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Wladimiro Rodríguez Brito

Foro económico y social de La Laguna (Pedro Molina)

Foro económico y social de La Laguna (Pedro Molina)

Esta semana estuve en Tejina en una reunión para hablar de algo básico en las relaciones de los humanos con el territorio lagunero. Agradezco la invitación del Foro Económico y Social de La Laguna, que organizó la jornada Agenda de Desarrollo Sostenible y su Repercusión Económica en el Centro Ciudadano Francisco González Hernández. Hablamos de la cultura, la economía, los valores sociales y el esfuerzo de Pedro Molina, un lagunero excepcional que plantó, sembró y cuidó en un testarral social, ya que el agro ha estado –y sigue estando– degradado ante lo urbano en una iniciativa básica de los pueblos.

Nos estamos refiriendo a las relaciones de los humanos con el suelo, con los recursos y la cultura del territorio, contando con la cultura agraria en un medio que ha ignorado y marginado el campo y en un marco que ahora llaman «globalización» en el que asociamos a la tecnología aspectos milagrosos como fertilizantes, máquinas, medios de transporte, el futuro de la alimentación y la gestión de un territorio.

Pedro miró para dentro, para lo pequeño, para lo local. Y asumió y entendió que la vaca basta, las cabras peludas y los burros no son cosas de un circo de feria devaluados por los vehículos de cuatro ruedas y el etanol.

Reunió a los animales en la Casa del Ganadero o en la Plaza del Adelantado, no por nostalgia, sino porque son parte de los elementos básicos en la gestión social y ambiental de la humanidad, sin discriminar las vacas frisonas. La supuesta abundancia en la que vivimos está separada del territorio y debe hacernos reflexionar y mirar a nuestros campos, donde no hay labradores ni campesinos.

Debemos hacer una reflexión de un marco geográfico total de lo que ahora llamamos «relevo generacional» y mirar para lo local. Debemos asumir que el entorno y el marco exterior siguen siendo similar, si bien la guerra de Ucrania es posible que nos afecte más que la de Irak; o que las demandas de forraje para el ganado o las sequías y el glifosato afecten al precio de la soja en Argentina, Brasil y la Bolsa de Chicago.

Volvamos al territorio canario. La ausencia de Pedro Molina nos dejó huérfanos en un marco preocupante. Su capacidad de trabajo, su compromiso en la defensa de lo local y sus batallas en el REA (Régimen Específico de Abastecimiento) para frenar las importaciones y luchar contra el sistema dumping para defender la producción local son difíciles de encontrar ahora.

Hay que destacar el papel que jugó Agate (Asociación de Ganaderos de Tenerife) y la Cooperativa La Candelaria, la fábrica y la posibilidad de gestionar las importaciones de grano y forraje complementario para alimentar la ganadería de nuestra Isla. Y su defensa y apoyo al Matadero Insular, a la cooperativa de Benijos y su compromiso con la mejora de las instalaciones ganaderas ante la implantación de los urbanistas en suelo rústico.

¡Qué decir de Pedro ante los planteamientos de la autopista por Los Rodeos! Su defensa del mejor suelo agrícola y ganadero de Tenerife que ahora se quieren cargar con una variante que no va a solucionar los problemas de tráfico. Y su empeño en mostrar las vacas y las romerías como una manera de acercar el mundo ganadero con la cultura urbana en nuestros pueblos.

Hemos de entender la enseñanza que sembró Pedro Molina con el arrastre.

Si leemos la superficie cultivada y la actividad ganadera y la presencia de los productos del campo en las cadenas de alimentos lo asociamos con el marco territorial de La Laguna, veremos que hemos perdido muchos puntos en Los Rodeos.

La superficie labrada ha caído en más de un 50% y se ha producido una enorme pérdida de cabezas de ganado. Y hay que plantearse que ante un alto nivel de paro juvenil, no se incorporan campesinos jóvenes (relevo generacional).

Debemos hacer una lectura amplia y seria de lo que ocurre hoy en día. Y estoy seguro de que Pedro nos daría, con razón, un tirón de orejas. A nadie se le escapa que la Administración local no agiliza el papeleo, tanto sobre las tierras balutas como para hacer pequeñas mejoras en el medio rural.

No vemos que haya responsabilidades políticas, si bien hay excepciones, como ocurre con Pedro hijo –el joven que más tierra labra en Canarias–. Seguro que la siembra de Pedro la tenemos haciendo surcos en múltiples parcelas en la Cooperativa La Candelaria.

Creo que tenemos la obligación como ciudadanos de mirar para dentro cuando compramos los alimentos, ya que de nosotros depende que tengamos más tierras labradas y más puestos de trabajo. Está en nuestras manos y en la de los responsables políticos leer, plantar y sembrar los campos que Pedro Molina limpió de zarzas y en las tierras que están balutas.

Animamos al colectivo lagunero del Foro Económico y Social y a la corporación lagunera y resto de Administraciones a cuidar el barbecho, con semilla del país, a la siembra y la escarda de algo básico en la historia de los pueblos: la siembra y los cuidados de la sementera en un campo. Podemos y debemos recuperar los campos cubiertos de maleza y mundicia, tal y como haría Pedro.

Todos tenemos alguna responsabilidad en el presente y en el futuro. Hagamos política de verdad y surcos con ilusiones y compromiso. Sembremos un futuro para dignificar y garantizar los alimentos para el estómago y para las mentes de nuestra gente.

Gracias Neno y Pedro II.

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