Santa Cruz de Tenerife
ANTONIO CUBILLO FERREIRA *

Gargarismo con nuestros vinos

31/jul/08 6:57 AM
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ÚLTIMAMENTE he leído en diferentes periódicos de las Islas varios artículos hablando de nuestros vinos canarios y de las posibilidades de unificar una posible denominación de origen u otra posibilidad de denominación como "Vinos de calidad de Canarias", para una hipotética conquista de los mercados europeos y otras elucubraciones más, que sus autores saben que no es posible, porque nuestros sabrosos vinos siempre están obligados a poner en sus marcas España y nunca podrán, por ahora, poner Islas Canarias o República Federal Canaria. Cuando llegue ese caso, si es posible, después del año 2010, cabría la posibilidad de intentar introducirse en los mercados europeos, como están haciéndolo los vinos americanos de Chile y de California, o los de origen africano, África del Sur, Argelia, Marruecos o el mismo Túnez, y muchos restaurantes europeos podrán señalar, como curiosidad, la existencia de vinos de la República de Canarias y no con el apelativo de vinos españoles, que en nada nos ayuda.

En Europa, desde 1996, existe el Gran Jurado del Vino, creado por François Maus, que se reúne todos los años, siete u ocho veces, para degustar y clasificar los mejores vinos y cosechas del mundo, especialmente en Francia, Italia o Portugal. Los mejores especialistas en degustación vienen de Francia, Portugal, Italia, Suiza, Holanda, Luxemburgo o Rusia y algunos de América, predominando los grandes catadores portugueses para clasificar los Porto de cada año o del Duero portugués. Actualmente se han reunido en Portugal en el hotel "Aqua Pura", en el valle del Duero, y sus clasificaciones son muy importantes para los restaurante europeos y, como es lógico, los gobiernos europeos se juegan mucho en prestigio de sus productos vinícolas. Por cierto, en cuanto a vinos españoles, de pasada citan los de Rioja, pero sin darle importancia, ante los vinos franceses, Chablis, Muscadet, Saumur, Tourene, Rieslin de Alsacia, Burdeos, Borgoña, portugueses del Duero o los Oporto y Madeira, Fendant suizo, los vinos de Alemania, Franconia y Bade-Wutemberg, Austria y Luxemburgo, los Frascati italianos o Traminer y los de Sicilia, los Furmint yugoslavos y búlgaros o los Tokay de Balcanes, sin olvidar los Mucats de Europa oriental.

En algunos restaurantes de lujo europeos, sus menús tienen cartas de vinos africanos con las marcas de Marruecos o Argelia, como los de Medea, Tlemcen, Mascara, Zaccar y Aín Bessem, el Alicante de Oran o la zona de Annaba y Túnez, con su gran vino Magón, y, últimamente, la llegada de buenos vinos sudafricanos. Los millones de africanos en Francia suelen escoger los vinos de nuestro continente y así favorecer su importación y puede que algún día no muy lejano, se puedan incluir los vinos canarios de la República Federal Canaria, por la que debemos luchar todos y poner nuestras energías en vez de buscar unas apelaciones de origen, que siempre serán una vulgar subespecie española a la que nadie hará caso en los buenos hoteles y restaurantes europeos, por muy buenos que sean nuestros caldos.

* Abogado