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El cierre del aeropuerto palmero obliga a Binter a destinar más plazas a pacientes

El SCS refuerza el contacto entre la gerencia de La Palma y la aerolínea tras comprobar que algunas personas tenían problemas para acudir a sus citas médicas en Tenerife

El Aeropuerto de La Palma sigue este jueves inoperativo por la acumulación de ceniza procedente del volcán E. D.

El cierre del aeropuerto de La Palma –que ya suma cinco días de inactividad– ha obligado al Servicio Canario de la Salud (SCS) a tomar medidas para que, una vez se restablezca la normalidad, los pacientes que deben ser derivados al Hospital Universitario de Canarias (HUC) tengan prioridad a la hora de coger un vuelo.

Y es que, en los últimos días, a la inactividad aérea se ha sumado la gran afluencia de personas que están llegando a La Palma para ver el volcán, lo que ha provocado que algunos pacientes se vean sin plaza para acudir a su cita médica. Los más perjudicados por esta situación han sido los pacientes con cáncer, dado que en la isla no hay servicio de radioterapia, aunque sí de quimioterapia. Esta prestación no se proporciona en La Palma porque se trata de una maquinaria altamente especializada y las islas no capitalinas suelen carecer de este tipo de servicios. En cualquier caso, como indica la Consejería de Sanidad, no se trata de intervenciones de urgencia, por lo que los pacientes aún pueden acudir en barco a su cita. Como ocurre en el resto de las islas, los gastos derivados son sufragados por la Administración, ya que existe una orden de pago de dietas tanto para el traslado como para las dietas y la pernoctación que incluye al paciente y un acompañante.

Pese a ello, la administración se ha puesto en contacto con Binter para tratar de adecuar las plazas en sus aviones a las necesidades del servicio. De esta forma, han llegado al acuerdo de que ña aerolínea se coordinará con la Gerencia de Servicios Sanitarios de La Palma, ostentada por Mercedes Coello, para que pueda estar al tanto de las necesidades de la Administración. Como explicó Binter a este periódico, «se trata de un seguimiento directo junto a sanidad para garantizar que estos pacientes se puedan desplazar». En este sentido, Sanidad tendrá que proporcionar a Binter con dos días de antelación la lista de pasajeros «con el fin de que podamos trabajar en su desplazamiento con garantías». Estas nuevas plazas se sumarán, en caso de que sea necesario, a las que ya se destinan normalmente a los pacientes en estado de urgencia. Y es que Binter y la Consejería de Sanidad cuentan desde hace muchos años con un convenio en el que se establece estas directrices de colaboración entre ambas entidades. Con esta solución, esperan que, una vez se reactive el servicio, los pacientes sean prioritarios a la hora de coger un avión para llegar hasta su hospital de referencia. Para los pacientes con un problema más urgente –como el que puede acarrear un accidente con múltiples lesiones– que, por ende, no es solucionable en el hospital insular, se ha previsto que estos pacientes viajen en ambulancia medicalizada en el barco hasta Tenerife, lo que supone al menos 2 horas de recorrido.

La Consejería de Sanidad afirma, además, que la afección que está teniendo el volcán de La Palma en la población está siendo mínima, por el momento. Como explica la Administración, los servicios sanitarios de la isla no han atendido grandes emergencias y la asistencia –en referencia al volcán– ha estado limitada a problemas respiratorios.

Según Carlos Cabrera, neumólogo del Hospital Doctor Negrín, una sola y corta exposición puede tener efectos inmediatos. «Estos compuestos son todos irritantes de las vías respiratorias», señala el especialista, que insiste en que las consecuencias pueden ir desde sufrir un leve dolor de garganta o picor en los ojos, hasta sufrir una pseudoasma, con ruidos respiratorios y problemas para respirar. Este tipo de cuadros clínicos suelen ser agudos –es decir, no se mantienen demasiado en el tiempo–. La inhalación continua de estos gases, sin embargo, sí puede acarrear problemas de salud crónicos, especialmente en personas con problemas cardiovasculares de base –quienes pueden desarrollar crisis asmáticas y EPOC–, pero también en aquellas personas sanas. «Estas sustancias son irritantes indirectos que provocan una inflamación en el árbol bronquial, estrechando las vías aéreas», relata Cabrera. Estos riesgos se reducen tanto con la menor exposición como si se utiliza la protección adecuada. La protección respiratoria más efectiva para adultos es usar una mascarilla FFP2 bien ajustada. Otro tipo de mascarillas, como las quirúrgicas o las higiénicas, pueden no ser adecuadas al no adaptarse bien a la cara.

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