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Enfermedades

La disfagia, el trastorno infradiagnosticado que dificulta la acción de tragar

Los casos se dispararon a raíz del Covid, pues en torno a un 40% de los pacientes extubados presentan dificultades en la deglución | Su prevalencia, no obstante, ya era elevada antes y los logopedas alertan de los peligros de no tratarla a tiempo

Los logopedas alertan de los peligros de no tratar a tiempo la disfagia. ShutterStock

La disfagia se define como la dificultad para deglutir alimentos, tanto sólidos como líquidos, desde la boca hasta el estómago. Más que un trastorno en sí, este es el resultado de una gran variedad de trastornos y enfermedades. Sus síntomas pueden derivar en serias dificultades como son la desnutrición y la deshidratación, así como neumonía e infecciones respiratorias.

Existen dos tipos, la disfagia orofaringea y la esofágica. La primera de ellas es la que se origina en la zona de la faringe, dificultando el paso de los alimentos. La segunda, por su parte, sí permite el tránsito de estos alimentos más allá de la faringe, presentando las complicaciones una vez que estos bajan por el esófago. Ambas patologías se encuentran infradiagnosticadas e infratratadas, denuncian los expertos.

La orofaringea es el tipo de disfagia que más preocupa a los profesionales de la logopedia, pues las consecuencias ponen en riesgo la vida de los pacientes que la sufren. "Si hay alteraciones de la seguridad de la deglución pueden producirse atragantamientos que deriven en infecciones respiratorias, neumonías e, incluso, la muerte. Mientras, si hay alteraciones en la eficacia a la hora de tragar conlleva desnutrición y deshidratación", explica la vicedecana del Colegio Oficial de Logopedas de Andalucía, Carmen Sioli.

Esta experta en disfagia denuncia que este sea un trastorno aún infradiagnosticado. La disfagia cobró mayor relevancia a raíz de la pandemia de Covid-19, pues la intubación y la traqueotomía en los pacientes hospitalizados disparó el número de casos. En torno a un 40% de los pacientes recién extubados, y entre un 50% y 84% en aquellos que requieren traqueotomía, presentan luego dificultades a la hora de tragar los alimentos.

No obstante, la prevalencia de este tipo de trastorno ya era elevada antes de la irrupción del coronavirus: "Se estima que la disfagia afecta a más de dos millones de personas en todo el país, estando diagnosticados el 10% de todos ellos", alerta Sioli. En la orofaringea, sus causas pueden ir desde enfermedades que afecten directamente a la faringe, como faringitis o amigdalitis, hasta condiciones neurológicas como Parkinson, Enfermedad Lateral Amiotrófica (ELA), esclerosis múltiple, Alzheimer...; traumatismos craneoencefálicos y accidentes cerebrovasculares o tumores en la zona de la cabeza o cuello.

Una vez que se conocen los motivos que provocan esa dificultad a la hora de tragar, es fundamental establecer una evaluación sobre el grado de disfagia del paciente. «Es primordial darle esa importancia al momento de evaluación, para conocer los desórdenes de la deglución e identificar el grado de disfagia para poder diseñar un plan terapéutico, individualizado y eficaz para cada paciente», indica esta profesional.

El objetivo principal de los logopedas es conseguir una deglución lo más segura y eficaz posible, que permita mantener el estado nutricional y de hidratación óptimo del paciente. Existen diferentes tipos de terapia logopédica, señala Carmen Sioli, que dependerá del caso en concreto: "Una terapia indirecta, que se realiza con pacientes que tienen problemas con todas las consistencias; una terapia directa de estimulación, en la que se trabaja la activación del reflejo deglutorio y una terapia directa de deglución, en la que se trabaja con alimentos en técnicas posturables y en adaptaciones de la consistencia de los alimentos".

Aquí entran en juego los espesantes -ingrediente que se añade a los líquidos para aumentar su consistencia- y las distintas texturas que deberán adecuarse en función del grado de disfagia del paciente para evitar atragantamientos. En los casos más graves, en los que no se pueda garantizar una alimentación segura y eficaz, "deberán plantearse alternativas para mantener la aportación de nutrientes y la hidratación, como la nutrición parental - administración de los nutrientes a través de una vena- o la cirugía".

Salud mental

Cuando la disfagia no es tratada adecuadamente, sus consecuencias derivan "en un empeoramiento de calidad de vida de los pacientes". La dificultad para tragar afecta directamente a todos los ámbitos de la vida tal y como la conocemos, pues «la alimentación no es solo una cuestión de supervivencia, es un acto social de disfrute para muchas personas».

Es en este punto en el que la salud mental de estas personas se encuentra comprometida. "Otra consecuencia de la disfagia es la depresión. Que estos pacientes vean limitada su alimentación supone que vean limitadas otras cuestiones del día a día como son las reuniones familiares o con amigos o el comer por placer", explica Carmen Sioli.

Esta profesional asegura que muchos pacientes "dejan de ir a restaurantes o de relacionarse. Se van aislando y dejando de lado estas relaciones y este disfrute". En este sentido, Sioli recuerda que "hay que tener en cuenta, no solo la parte vital, sino la parte emocional y social de padecer disfagia".

Signos y síntomas de alerta para identificar un problema de deglución

Uno de los motivos principales que complican el diagnóstico precoz de la disfagia es la dificultad para reconocer sus síntomas, pues algunos de ellos pueden llegar a ser muy comunes y no llegar a alarmar al paciente.

No obstante, los signos de alerta para identificar un problema de deglución son claros. Entre ellos se encuentran la tos o el carraspeo durante o después de la deglución; atragantamientos; sensación de ahogo antes o después de tragar; cambios de voz tras deglutir; dificultad para la progresión del alimento; necesidad de varias degluciones para conseguir tragar un mismo bolo; presencia de residuos orales tras la deglución; tiempos de alimentación prolongados; cambios en hábitos alimenticios; babeo; pérdida de peso no intencionada; dificultad y esfuerzo a la hora de comer que suponen desinterés o negación o infecciones respiratorias.

Desde el Colegio Oficial de Logopedas de Andalucía denuncian, además, que el infradiagnóstico y el infratratamiento de la disfagia se debe también a "la falta de conocimiento de las funciones del logopeda, así como de la eficacia de sus tratamientos".

En este sentido, Carmen Sioli denuncia la escasez de logopedas en el ámbito de la salud, la falta de proyectos pioneros relacionados con la disfagia y la falta de procedimientos para la asistencia de pacientes con disfagia aguda. Así una de las reivindicaciones de este colegio es que "estemos más presentes a nivel hospitalario, hacemos falta en muchas áreas y esta es una de las más importantes".

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