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Ocho de cada diez aves canarias corren el riesgo de desaparecer

Solo tres especies tienen un estado de conservación favorable | Las peores condiciones de vida se encuentran en las costas

El chorlitejo patinegro ha desaparecido de Tenerife, tras perder su población en Montaña Roja (El Médano) El Día

Ocho de cada diez aves canarias autóctonas corren el riesgo de desaparecer si no se toman medidas para mejorar su conservación y frenar la degradación de sus hábitats. Solo tres especies -de las 19 estudiadas que solo crían en Canarias- viven en una situación beneficiosa que garantiza su bienestar, el resto se encuentran en peligro, en una situación de vulnerabilidad o casi amenazadas, cuando no extintas

Así lo refleja Seo/Birdlife en la nueva edición del Libro Rojo de las Aves de España (2021), en el que insiste que estos datos «dan una idea de la frágil situación de conservación de las aves de las Islas». Estos problemas, relacionados con la descontrolada y desorganizada ocupación humana de los entornos naturales de las Islas, no solo afectan a las aves autóctonas, sino que tiene su reflejo en las más de 90 aves -especialmente las costeras- que anidan en el Archipiélago.  

Las aves cuyas poblaciones han sufrido un mayor retroceso desde 2004 son el alcaudón norteño (Lanius excubitor), el camachuelo trompetero (Bucanetes githagineus), el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus), la ganga ortega (Pterocles orientalis ), el paíño pechialbo (Pelagodroma marina), la pardela chica macaronésica (Puffinus baroli) y la pardela pichoneta (Puffinus puffinus). 

Y aunque no se han extinguido, los investigadores alertan de que algunos han sufrido retrocesos de tal calibre que han desaparecido de manera local de algunos lugares. Es el caso del Paíño pechialbo, que ha desaparecido de Alegranza, el islote del archipiélago Chinijo. Por esta razón, y pese a que la tendencia de la colonia de Montaña Clara, en Lanzarote, «parece positiva», la especie se encuentra en peligro crítico. Seo/Birdlife ha tomado esta decisión atendiendo al «hecho de que actualmente [Montaña Clara] constituye el único enclave donde se reproduce con regularidad y la imposibilidad de expansión de la especie por varias fuentes de impacto». Entre las molestias que sufre esta ave se contabiliza las actividades recreativas, la interacción con otras especies nativas que las depredan y la contaminación. 

La pardela chica ha experimentado un «marcado declive» que podría superar el 75%

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También se encuentran en peligro crítico la pardela chica y la pardela pichoneta. Ambas han sufrido una gran devaluación de su estado de conservación en los últimos 18 años, pasando de estar en peligro a considerarse especies muy amenazadas. Según las estimaciones del colectivo, la pardela chica macaronésica ha experimentado «un marcado declive» que podría superar el 75% en los últimos 25 años. Como insiste Seo/Birdlife «no se han tomado medidas para revertir esta situación», provocado por la interacción con las infraestructuras de generación energética (eólica y solar), las especies exóticas y nativas y la contaminación lumínica.

La sismicidad que se ha registrado en el entorno de El Hierro durante seis años también está detrás de estos datos de conservación. Una situación similar es la que ha provocado que la pardela pichoneta se encuentre hoy en peligro crítico de extinción. El colectivo alude a la reducción de la calidad del hábitat en su área de ocupación, la introducción de animales que los depredan, la contaminación lumínica, el choque con tendidos eléctricos y aerogeneradores, así como la caza ilegal y la inacción institucional. La presión antropogénica en las Islas es de tal calibre que ya ha derivado a la extinción local de alguna de estas especies. Es el caso del chorlitejo patinegro que ha desaparecido del último reducto que le quedaba en Montaña Roja, en el Médano (Tenerife). 

La alteración de los ecosistemas amenaza al 70% de las especies de aves de toda España

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Juan José Ramos, naturalista y gerente de Birding Canarias, ve un patrón claro en el deterioro de la fauna de las Islas. «Cuando hablamos de conservación de aves, en los ambientes forestales hemos tenido unos resultados excelentes», explica Ramos, que advierte que la situación cambia radicalmente cuando se «baja de la cota de 200 metros». Estos datos corroboran que las aves de la costa son las más afectadas. «La principal amenaza es la destrucción de su hábitat; hemos construido sin tener en cuenta ningún tipo de ordenación», lamenta el naturalista. De hecho, según el estudio realizado por Seo/Birdlife, la alteración de los ecosistemas afecta al 70,10% de las aves en toda España. No obstante, la amenaza más presente es la contaminación, que afecta al 76% de las especies. «Es el problema de la conservación, se debe enfocar mejor y trabajar en la conservación de los hábitats, de otra manera seguiremos viendo como nuestra biodiversidad desaparece». 

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