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CRISIS DEL CORONAVIRUS
Héctor Rodríguez Dentista

Héctor Rodríguez: «El enjuage para la Covid sería como el jabón de fregar, pero dirigido al virus»

El dentista Héctor Rodríguez, que participó en la creación del enjuague bucal para desactivar la Covid-19.

Un estudio en el que ha participado el dentista gijonés Héctor Rodríguez ha descubierto que un tipo de enjuague bucal logra desactivar al 99,99 % la Covid-19 en la boca, entre una y hasta cinco horas. «El colutorio destruye la capa lipídica, o sea, la ‘piel’ del virus, lo que significa que, aunque el virus mute en diversas variantes, esta sustancia sigue siendo eficaz», explica Rodríguez.

¿Cómo funciona ese enjuague bucal que logra desactivar al 99,99 % la Covid en la boca?

Funciona como todos los colutorios que usan los dentistas desde hace años. Entran en boca, te enjuagas y la mayoría, hasta ahora estaban diseñados solo contra bacterias, pero este tiene una formulación que ayuda a combatir la covid porque el D-limoneno bioencapsulado deshace la capa lipídica externa del virus. Sería casi como el jabón que usamos para fregar los platos, pero dirigido a virus. Hay publicaciones entre varios equipos del mundo y nosotros mismos en nuestra publicación científica comparamos otros productos de venta libre y encontramos que el nuestro con nuestra formulación de D-limoneno hacía que se llegara al 99,99%. La persona que lo utiliza, el paciente de la consulta o el paciente que ve un anestesista antes de entubar se enjuaga durante 30 segundos con diez mililitros y eso permite que la boca de esa persona esté con una baja carga viral, en caso de que tuviera virus, durante, entre una y cinco horas. 

¿Por qué hablamos de entre una y cinco horas?

Porque si vas al dentista o a hacer alguna cosa que no implique comer algo después o beber puede durar hasta cinco horas. En función de lo que se haga después va a durar menos. Por ejemplo, un grupo de gente queda a cenar en un sitio cerrado y no sabemos si hay alguien positivo o no, asintomático o lo que sea. Se enjuaga todo el mundo, baja la carga viral, hacen su comida sin la mascarilla, evidentemente, y se van todos. La ventaja es que hemos disminuido la carga viral de ese grupo de personas. No es más que una capa más de protección. Hay doctores que llevan, desde el inicio de la pandemia, hablando de explorar el uso de colutorios porque son un elemento más que ayuda a evitar que haya virus en el aire, evitan la transmisión. Son como una mascarilla más. Ese es el objetivo principal. 

Al durar tan poco el efecto, se tiene que utilizar para momentos concretos, ¿no?

Sí y que tampoco tiene sentido que dure más. Lo tiene cuando vas a estar en una consulta de dentista, si el anestesista te pide que lo hagas o un logopeda, pero luego en la vida real también te sirve para utilizarlo en tu casa si vienen unos amigos porque no sabes si pueden transmitir el virus y así no les tienes que pedir una prueba de antígenos. Se ayuda ese rato de reunión a que en el ambiente haya menos carga viral. 

¿Está más que comprobada su eficacia?

El protocolo que utilizamos nosotros es el mismo que se ha empleado con otros colutorios en los últimos 50 años de investigación. Lo único novedoso es que en el nuestro se añadió un sistema para que fuera más fácil dictaminar si el Sars-Cov-2 quedaba eficazmente destruido. Se está a punto de comercializar ya en toda Europa y lo están vendiendo ya en varios países de América, así como en EE UU. En Europa ya tiene la aprobación de su eficacia. Lo primero que hay que mostrar para aprobar un producto nuevo como un colutorio es la eficacia contra diferentes bacterias, virus y hongos. Los virus que se piden no incluyen el Sars-Cov-2. Por eso una de las novedades del artículo es que hemos demostrado que sí funciona con él.

De modo que ya se está comercializando...

Sí, en España ya quedan pocos días para entrar en el mercado. El grupo que hizo el trabajo lo realizó de manera completamente independiente de los que iban a fabricar el producto porque es la única forma, desde el punto de vista ético, de que pudiéramos hacer algo objetivo y eso forma parte de lo que piden las revistas médicas, como en la que publicamos, Healthcare, que tiene un elevado índice de impacto. Publicar aquí suele ser complicado. 

¿Publicar en estas revistas supone una difusión para la venta y comercialización?

Al comercializador sí le supone una evidencia científica de alto nivel, un escaparate de prestigio. El equipo investigador, que somos personas de cinco países, ha sentido que el ego sube porque te han admitido el trabajo en esta revista con un impacto de un 99,99% mayor que el de las revistas dentales. Queríamos que se difundiera más, pero en el sector médico. Nuestra independencia fue tal que la empresa ni tan siquiera pagó la publicación, lo hizo la cátedra de periodoncia de la Universidad de Milán, uno de los coautores. Nosotros queríamos independencia.

¿Se venderá en farmacias cuando llegue?

Sí. El coste será, seguramente, de cuatro o cinco euros como en otros países para ser competitivos porque no deja de considerarse una marca y un producto nuevos. Tendrá el tamaño de otros colutorios. La mayoría de los países están vendiendo unas monodosis para que si vas a un evento te enjuagues antes de entrar. 

Participan científicos y universidades de cinco países (Estados Unidos, México, Colombia, Italia y España). ¿Cuánto tiempo han tardado en realizarlo? ¿Qué técnicas han utilizado? ¿Cuál ha sido el procedimiento?

Un año y medio desde que empezamos a hablar de ello hasta que se empezó y se terminó de publicar el artículo. El periodo de hacer la fórmula duró bastantes meses. Primero hubo una parte en que un doctor de Colombia y un químico hicieron lo del D-limoneno bioencapsulado. Sabíamos que servía, pero que para utilizarlo en un colutorio había que emplear alguna técnica química para reducir su tamaño, que es lo que hace la bioencapsulación. A partir de ahí se empezó a desarrollar todo. Luego encontramos el lugar para hacer las pruebas. El protocolo del ensayo se hizo con muestras de PCR de pacientes que tenían el Sars-Cov-2, lo cual nos permitió trabajar con el virus real, lo que era prácticamente imposible en cualquier lugar del mundo en ese momento.

El colutorio destruye la capa lipídica, es decir, la piel del virus, lo que significa que, aunque el virus mute en diversas variantes, esta sustancia sigue siendo eficaz...

En el virus este la capa exterior donde están las famosas espículas, que mutan a veces, sigue siendo una capa lipídica. Esto actúa como una especie de jabón y la destruye. Si el virus no tiene la capa exterior el ARN no puede entrar en la célula porque se han abierto las espículas. 

¿Qué diferencia hay entre este y otros descubrimientos para luchar contra la Covid?

Este es uno, que siendo un método tan económico, no se ha tenido tan en cuenta porque el cálculo de precios puede salir a 0,03 euros cada enjuague. Todos nos tenemos que vacunar, tener una higiene personal buena y utilizar las mascarillas, pero la OMS, por ejemplo, tardó un año y medio en reconocer que era un virus que se transmitía por aerosoles. Con ello se añade una capa más de protección al quitarse la mascarilla. El virus se acumula, sobre todo en la boca y en la zona de la nariz. Si tú en la saliva y en las glándulas salivales logras que baje la carga viral también harás que haya menos virus en el cuerpo de esa persona que tenga posibilidad de infectar células y, sobre todo, de trasmitir por aerosoles. La mascarilla nos evita absorber aerosoles de la gente que está alrededor, pero si ya salen con menos virus habrá menos posibilidad de contagio. 

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