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La brecha digital, un escollo diario en Alicante para los mayores de 70 años de la provincia

El aumento de trámites telemáticos o tecnología ha obligado a los ciudadanos de más edad a aprender a marchas forzadas | Algunos solo saben usar un móvil para llamar y acuden a familiares, vecinos o asociaciones para pedir ayuda

La brecha digital ha obligado a los mayores a aprender rápidamente o a pedir ayuda para realizar gestiones del día a día. / PILAR CORTES

María coge el teléfono y llama al centro de salud. Comunica. Vuelve a llamar y da tono pero no hay respuesta. Y así llamada tras llamada y sin conseguir una cita en el médico. Ya no le llegan cartas a casa de su consumo de luz o de gas y, cuando va al banco, las operaciones tiene que hacerlas en el cajero, una caja con pantalla y números a la que está muy atenta para no equivocarse. Y ahora ha comenzado el periodo para presentar la Renta, de tramitación telemática. Todo a su alrededor ahora es digital o necesita un móvil o un ordenador para poder realizar trámites que hace un tiempo hacía a través de personas. 

Esta historia podría llevar el nombre de María o el de cualquier otra persona mayor o anciana. En la provincia, más del 50% de las personas mayores de 75 años tienen dificultades con internet o dispositivos digitales, según un informe de la Cátedra de Brecha Digital Generacional de la Universidad de Alicante (UA), de 2020. Tras la pandemia y la digitalización de muchos más servicios, ese porcentaje ha aumentado. Porque durante los últimos dos años, por ejemplo, las citas médicas se cogen antes por la aplicación, los bancos se manejan con "app" y gastos como la luz o el gas ya no llegan a casa en papel.

Dos mujeres con sus teléfonos móviles en la mano. / PILAR CORTÉS

Este fenómeno es conocido como la brecha digital y ha hecho que la población que supera los 70 años tenga que buscar la forma de enfrentarse a un mundo que en muchos casos no entienden; un abismo que se abre mucho más en los pueblos o zonas despobladas. Entre ellos, están los que tienen ayuda de hijos y nietos que se han convertido en sus gestores aunque no sean profesionales; otros acuden asociaciones o a la ayuda de vecinos; y hay una parte que ha decidido enfrentarse a la tecnología y aprender a usar las aplicaciones para seguir teniendo en su mano la gestión de su vida diaria.

La brecha digital hace referencia a la desigualdad en el acceso, uso o impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). En el caso de los mayores se le añade el calificativo de generacional. Así, muchas de las personas que superan los 65 años solo utiliza los teléfonos móviles para llamar o recibir llamadas; algunos han aprendido a utilizar el WhatsApp y otras funciones como la cámara de fotos, pero descargar aplicaciones como las de Sanidad o del banco se les hace un mundo. 

"Los mayores que no saben manejarse, al final, eso también les aísla todavía más" Alfonso Soler - Doctor en Sociología y presidente de la Asociación Gerontológica del Mediterráneo

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"Están en un mundo que no entienden y hay que ayudarles", explicó Alfonso Soler, bioquímico y doctor en Sociología, presidente de la Asociación Gerontológica del Mediterráneo. "Los mayores que no saben manejarse, al final, eso también les aísla todavía más. Si no tienen familia y viven solos tampoco tienen facilidad y pueden entrar en un bucle de aislamiento". Es "una desconexión también social". "A los mayores les suelen decir 'bájate una app' e igual no tienen ni teléfono", indicó Soler. Pero además si se añade la frase "es muy fácil" pueden pensar que "además no sabe hacerlo y no es capaz" y su única reacción es "volver a casa donde se siente seguro. Se ven arrollados por la tecnología".

Una farmacia en Alcoy que ayuda a los mayores con sus citas médicas. / JUANI RUZ

Así que la ayuda de familiares, amigos, vecinos o asociaciones se ha convertido en algo clave. Incluso los comercios de confianza del barrio. Miguel Doménech es el propietario de la Farmacia Alameda, situada en la conocida avenida del mismo nombre en Alcoy. Este farmacéutico lleva mucho tiempo ayudando a los mayores en gestiones con sus medicamentos, como renovar tratamientos o si una dosis no está correcta, o en sus citas médicas. "Muchos no se defienden y ofrecemos como favor coger la cita en el médico". Porque con la pandemia "las citas o las llamadas al centro de salud han sido imposibles" pero la salud no espera. "Dentro de las posibilidades que tenemos les ayudamos, por ellos y por nosotros, porque también se solucionan antes los problemas", indicó Doménech.

"Dentro de las posibilidades que tenemos les ayudamos, por ellos y por nosotros, porque también se solucionan antes los problemas" Miguel Doménech - Farmacéutico

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En la labor de ayudar a los mayores entran también las asociaciones o las administraciones públicas. En Alicante 16 alumnos de entre 60 y 89 años arrancaron hace unos días en la Sede de la Universidad de Alicante un curso para aprender a manejar su móvil, pero sobre todo la aplicación de la Conselleria de Sanidad que permite gestionar las citas con el médico. Con edades comprendidas entre 60 y 89 años. La Mesa Comunitaria de San Blas el Vicerrectorado de Igualdad de la Universidad de Alicante y el Aula de Salud han sido los impulsores de esta iniciativa. Junto a ellos, ayuntamientos de la provincia como San Vicente o La Nucía ofrecen cursos para acercar la tecnología y el mundo digital a los más mayores.

