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Entrevista
DOCTOR EMERY E. BROWN Neurocientífico y anestesiólogo de EEUU

"Mi sueño es la anestesia perfecta: que el paciente salga lúcido, sin efectos secundarios"

“El uso de fármacos para dormir es un engaño, porque no hay descanso” | ”Si podemos dar al paciente un tercio de la dosis típica, ya es un gran cambio”

El doctor Emery E. Brown, en el Chuac donde impartió una conferencia. / CARLOS PARDELLAS

El neurocientífico y anestesiólogo Emery N. Brown acaba de mostrar en A Coruña su sueño de lograr la “anestesia perfecta”: con un paciente que salga de ese coma reversible con la misma lucidez con la que entró. A cambio, este reconocidísimo doctor norteamericano se lleva de Galicia una bata personalizada por el 50 aniversario del Chuac y la intención de ver Fariña en Netflix.

A partir de la neurociencia, ¿cuáles han sido sus descubrimientos sobre la anestesia?

Lo más importante es hacer los patrones entre el electroencefalograma y los mecanismos anestésicos. Se suele decir que no se entiende cómo funcionan los anestésicos. Pongo el ejemplo de las oscilaciones lentas, donde se ve una modulación profunda de las descargas de las neuronas: se interrumpe la comunicación entre las partes del cerebro. Y eso puede seguirse paralelamente con el electroencefalograma. También está la idea de despertar a los pacientes usando un estimulante como la ritalina.

Usted indica que no hay avances en los agentes anestésicos.

Llevamos 30 años sin tener nuevos anestésicos. No hay avances neurocientíficos en ese sentido, pero nosotros sí avanzamos en las técnicas.

¿Para usted lo ideal es una anestesia personalizada, con seguimiento del electroencefalograma?

Exactamente, y sabiendo que puedo dar un tercio o un cuarto de la dosis típica al paciente ya tenemos bastante. Es un gran cambio. Ahora se aplican pautas sin seguir el electroencefalograma, cuando esta prueba ayuda a la calidad del paciente.

"Si podemos dar al paciente un tercio de la dosis típica, ya es un gran cambio"

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¿Qué fármacos se usan para una anestesia personalizada?

Nosotros le llamamos anestesia general multimodal. La idea se basa en un artículo que escribí con una colega mexicana en 2018. Se demuestra que con el electroencefalograma puedes seguir el nivel de inconsciencia. Hay que controlar el dolor, la anestesia general multimodal no solo elige los opioides sino también otros fármacos que tienen mecanismos distintos. Así tienes control del sistema nociceptivo, con tres o cuatro fármacos y cada uno con un mecanismo distinto. Eso también produce sedación y puedes bajar la dosis de propofol, que se usa para mantener la inconsciencia.

¿Cada fármaco dibuja un encefalograma diferente?

Sí, pero lo interesante es que cuando mezclas fármacos algunos tienen un patrón dominante. Los anestésicos que funcionan a través de GABAA (aminoácido) dominan, con la excepción de la ketamina.

El funcionamiento del cerebro en la anestesia es totalmente diferente que en el sueño.

Totalmente diferente. Si mantengo una perfusión de propofol tengo unas oscilaciones constantes. Pero con el sueño, el cerebro trabaja: descansa y se remodela para el día siguiente. En la anestesia no hay ese descanso, nada que ver con un proceso fisiológico natural. El uso de fármacos para inducir un sueño natural es un engaño, porque no hay descanso. Las compañías que los producen no te dicen que dan sedación, que puede llevar a los procesos naturales que inducen al sueño. Pero esos fármacos no pueden inducir directamente al sueño ni mantenerlo.

En pacientes que tras una anestesia general se encuentran como salidos de un sueño, ¿qué ocurre?

Los efectos del anestésico no han desaparecido. Necesitas algo que te reanime, si te doy una dosis de ritalina tras la cirugía estarás tan lúcida como antes. El paciente no necesita estar en ese estado de dormido, tras la anestesia. No debería ser así. Si vienes a la operación y tu cerebro funciona perfectamente, tras la anestesia quiero lo mismo.

Busca una mayor seguridad para el paciente.

