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Sanidad

Cirujanos de A Coruña trasplantan con éxito a un menor tras pasar dos meses conectado a un corazón artificial en la UCI

Aplican por primera vez en España la técnica de asistencia ventricular mínimamente invasiva en población infantil: “Lo peor fueron las ocho semanas de espera”

Los doctores Carlos Velasco y María García Vieites, cirujanos cardíacos del Chuac, en quirófano. Cedida

El Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) ha escrito un nuevo capítulo, con final feliz, en su historia trasplantadora, tras realizar con éxito una cirugía de ese tipo a un adolescente andaluz que pasó dos meses conectado a una asistencia ventricular [el dispositivo denominado, comúnmente, 'corazón artificial'] en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). La intervención llevada a cabo por los especialistas coruñeses es pionera en España, dado que nunca antes en el país se había abordado un trasplante cardíaco con una asistencia ventricular mediante técnica mínimamente invasiva en población infantil. Tuvo lugar el pasado 7 de septiembre, y el paciente, de 14 años, lleva ya tres semanas fuera del hospital, ahora a la espera de someterse a un control rutinario para regresar con sus padres a Almería, donde residen.

“El paciente se encuentra muy bien y podrá volver a su ciudad en un breve periodo de tiempo. Recibió el alta hospitalaria a los diez días del trasplante, y estamos a la espera de hacerle un segundo control, de forma ambulatoria, para comprobar que todo sigue en orden y que pueda volver a su casa”, explica Carlos Velasco, cirujano cardíaco del Chuac y miembro del equipo que realizó la intervención, quien no oculta su entusiasmo por el feliz desenlace, dado que el trasplante se hizo de rogar dos meses pese a que, inicialmente, esperaban que fuese “cuestión de una semana, o diez días como máximo”, debido al agravamiento del estado del adolescente a su ingreso en la UCI del Teresa Herrera, que obligó a incluirlo en la llamada “urgencia 0”, es decir, con prioridad absoluta para ser intervenido en caso de aparecer, en cualquier punto de España, un órgano compatible.

“La cirugía fue estupendamente. No hubo ninguna complicación, de hecho, fue un trasplante sencillo, tal y como habíamos planteado en nuestro estudio previo. Lo más complejo fue simplificar todo el proceso”, especifica el doctor Velasco, quien refiere que el uso de los dispositivos de asistencia ventricular es “muy frecuente” en menores que “no aguantarían el tiempo de espera, hasta un trasplante, sin una máquina que sustituyese la función del corazón”, y la novedad, en este caso, es llevar a cabo la técnica mediante una mínima incisión. “La asistencia ventricular es como una terapia de puente mientras se espera la llegada de un órgano sano. Es un dispositivo externo, de mayor tamaño que el corazón mecánico completo, y su funcionamiento es igual: extrae la sangre del paciente y la devuelve al cuerpo a la presión idónea para que se distribuya por todo el organismo. La diferencia es que este último aparato puede convertirse en una terapia definitiva sin llegar al trasplante, que siempre es la mejor opción en estas situaciones”, detalla el cirujano cardíaco del complejo hospitalario coruñés.

El paciente, apunta el doctor Velasco, “tenía un diagnóstico de miocardiopatía dilatada desde la infancia “, estaba “en seguimiento en su hospital de referencia” [el Reina Sofía de Córdoba], pero “no había entrado en lista de espera de trasplante cardíaco porque se encontraba relativamente estable”. Tanto, que la familia viajó desde Almería a Vigo para pasar sus vacaciones, y fue estando en esta ciudad, cuando el adolescente sufrió “un empeoramiento brusco” que motivó su derivación a A Coruña, donde tuvo que ingresar en la UCI del Materno Infantil Teresa Herrera “debido a un fallo cardíaco agudo por descompensación de su patología de base”.

“En la valoración inicial, nos planteamos trasladarlo a su hospital de referencia para que estuviese con su familia, pero en las primeras 12 horas de ingreso en UCI fue empeorando, progresivamente, y nos vimos obligados a conectarlo a la asistencia ventricular. De no haberlo hecho así, hubiese fallecido en un plazo de 24 a 48 horas”, advierte el cirujano cardíaco del Chuac, quien sostiene que, una vez estabilizado el menor, “lo peor fueron los dos meses de espera en la UCI”. “Más aún, cuando el paciente y su familia son de fuera de Galicia, con más hijos, con lo que eso supone. El chaval pasó por bastantes momentos malos, pero la calidad humana del personal de la UCI del Teresa Herrera es increíble, y tenemos también un gabinete psicológico, tanto para los propios pacientes, como para sus padres” , resalta el especialista.

En este caso, al tratarse de un paciente de otra comunidad autónoma, se activó, también, el protocolo del programa Hogar de Corazones, financiado íntegramente por la Fundación María José Jove y que permite a los familiares alojarse, sin coste alguno, en hoteles de A Coruña destinados para ese fin.

El doctor Velasco reivindica el trabajo de “todos y cada uno” de los profesionales implicados en este nuevo hito trasplantador del Chuac, y “especialmente del personal de la UCI del Teresa Herrera”, pero, sobre todo, agradece a las familias de los donantes su “generosidad al decir ‘sí’ a la donación” en un momento “tremendamente duro”, como el fallecimiento de un ser querido. “Sin ellos, nada de esto sería posible”, concluye.

“Nunca podremos agradecer lo suficiente la labor y el cariño de todo el equipo, y en especial del personal de la UCI del Materno”

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“Puedo decir, sin dudarlo, que el pasado 7 de septiembre fue el mejor día de nuestras vidas”, resalta Isabel, la madre del adolescente de 14 años trasplantado con éxito en el Chuac tras pasar dos meses en la UCI conectado a un dispositivo de asistencia ventricular, una suerte de corazón artificial que lo mantuvo con vida hasta que, ese día, apareció un órgano compatible. Cuenta que a su hijo le diagnosticaron una “miocardiopatía” a los 8 meses de nacer, que estaba en seguimiento y que, pese a “tomar una medicación”, llevaba “una vida totalmente normal”. “Nunca había tenido ningún problema, hasta que decidimos venirnos de vacaciones a Galicia y, justo el día que llegamos, le dio un síncope en plena calle, en Vigo. Ahí empezó todo. Nos dijeron que teníamos que trasladarnos a A Coruña, porque el Chuac es el centro de referencia para patología cardíaca infantil esta comunidad, y nuestra sorpresa fue mayúscula cuando los especialistas coruñeses nos advirtieron de que el niño estaba muy grave y había que hacerle un trasplante de corazón”, rememora.

En ese momento, reconoce, se les “cayó el mundo encima”. “Nos explicaron que se podía recurrir a esta técnica, pionera en niños, mientras no aparecía un corazón compatible, y por supuesto dijimos ‘adelante’. Lo único que nos importaba es que salvasen la vida de nuestro hijo”, resalta Isabel, quien solo tiene “palabras de agradecimiento” para la familia del donante que ha “devuelto la vida” a su pequeño, igual que para todos los profesionales del Chuac implicados en un proceso que, admite, “se lleva mal”.

“Pasar dos meses en la UCI, al filo de la incertidumbre, es muy duro. Más aún para un adolescente, que es plenamente consciente de lo que le está sucediendo. Allí hubo momentos buenos y malos, lloramos mucho junto a nuestro hijo, pero siempre estuvimos arropados por el personal del Materno Infantil Teresa Herrera. Son todos maravillosos, y nunca podremos agradecerles lo suficiente su cariño y su labor”, destaca.

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