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Acuerdo extrajudicial

265.000 euros de indemnización por no diagnosticar a tiempo un cáncer de mama

Un ginecólogo mantuvo durante dos años que el tumor que tenía la mujer era benigno, sin hacerle las pruebas necesarias para detectar su gravedad

Joan F. y su hijo, frente al CAP Norte de Vic, este viernes, donde fue atendida la mujer fallecida.

“Fue un calvario”, recuerda Joan F. Su mujer, Anna, falleció en 2019, con 40 años, a causa de un cáncer de pecho que los médicos diagnosticaron cuando era ya demasiado tarde. Una negligencia reconocida de forma explícita por la compañía de seguros SHAM, encargada de la responsabilidad civil del CatSalut, que, tras un acuerdo extrajudicial, ha indemnizado al marido de la paciente, Joan, y a su hijo, de cinco años, con 250.000 euros, así como a la hermana de Anna, con otros 15.000 euros, según la documentación a la que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, diario perteneciente al mismo grupo de comunicación que este medio. Un juez de primera instancia de Barcelona avaló dicho pacto. La compañía ha aceptado el pago de esa cantidad para evitar que el caso llegara a juicio.

La odisea fatal de Anna comenzó en febrero de 2016, cuando Anna es derivada por su médico de cabecera a consulta ginecológica, dado que la paciente se había palpado un bulto en la zona de la mama. Tras la exploración, el ginecólogo solicitó una ecografía de lo que, según él, era un “tumor benigno”. La prueba certifica la existencia de la tumoración. “Nos dijeron que el bulto era producto que se había formado por la leche, ya que mi mujer estaba dando de mamar a nuestro hijo”, asegura Joan. “No hicieron ninguna punción, ni una mamografía; no se siguió el protocolo. Se a mi esposa le hubieran realizado estas pruebas, igual todo hubiera sido diferente”, insiste.

Al cabo de dos años, en enero de 2018, la mujer vuelve al ginecólogo que le había visitado. El facultativo anota que la tumoración está “igual” y solicita otra ecografía. Sin embargo, al cabo de tres meses, aún sin haberse hecho esta prueba, la paciente acude al centro médico al notar que el nódulo había crecido, según la demanda firmada por el abogado José Aznar Cortijo, de Verdún Legal. Su ginecólogo reclama entonces al Hospital de Vic, donde vivía la paciente, una intervención quirúrgica para valorar si debe extirparse el nódulo, aunque, según la demanda, sigue insistiendo que era un “tumor benigno”. Es el 17 de julio de 2018 cuando, al final, se le diagnostica el “carcinoma metastásico”. El cirujano le comentó: “¿Sabes lo que tienes aquí? Es cáncer”, relata el marido de Anna. “Luchemos a tope, pero lo malo fueron los dos años hasta que no se le hizo el diagnóstico real”, insiste.

Quimioterapia sin resultado

A partir de esa fecha, todo fue rápido. Después de tres ciclos de quimioterapia, los médicos recomendaron la mastectomía y el vaciado de la axila. En enero del 2019, a mujer se sometió a la intervención quirúrgica. A pesar de ello, el cáncer siguió avanzando y apareció metástasis. En marzo, Anna ingresa de urgencias en el Hospital de Vic con un cuadro de nauseas, vómitos, anorexia y pérdida de peso. El tratamiento no funciona y la mujer fallece el 11 de marzo.

Los hechos son consecuencia de “un defecto asistencias en el tratamiento” de ese bulto en el departamento de Ginecología del CAP Nord de Vic, según el abogado de la familia de la fallecida. Por culpa del retraso en el diagnóstico, apunta, y del “tratamiento inadecuado”, el tumor ya había producido la metástasis a otros órganos y acabó provocando la defunción de la paciente. A su entender, la negligencia médica es causa directa del ginecólogo que la atendió en un primer momento, que “no siguió el protocolo establecido”, ni le realizó determinadas pruebas, como la punción y la mamografía. En opinión del abogado José Aznar, “es necesario e imprescindible revisar los protocolos de actuación médica para casos como el que nos ocupa y remitir al paciente a un centro especializado, haciendo las pruebas diagnósticas en el tiempo habilitado para evitar daños reparables”.

Joan F. ha contado durante todo este tiempo con la ayuda de amigos y familiares, afirma. Han sido su apoyo durante estos meses plagados de tristeza, Se encontró de repente viudo (no cobra la pensión porque era pareja de hecho no registrada) y con un niño pequeño a su cargo. “Nos tuvimos que espabilar”, argumenta. “Lo que pretendemos es que lo que nos ha pasado, no le pase a nadie más”, sentencia.

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