Mi sueño es la anestesia perfecta: que el paciente salga lúcido, sin efectos secundarios. Pero los anestesiólogos no buscan ese objetivo hoy en día, dejan que el paciente se despierte solo. Pueden dar un tratamiento para esos efectos como náuseas, pero no los impiden. Los efectos secundarios se deben a que los anestésicos van a partes del cerebro a donde no deben ir.

“Me encanta Galicia y estoy aprendiendo portugués: esto me recuerda a ‘Vivir sin permiso’, que vi en Netflix”

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En la anestesia se utiliza el concepto de coma reversible, que puede dar miedo al paciente.

Pero es la realidad. Cuando veo al paciente le digo: “Señor González, yo le voy a atender en la anestesia de su cirugía, usted estará inconsciente y no recordará nada cuando salga de la cirugía, vigilaré su temperatura y respiraciones durante toda su operación”. Le estoy dando una definición de anestesia general, pero no le digo “usted va a dormir bien”. Y añado que uso el electroencefalograma para dejarlo en el estado de anestesia que quiero.

¿A dónde van las nuevas investigaciones en esta materia?

No se sabe, porque son secretas (risas). Pero vamos avanzando en las áreas de neurocirugía. Intentamos mejorar las técnicas y mejorar la anestesia, usando la neurociencia. Por ejemplo, se puede usar la ketamina para tratar la depresión. Y para la anestesia yo busco otro nivel, otra categoría: que el tránsito a la salida de la anestesia sea más natural. Si tienes una técnica más precisa, por eso es importante entender la neurociencia para controlar todos los mecanismos del cerebro y evitar esos efectos de los que hablábamos: las náuseas, los vómitos. Vamos a necesitar nuevas técnicas, porque estamos atrapados en la siguiente situación: podemos avanzar con los anestésicos que tenemos, pero cada uno de ellos va a distintos sitios del cerebro. El propofol funciona en la corteza y el tálamo, pero también en el tronco cerebral. Funciona porque produce inconsciencia, pero también da lugar a esos efectos secundarios como un estado somnoliento tras la anestesia.

¿Cómo se encuentra en Galicia? Habla un castellano perfecto, creo que está aprendiendo gallego.

En la universidad ya estudié francés, español y un primer año de portugués. Sigo aprendiendo portugués, no gallego, aunque creo que son muy parecidos. Me encantan estos idiomas y Galicia, donde ya estuve de vacaciones hace años. Y me recuerda a la serie Vivir sin permiso, que vi en Netflix.

“Con Michael Jackson, su cardiólogo violó las leyes”

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Usted participó en el juicio por la muerte de Michael Jackson. No sé si quiere hablar sobre este asunto.

Sí, sí que puedo hablar. Sin problemas.

En el juicio, el médico personal del cantante Michael Jackson fue condenado por homicidio involuntario. El artista había fallecido a causa de una intoxicación aguda de propofol y benzodiazepina, en su casa de Los Ángeles.

Intervine en el juicio para hablar sobre el uso de fármacos, y tiene todo que ver sobre lo que yo pienso del sueño. A veces lo menciono en mis charlas: recuerdo que los fármacos no llevan a un sueño natural. Y además es peligroso. En el vídeo de esta conferencia muestro que en menos de 30 segundos un paciente está completamente sedado y en estado de coma. El propofol es poderosísimo, y además no produce sueño natural.

¿Qué le parece entonces la actuación del médico del cantante, Conrad Murray?

Solo sabiendo el poder del propofol, el médico que lo atendía debía darse cuenta de que no podía hacer lo que estaba haciendo. Y ese médico no era anestesiólogo, era cardiólogo. Ese médico violó las leyes, violó los principios más importantes de la anestesia. Mientras tienes a un paciente anestesiado, no puedes dejarlo. Si él estaba en la habitación vigilando a Michael Jackson y el médico dijo que tenía que hacer una llamada telefónica, al final lo dejó solo durante 30 o 40 minutos. Al volver, Michael Jackson ya no estaba respirando. Ya había dejado de respirar. Los anestesiólogos nunca hacemos eso.

¿Cómo ha sido esta conferencia en A Coruña?

Es mi primer contacto con doctores gallegos, hablando sobre anestesia en la conferencia en el Chuac. En otras ocasiones, estuve en Barcelona y Madrid.

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