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Isidoro Sánchez

La importancia de la meteorología

Desde siempre nos ha interesado la meteorología ya que nací y viví en La Orotava, Villa de Tenerife sita al pie del Teide y de las cumbres de Izaña, en la segunda mitad del siglo XX. Pude conocer la importancia que se le daba por partes de las autoridades y de la sociedad local al mundo de las lluvias, de las nieves y de los vientos. Principalmente ya que la vocación de esta banda de la isla era tremendamente agrícola. Plátanos, viñas, aguacates y plátanos conformaban mayormente los cultivos agrarios y los propietarios se veían obligados a asegurar sus producciones. También cuando comencé a trabajar en el mundo de la administración forestal (PFE e Icona).

Izaña siempre ha sido un referente en la historia de la ciencia. Primero del servicio meteorológico en 1916 y luego del astrofísico a partir de los años de 1970. Ambos de ámbito estatal como Aemet y el IAC respectivamente. El observatorio meteorológico por cuanto fue creado por imperativo de los expedicionarios alemanes que vinieron a Tenerife en el siglo XVIII, comenzando por Alejandro de Humboldt y continuando por el Dr. Panwitz en el siglo XX, tal como lo comentan los amigos y doctores en Historia, Nicolás Glez. Lemus y Fernando de Ory Ajamil, quien también es Observador de Meteorología del Estado habiendo formado parte del equipo del Observatorio de Izaña desde 1981 a 1995, situado a 2367 metros sobre el nivel del mar. Aprovecho la oportunidad del ciclón tropical denominado Herminia que ha afectado a las Islas Canarias en este equinoccio del otoño del hemisferio norte para recomendar personajes como el prusiano Alejandro de Humboldt en el siglo XVIII, que de Tenerife viajó a las regiones equinocciales del Nuevo Mundo y midió la temperatura de las aguas del océano Pacifico en costas del Perú donde nace el fenómeno El Niño, y como el jesuita padre Viñes en el siglo XIX, un catalán ascendiente de la profesora canario-pamplonica, Hortensia Viñes, que se especializó en Cuba en realizar predicciones científicas de los huracanes en el Caribe. Lo cierto fue que Humboldt y Viñes estuvieron relacionados con la meteorología.

Cuando conocí personalmente al amigo Fernando de Ory tuve la suerte de recibir un ejemplar de su libro Historia y vida de una institución científica española y conocer en profundidad la historia del Observatorio de Izaña. Hablamos del recordado amigo don Pedro Rodríguez Prieto, que fue meteorólogo en el observatorio de Izaña, profesor de Física en el curso del Preuniversitario en el colegio salesiano de San Isidro en La Orotava a fínales de los años de 1950, cronista de prensa en el mundo del deporte y un buen aficionado al equipo de fútbol en el que jugaba entonces, el juvenil Plus Ultra. También charlamos acerca de los datos históricos de la meteorología y me comentó que el primer dato que tienen registrado en Izaña es la cota que marcó Humboldt cuando midió la panza de burro por encima del Dornajito cuando en junio de 1799 subía por los montes de laurisilva de La Orotava al Pico del Teide, recordando que era de 1131 metros sobre el nivel del mar; también conversamos sobre las casas del Sanatorio y de las Casetas del Kaiser en la cañada de la Grieta, en el corazón del PN del Teide. Ello me estimuló para leer el libro de Fernando de Ory editado por el ministerio de Medio Ambiente en el año 2007.

El libro, además de la presentación que escribió el Director General del Instituto Nacional de Meteorología, don Francisco Cadarso González, cuenta con un prólogo que corrió a cargo de Emilio Cuevas Agulló, entonces Director del Observatorio Atmosférico de Izaña, con un índice y con un epílogo a modo de reflexión materializado entre ambos observadores. El contenido del índice no tiene desperdicio, ya que el Capítulo I trata de una breve síntesis de la Meteorología como disciplina científica separando el clima del archipiélago canario y las solicitudes para la creación de un observatorio en el pie del Teide; el capítulo II habla del origen del Observatorio de las Cañadas del Teide; el III contempla el Observatorio Meteorológico de Izaña y de su inauguración a su renacimiento: (1916 a 1960); el IV se refiere a la etapa del viejo Observatorio Meteorológico a la nueva Estación BAPMoN, de 1960 a 1984; el capítulo V trata de la historia a la vida del Observatorio Atmosférico de Izaña y se desglosa en dos subcapítulo donde destaca el número 2, que contempla una amplia descripción climatológica que comienza con la precipitación, sigue por la temperatura, humedad, helada, insolación, viento y presión, y el capítulo VI contempla la Información Bibliográfica. Honradamente vale la pena su lectura.

Siguiendo Wikipedia, el planeta Tierra está constituido por tres partes fundamentales: una es sólida y se llama litosfera, la otra está cubierta de agua y se llama hidrosfera, y la tercera, que envuelve las dos anteriores, está conformada por una capa gaseosa denominada atmósfera, cuyas características y los fenómenos que en ella ocurren son objeto de estudio por parte de la. Meteorología. De ahí su importancia en el caso Hermine.

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