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Perros y gatos tendrán que aislarse con sus dueños contagiados con la viruela del mono

La Unión Europea insta a las autoridades sanitarias y veterinarias a hacerse cargo del seguimiento mediante test de PCR de mascotas

Un dueño pasea a su perro. E.D

Los perros, gatos y conejos tendrán que aislarse junto a sus dueños contagiados con la viruela del mono durante al menos 21 días. Se trata de una de las recomendaciones del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés), que ha publicado una serie de medidas de control para evitar la expansión de este virus por todo el continente. 

En España, el Protocolo para la detección y manejo de casos ante la alerta de viruela de los monos (monkeypox) en España, del 20 de mayo, solo hace una referencia a las mascotas. En este caso señala que se debe evitar el contacto con animales silvestres o domésticos, por lo que instan a excluir a las mascotas del entorno del paciente.

Desde que esta enfermedad surgió en África en 1970 se han identificado varios animales que actúan como reservorio de la enfermedad. Esto quiere decir que en su organismo pueden replicar el virus aunque a ellos no les afecta. "Algunos de estos reservorios son el puercoespín africano, el erizo africano, mono africano, la rata de Gambia, los perritos de las praderas y los monos asiáticos", explica el catedrático en Sanidad Ambiental de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), José Poveda, que no descarta la posibilidad de que el virus se transmita hacia otros mamíferos, como perros y gatos domésticos. Y es que estos animales podrían ayudar a expandir la enfermedad a través de los excrementos o la orina, en los que podrían depositar partículas virales en su entorno.

Se desconocen las implicaciones del contagio para la salud de los animales domésticos

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Por el momento se desconocen las implicaciones que tendría un contagio para estos mamíferos. "Los animales se convierten en reservorios a base de estar miles de años en contacto con el agente patógeno", resume el investigador. En este caso, no ha habido un contacto previo, así que tanto perros como gatos podrían ser susceptibles no solo a convertirse en reservorios de la enfermedad, sino de contraerla. Si así ocurriera, aún "no sabemos qué efectos puede tener en ellos el contagio", admite Poveda.

Dada la incertidumbre existente en torno al nuevo patógeno, toda precaución es poca. El ECDC asegura que deben ser las autoridades de Salud Pública y las veterinarias las que deben procurar el cumplimiento de las cuarentenas y el testeo de los animales de compañía "que hayan tenido un contacto de riesgo", por ejemplo, el animal de compañía de un caso de viruela del mono. No obstante, este aislamiento en el hogar solo se tendrá que realizar "si las condiciones de bienestar animal lo permiten". Esto supone el contar con un espacio cerrado al aire libre para perros, poder mantener los controles veterinarios regulares para evaluar el estado de salud de la mascota, impedir el acceso a cualquier visitante al hogar y evitar que las mascotas lo abandonen. 

España insta a excluir a las mascotas del entorno del paciente

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Cuando no se trata de mamíferos, sino de roedores, estos tendrán que ser aislados en instalaciones donde se puedan controlar, que cumplan las condiciones de aislamiento respiratorio - como un laboratorio- y las condiciones de bienestar animal - como perreras o albergues-. Además tendrán que someterse a pruebas continuas para detectar si estuviera infectado con este patógeno viral. Si no pudieran someterse a este aislamiento o seguir el control de PCR, los ratones tendrán que ser sacrificados. 

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