Existen otros ejemplos como el de la Asociación de Vecinos Campoamor Plaza de América, presidida por Luis Romero. Desde el centro de mayores ayudan a aquellos que no saben usar la tecnología a descargarse el certificado de vacunación o cualquier otra gestión que les haga falta. El presidente de la entidad reivindica que las administraciones públicas deberían implicarse más en estas cuestiones: "Hacen cursos en Alicante pero queremos que los hagan en los centros de mayores para que no tengan que desplazarse". Para él sería fundamental que enseñaran aplicaciones de mensajería pero también otros servicios: "Ya no llegan las cartas de la luz o el agua y hace falta una persona al lado que ayude pero por desgracia hay quien no tiene familia. Hay muchas personas solas". 

Romero, de 66 años, afirma en su caso que "me manejo, aunque no como los jóvenes". Manda correos o utiliza algunas "apps" pero "mi hija y mi yerno, que es informático, son los que me ayudan". Así indicó que "nuestra generación solo hemos hecho que trabajar". 

"Hacen cursos en Alicante pero queremos que los hagan en los centros de mayores para que no tengan que desplazarse" Luis Romero - Presidente Asociación de Vecinos Campoamor Plaza de América

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Echar mano de los familiares en el día a día es lo que hacen miles de mayores en la provincia ante la barrera de no saber manejarse con dispositivos o en internet. Entre los trámites más frecuentes, coger esas citas del médico, gestiones del banco, recibos de la luz, el gas, la compañía telefónica y ahora, por ejemplo, la Renta. Así, muchas empresas de servicios o compras ya solo operan por internet o, incluso, ofrecen precios más ventajosos de forma digital que si es presencial. Por ejemplo, ante el alto precio de la luz, hay ofertas para reducir el coste, aunque solo se ofrecen en internet a la vez que también solo se puede consultar el consumo de forma digital. 

Daniel Rodes y su abuelo frente al ordenador haciendo trámites. / PILAR CORTÉS

Daniel Rodes, vecino de Alicante, ayuda a su abuelo que tiene 93 años junto con su padre. Entre los dos hacen gestiones básicas como las citas médicas o ir al cajero: "Le acompañamos o vamos nosotros directamente", algo que hacen muchos hijos y nietos no solo por la tecnología, sino porque no tengan un susto con el dinero. "Ni lo entienden ni saben que existen móviles, WhatsApp, redes sociales...", indica Rodes. El "tema tecnológico y de pagos les supera". 

Excepciones en mayores

Pero como en todo, hay muchas excepciones de personas de 60, 70, 80 o 90 años que se mueven como pez en el agua en el mundo digital. Muchos de ellos porque aún trabajan y han tenido que aprender a la carrera a utilizar aplicaciones para comunicarse, sobre todo en pandemia. Otros porque son capaces de enseñarse cómo funciona un dispositivo electrónico y tienen hasta redes sociales.

"No veo lo de estar delante de un ordenador, ¿para que quiero a mi edad perder una hora diaria para que me enseñen?" Santiago Sáez Guerrero - Vecino de Alicante (75 años)

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Santiago Sáez Guerrero tiene 75 años y es vecino de Alicante. Vive en un edificio intergeneracional de la ciudad, es decir, donde personas mayores conviven con jóvenes que colaboran y les ayudan. Este alicantino está en un punto intermedio: se maneja con algunas aplicaciones móviles pero, por ahora, no quiere aprender más. "Ahora es todo muy moderno. Yo leo los periódicos todos los días en el móvil, es lo que más o menos necesito", explicó. Pero además tiene la aplicación del banco en el móvil que también maneja: "Por una parte me he visto obligado a enseñarme". Para el resto, la presidenta del edificio, del que él es vicepresidente, le ayuda y "para la Renta conozco a un chico que también". 

Sáez junto a una vecina frente al ordenador. / PILAR CORTÉS

Hace unos años se apuntó a un curso para aprender, pero ya no quiere más. "Lo veo todo un adelanto pero para nosotros es muy triste. Hoy tocas un botón y sale todo" pero no le llama la atención: "No veo lo de estar delante de un ordenador, ¿para que quiero a mi edad perder una hora diaria para que me enseñen?" porque "prefiero salir a pasear, a tomar el sol". 

Como Sáez hay más casos, personas más allá de los 70 que aprenden lo básico para enfrentarse al actual mundo digital. Pero también hay una gran cantidad de personas que no tienen los recursos para tener un dispositivo o ni siquiera Internet en casa. En esos casos, la solidaridad de los más cercanos permite que no caigan en una desconexión no solo digital, sino social.

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