al parecer, apellido de la familia propietaria de grandes huertas y fincas en la zona) se desarrolló el barrio del mismo nombre y, paralelamente, el del Asilo, que en 1931 se llamó del Uruguay, en recuerdo del país sudamericano, una zona que se urbanizó y edificó principalmente entre los años 1935 y 1960.

Salamanca ha sido una de las cunas del fútbol tinerfeño con un club legendario, el CD Price, que se codeó con los mejores en los albores del balompié canario. Y qué decir del cine del mismo nombre, el Price, mentidero de la zona.

El presente.- La desidia en el parque Secundino Delgado, la tala indiscriminada de árboles en el Uruguay, el centro de metadona, que muchos vecinos no quieren allí y ha sido origen de varias manifestaciones, o la desconexión con las líneas de guaguas al centro son algunas de las demandas que se eternizan y llevan a los vecinos a sentirse "marginados".

Respecto al centro de metadona existe la promesa de sacarlo de ahí por parte del concejal de Centro, Juan Manuel Brito Arceo, quien también se ha interesado por el estado del parque Secundino Delgado, auténtico "pulmón verde desaprovechado" para muchos residentes. Respecto al parque sólo ven "promesas. Dicen que hay un plan de barrios, pero la zona que perdió el parque y donde iría un recinto para los monopatines sigue cerrada desde que se acometió la mejora del colector que viene del camino Oliver por los desperfectos que causó el 31-M. Los niños juegan sobre monturrios de tierra y entre vallas, lo cual es peligroso".

En cuanto al centro de metadona, explican estas fuentes, "hay épocas mejores y peores, pero problemas de seguridad existen".

En cuanto al Uruguay, como le gusta llamarlo a sus vecinos, que se resisten a lo de Salamanca Alta, los principales problemas pasan por "el mal estado de muchas calles como el caso de Pedro Pinto de la Rosa o Ramón Gil-Roldán". En esta última vía, la del Asilo de Ancianos, las denuncias pasan por la excesiva velocidad con la que transitan los vehículos, lo que ha originado un "punto negro" en cuanto a accidentes de tráfico.

Las referencias se encuentran en la parroquia de la Virgen de Fátima y su plaza, el Hospital Psiquiátrico, en la calle Febles Campos, punto neurálgico del barrio, o en el colegio José Antonio.

Todos esos lugares quedaron reflejados hace poco en la exposición "Uruguay, un barrio en imágenes", que estuvo hasta primeros de noviembre en el parque García Sanabria. Unas 250 imágenes, donadas por los propios vecinos, recogieron la historia gráfica del barrio en una muestra coordinada por el fotógrafo Pablo Afonso.

Entre la tradición y el cambio.- El Plan de Embellecimiento y Mejora (PEM) de Salamanca siguió la línea teórica de equilibrar los servicios y la calidad de vida en toda la ciudad. Un aspecto fundamental fue el del ocio de grandes y pequeños. En este sentido es clave el parque Secundino Delgado. La figura del adalid del nacionalismo canario, al que está dedicado, enaltece este rincón, aunque hay mucho abandono y desidia respecto al monumento que lo recuerda.

El lado humano.- José César Guillén encarna a la tercera generación de una familia de estanqueros que se establecieron en el barrio de Salamanca, pero que residen en el del Uruguay desde poco antes de la década de los 40. Tanto él como su madre, Zaida González, son testigos de la evolución que ha experimentado esta zona de la capital tinerfeña, donde los pisos de viviendas no se han impuesto a las casas de tres alturas que sucedieron a las primeras terreras que contribuyeron a la expansión de esta zona. "Aquí vive gente de clase media; trabajadora", señala José César Guillén, quien desde la atalaya de su estanco y la memoria de su familia, no observa grandes cambios en el barrio, que "aún conserva el carácter familiar de sus pobladores, que se resisten a renunciar a sus jardines, plantas y árboles", algo que cree es un resto de los orígenes "donde al lado de las casas había un huerto".

El abuelo de González tuvo una zapatería en la calle La Gomera del barrio de Salamanca en la época de la Guerra Civil. Durante ella estuvo encarcelado en Fayffes, de donde salió para volverla a instalar frente al cine Price. Allí surtía a la demanda de la zona con una producción en cadena, teniendo, incluso, como cliente al gobernador civil de aquella época.

Indica nuestro protagonista, bajo la supervisión de su madre, que a principios de los años 40 era común observar todavía zonas cultivadas, que se transformaron en parcelas donde se empezaron a construir las primeras casas en las que se podían ver cabras, gallinas o conejos en las azoteas.

Entre los rincones más destacados figura La Arboleda, donde se ubica la iglesia de Fátima, rincón donde la gente del barrio acudía a jugar a la pelota.

Zaida González cree que este barrio ha mantenido su estructura a pesar del paso de las décadas, aunque indica como elementos que lo identifican "el Asilo y el Hospital Psiquiátrico, instalaciones que siempre han estado ahí y forman parte de nuestra vida", a los que se sumó con posterioridad la construcción del puente de Loño.

También recuerdan como elemento destacado del barrio del Uruguay la cerrajería Zamorano, "y multitud de pequeñas ventitas, que hoy en día, lamentablemente, han desaparecido", sustituyendo, en parte, esta labor los estancos.

La memoria alcanza a Guillén para recordar que cuando llegó con su familia "se estaban asfaltando las calles, y aún permanecían los árboles que luego fueron sustituidos por los actuales, que vi plantar, igual que las aceras, que cambiaron la imagen del barrio, ya que antes de eso estaba lleno de monturrios de tierra".

Zaida González afirma para concluir que ella, "por nada del mundo, renunciaría a vivir en este barrio porque lo adoro".

el apunte

El marco geográfico

Toda esta zona alta de la capital tinerfeña se conoce indistintamente de forma popular con los nombres de Salamanca o Uruguay, pero en realidad son dos sectores diferentes, aunque bastante cercanos geográficamente. La confusión resulta hasta lógica porque incluso la Guía Oficial de Santa Cruz de Tenerife, editada en 1997, contiene algunos errores en las referencias que hace al sector.

El barrio de Salamanca abarca desde la calle de este mismo nombre hacia arriba. La vía denominada Matilde Martín se llamó "Salamanca Chica" y cuando se hizo el denominado grupo de "casas baratas" las transversales a la misma tomaron los siguientes nombres: la primera, Poeta Hernández Amador, desde Ruiz de Zorrilla a Prosperidad; la segunda, Poeta Zerolo, desde Ruiz de Zorrilla a Matilde Martín; la tercera, Poeta Viana, desde Ruiz de Zorrilla a Prosperidad; la cuarta, Poeta Tabares Bartlett, de Ruiz de Zorrilla, a Matilde Martín; y la quinta, Poeta Tomás Morales, desde el Camino Oliver a Prosperidad; además, la denominada Finca Santaella pasó a ser propiedad de Andrés Miranda, ex presidente del Cabildo, y al urbanizarse se convirtió en la calle Poeta Rodríguez Herrera.

En cuanto al Uruguay, este sector se extiende por las calles Febles Campos, Obispo Pérez Cáceres, Ramón Gil Roldán, Diego Crosa y cinco transversales de Pérez Cáceres: Sor Carmen Iriarte, de Febles Campos a Pérez Cáceres; Manuel Verdugo, de Febles Campos a Gil Roldán; General Fanjul, de General Goded a Diego Crosa; Veremundo Perera, de Febles Campos a Gil Roldán; Pedro Pinto, asimismo de Febles Campos a Gil Roldán; y Domingo J. Manrique, de Febles Campos a Pérez Cáceres.