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INVESTIGACIÓN | Fauna marina

Detectan pesticidas en el hígado de lubinas por ingesta de microplásticos

Un grupo de científicos de la ULPGC firma el primer estudio que revela el daño del plástico en la salud de los peces al transferir contaminantes químicos a su organismo

Las investigadoras del grupo Eomar del Instituto Ecoaqua, Alicia Herrera (i) y Andrea Acosta en la sede de la Facultad de Ciencias del Mar de la ULPGC. ULPGC

Los plásticos que se vierten al mar, –botellas de agua, platos, cubiertos, bolsas...–, se van fraccionando en pequeños trocitos que son ingeridos por las especies marinas. Científicos de tres institutos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) han desarrollado la primera investigación que chequea los efectos del consumo de esos microplásticos en la salud de los peces y han descubierto en el 78% de las lubinas estudiadas que presentaban pesticidas y otros contaminantes químicos persistentes en el hígado derivados de dicha ingesta.

«Al plástico, en su trayecto por el océano, se le pega pesticidas como DDT, los policlorobifenilos (PCBs), que están en el océano en muy bajas concentraciones, porque se usaron hace tiempo y aunque ya están prohibidos, siguen en el mar, y a ello se le suma los retardantes de llama bromados (BDEs) que se usan en la fabricación de los mismos y otro tipo de aditivos y colorantes. Todo ello va a parar a los organismos de los peces por la ingesta de los microplásticos», indicó la investigadora del grupo Eomar del Instituto Universitario de Acuicultura Sostenible y Ecosistemas Marinos (IU-Ecoaqua), Alicia Herrera, autora principal del artículo publicado en la revista científica Science of The Total Environment.

Detectan pesticidas en el hígado de lubinas por ingesta de microplásticos. ULPGC

El análisis partió de investigaciones previas del grupo de Ecofisiología de Organismos Marinos (Eomar) en aguas de la playa de Las Canteras, en la capital grancanaria, donde en las zonas de máxima acumulación de basura marina hallaron un 10% de microplásticos en las muestras de zooplancton, «algo que indicaría que un animal que se alimenta de plancton podría también estar ingiriendo esa misma proporción de plástico».

Para determinar qué efecto podría tener la ingestión de un 10% de plástico con el alimento, y a su vez, el efecto de los contaminantes químicos asociados, científicos de tres institutos de investigación de la ULPGC -IU-Ecoaqua, iUIBS, e iUNAT-, sometieron a diversos ejemplares de lubinas durante dos meses a distintos tratamientos experimentales en condiciones controladas en las instalaciones del Instituto Ecoaqua en Taliarte.

Los peces estudiados estuvieron divididos en tres grupos y sometidos a tres tratamientos alimenticios diferentes, con una dieta basada en: pienso sin microplásticos; pienso más un 10% de microplásticos comerciales sin contaminantes químicos, y pienso más un 10% de microplásticos «reales» colectados del medio.

«Es la primera vez que se hace un experimento a largo plazo con microplásticos reales, y los resultados fueron, bajo mi punto de vista, muy alarmantes, porque estos contaminantes a los 60 días del estudio aparecieron en el hígado de las lubinas». Confirmaron que la ingestión de microplásticos no es inocua, los contaminantes químicos derivados de los microplásticos se acumulan en el hígado. «Sabemos que vienen de ahí porque ni en el tratamiento sólo con pienso, ni en el tratamiento de microplásticos vírgenes y pienso aparecieron».

El imparable aumento en la producción de plástico y el mal manejo que se hace en la actualidad de los residuos, provoca que la contaminación por plástico en el mar aumente cada año. E. D.

Lo que llega del mar a la mesa

A partir de los resultados del estudio realizado por los investigadores de la ULPGC, el grupo Eomar, del Instituto Ecoaqua ha empezado a trabajar en un proyecto a largo plazo, para ver si estos contaminantes químicos, además de acumularse en el hígado en altas concentraciones, pueden acumularse también en el tejido muscular de los peces. «Al fin y al cabo, el tejido muscular del pez es lo que nosotros comemos, por lo que queremos estudiar los posibles efectos en nuestra salud», indicó la investigadora de Eomar, Alicia Herrera. Los resultados expuestos de la investigación, ponen de manifiesto el peligro de la contaminación marina por microplásticos, y su transferencia a la cadena trófica. Esto sumado al vertido de contaminantes químicos al mar, convierten a esta problemática en uno de los mayores retos medioambientales a los que se enfrentará la humanidad en un futuro.

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