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Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

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Román Rodríguez en el pleno del Parlamento E. D.

Que dice el sociobarómetro canariense que si se celebraban hoy elecciones autonómicas el PSOE conseguiría nada menos que hasta treinta diputados. Como la mayoría absoluta de la Cámara está en 36 escaños, por miserable que fueran los resultados de sus aliados podría mantenerse la actual alianza gubernamental cómodamente. A mí ni me asombra ni me irrita este pronóstico. ¿Para qué creen ustedes que se ha resucitado el Sociobarómetro de marras? En su anterior encarnación el Sociobarómetro –instrumento demoscópico creado por impulso del presidente Román Rodríguez– adelantó unos meses antes de las elecciones de 2003 que Coalición Canaria conseguiría entre 25 y 27 diputados. Finalmente, con Adán Martín como candidato presidencial –Rodríguez supuestamente sería vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda– CC obtuvo 23 escaños, uno menos de los que disponía hasta entonces. En esos comicios la participación alcanzó el 62,7%. Una de las carencias que se encuentra en esta última encuesta es, precisamente, el porcentaje de participación sobre el que se realicen las prospecciones a partir de las encuestas telefónicas.

Quizás es posible. Quizás una subida de dos puntos porcentuales de intención de voto pueda traducirse nada menos que en cinco diputados más. Más difícil resulta admitir que Nueva Canarias pueda obtener nada menos que siete diputados, dos más que en 2019. ¿De dónde los saca? En atención a su implantación municipal solo podría conseguirlos en Gran Canaria, es decir, disputándoselo al PSOE en la circunscripción en la que los socialistas son más fuertes. No lo lograrían, según el propio sociobarómetro, en la lista regional, en la que solo alcanzarían un escaño, como hace tres años y medio. Es un misterio difícilmente dilucidable. Que determinados medios de comunicación, en cambio, elijan para titular las horquillas más altas para los partidos que ocupan el Ejecutivo se me antoja mucho más comprensible.

Los mismos responsables del sociobarómetro advierten, muy juiciosamente, que sus resultados reflejan un momento coyuntural y las elecciones todavía están lejos. No tan lejos en realidad, ya que prácticamente todos los partidos –y con más intensidad, medios y sagacidad el PSOE– llevan semanas en campaña. Pueden ocurrir muchas cosas. La izquierda del PSOE puede presentarse dividida –con Noemí Santana enfrentándose a Mary Pita en Gran Canaria y Alberto Rodríguez en Tenerife– y quedarse sin un solo diputado: esos votos disgregados no beneficiarían necesariamente a un potencial crecimiento socialista. David Cabrera, frente a su Agrupación de Electores por El Hierro, podría llevarse dos de los tres diputados de su circunscripción, perdiéndolos CC y el PSOE, y gracias al pacto suscrito por los disidentes de AHI con la ASG, Casimiro Curbelo disfrutaría de un grupo parlamentario de cinco diputados. Cualquier acontecimiento nacional o internacional relevante –guerra, inflación, escándalos políticos, estancamiento económico– tendría un impacto relevante en las expectativas de los ciudadanos. Frente a aquellos extasiados por el bibloquismo partidista y chamanes de la polarización ideológica creo que el mejor escenario colectivo, al día siguiente de las elecciones autonómicas, desemboca en una fórmula de gobierno más transversal y consensual que sea capaz de afrontar las grandes reformas políticas, económicas, administrativas y educativas que le urgen a Canarias si no quiere convertirse más pronto que tarde en una comunidad autónoma fracasada, en el superpoblado, gentrificado e intransitable balneario turístico de una Europa cada vez más empobrecida, endeudada y problemática. Lo más importante no es quién gane las elecciones, sino quiénes gobiernen con suficiente capacidad política y apoyos electorales para revertir las amenazas que nos paralizan y aturden.

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